China Día 11: Chengdú – Centro de Pandas Gigantes, templo Wenshu

China Día 11: Chengdú – Centro de Pandas Gigantes, templo Wenshu

En nuestro último día en Chengdú nos esperaba una de las visitas que más ilusión nos hacía desde que preparamos el itinerario: ¡el Centro de Pandas de Chengdú!

Los pandas son devoradores insaciables de bambú, pero su digestión es lenta y gasta mucha energía. Por ello, se pasan la mitad del día arrancando brotes de bambú y comiendo (unos 12kg diarios) y la otra mitad del día, duermen. Estos datos son primordiales para planear la visita al Centro de Investigación de la Crianza del Panda Gigante en Chengdú, ya que el mejor momento para ver a los pandas activos es a la hora del desayuno.

Cómo llegar al Centro de Pandas de Chengdú

En transporte público

Tenéis dos opciones en bus:

1. Coged el bus 49 (informaros si pasa cerca de vuestro alojamiento) hasta Zhaoujué Henglu y transferid al bus 87 o 198 que os dejará en la puerta del centro. Precio: 4元, tiempo: 1h.

2. Desde la estación de tren, coged el bus 9 hasta la parada del zoo y de allí cambiad al 198 que os deja en la puerta del Centro. Precio: 4元, tiempo: 1h20.

Cuando la línea de metro 3 esté terminada, habrá una parada en el Centro, aunque de momento no hay fecha de finalización (iremos actualizando).

En taxi

Para llegar al Centro de Pandas temprano por la mañana el taxi es la mejor opción. Por aproximadamente 40元, llegaréis al Centro en unos 20-25 minutos y os aseguraréis no perderos el desayuno. Además, si a la vuelta os queréis ahorrar unos yuanes, podéis volver con tiempo en transporte público. Nosotros regresamos a Chengdú también en taxi, porque así podíamos ir directamente al templo Wenshu (esta vez el trayecto era más corto, 30元, ya que íbamos un poco apurados de tiempo por el tren a Tongren por la tarde.

Excursión con vuestro alojamiento

Los hostales suelen organizar el transporte al Centro. En nuestro caso, el Mrs. Panda Hostel ofrecía el transporte ida y vuelta más la entrada por 100元.

La visita

La entrada al Centro cuesta 58元, 27元 presentando el carnet de estudiante. El Centro no es para nada un zoo, sino más bien una reserva para la conservación y la crianza del panda. El panda es una especie en peligro de extinción y la población salvaje en China se ha visto bastante reducida y ya solo habita en zonas remotas de las montañas de Sichuan. Por ello, el Centro se especializa en la reproducción de la especie.

Una visita exhaustiva os llevará unas 3 horas. Empezad por el lago de los flamencos y de ahí seguid las indicaciones hacia los recintos de los pandas adultos. Veréis que estos pandas están solos en sus cercos, pero los pandas son solitarios por naturaleza.

En cambio, si vais a ver a las crías grandes, la cosa cambia. Se trata de pandas «adolescentes», mucho más sociables que los adultos y es muy común verlos juntos comiendo y jugando.

Si todavía no os habéis fundido de amor, queda la parte más excepcional de este Centro de Crianza: los bebés panda. Hay dos casa de maternidad en el Centro (Moonlight y Sunshine) y en las dos podéis ver bebés prácticamente todo el año, aunque el momento álgido de nacimientos es en otoño/invierno. Nosotros fuimos en julio y vimos bastantes crías.

Cuando nacen los bebés son completamente blancos, tienen apenas pelo, son ciegos y no pueden caminar por si solos hasta después de 3 meses. De los casi recién nacidos solo vimos uno en esta época del año.

La mayoría de bebés ya estaban un poco más crecidos (entre 3 y 5 meses). Aún así, eran de lo más adorables.

Los bebés suelen estar la mayoría del tiempo en la maternidad. Hay cercos dedicados a que estén con sus madres de vez en cuando, aunque cada vez que nacen gemelos, tienen que separarlos porque las madres son incapaces de cuidar de más de un retoño.

Mientras que la mayoría de recintos se encuentran al aire libre, algunos son cerrados y tienen aire acondicionado, ya que los pandas no aguantan muy bien el calor.

 

En el Centro también viven los primos del panda gigante: los pandas rojos. Son de la misma familia, pero los pandas rojos pertenecen a una especie totalmente diferente y se parecen más a mapaches que a osos. Son tímidos y se pueden ver sin barreras, correteando libres o subidos a las ramas por encima de nuestras cabezas. A pesar de ello, son animales agresivos si se sienten amenazados, así que hay que verlos en silencio y evitar molestarles.

Antes de salir del Centro, no paséis por alto la visita a la cocina, donde se preparan las hojas y brotes de bambú que consumen los pandas a diario, además de manzanas y pan de panda (una mezcla de cereales que complementan su dieta), y la clínica, donde podréis ver dónde tratan a los pandas enfermos, incluyendo una sala de quirófano. Finalmente, antes de la salida hay un pequeño museo, donde podréis conocer más sobre la especie y su conservación alrededor del mundo, además de detalles sobre el funcionamiento del centro.

Templo Wenshu

Al salir del Centro, hay una hilera de taxis infinita esperando, así que nos dirigimos a uno para pedirle si podía llevarnos al templo Wenshu. La carrera nos salió por 28元. Podéis volver a Chengdú siguiendo las mismas indicaciones para el autobús que en la ida.

Lo primero que hicimos al llegar al templo fue buscar su restaurante vegetariano. Muchos templos budistas cuentan con un restaurante vegetariano. Somos muy omnívoros, pero pensamos que este vegetariano, al ser buffet, nos permitiría probar platos que no nos atrevíamos a pedir en otros restaurantes. Se pagan 30元 por persona y también hay opción de hot pot, por 50元 por cabeza. Probamos verduras cocinadas con diferentes salsas, una especie de pasta con tomate, tofu, seitán, frutas exóticas y un largo etcétera. ¡Ojo con los fideos! Algunos platos que parecen fideos o tallarines en realidad son un sucedáneo que no hemos conseguido identificar.

Después de la comida, dimos un paseo por el templo Wenshu, muy concurrido por los residentes locales. La entrada es gratuita.

Finalmente, fuimos hacia el Mrs Panda Hostel para recoger nuestro equipaje y dirigirnos de nuevo hacia la estación de trenes, donde tomaríamos un tren a Tongren para luego transferir en bus a la antigua ciudad de Fenghuang.

¡TIEMPO EXTRA! Si disponéis de tres o más días extra en la província de Sichuan no podéis perderos el parque de Jiuzhaigou. La entrada de Un cambio de aires explica cómo llegar desde Chengdú, a parte de tener unas fotos bellísimas del lugar. También es posible ahorrarse las 10h de bus desde Chengdú, volando al aeropuerto de Jiuhang.

En resumen:

China en 21 días: itinerario



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