Día 1: Llegada a Ciudad de México – Cómo llegar desde el aeropuerto

Día 1: Llegada a Ciudad de México – Cómo llegar desde el aeropuerto

Nuestra aventura mexicana empieza en la Ciudad de México, donde nuestro avión de Iberia llega puntual a las 14h. El control de pasaportes es ágil. Simplemente hay que rellenar la Forma Migratoria Múltiple que os darán en el vuelo y conservarla junto con el pasaporte porque os la pedirán para la salida del país. Con la mochila ya a cuestas y como os contamos en nuestra entrada de preparativos, hicimos el cambio de divisa (el mejor de todo México lo encontramos precisamente en el aeropuerto) y compramos una SIM para el teléfono en Telcel. Hechos estos trámites nos dispusimos a llegar hasta nuestro alojamiento en la ciudad, en el barrio de Roma.

Cómo llegar al centro desde el aeropuerto

Desplazarse al centro de la Ciudad de México desde el aeropuerto es fácil y económico. La vía más rápida y cómoda es usar la línea 4 del Metrobus. Se toma desde la misma terminal (1 y 2) con frecuencias cada 15 minutos. Circula por carriles exclusivos en distintas rutas, con paradas fijas y sorteando atascos. El precio del trayecto es de 6 pesos y no incluye trasbordos. Para subir al Metrobus necesitáis adquirir una tarjeta de viajes recargable en las máquinas, que cuesta 10 pesos. El problema es que a veces se agotan y no se reponen, en cuyo caso hay que pagarle a alguien el pasaje y que te pase la tarjeta. Fue nuestro caso y usamos este sistema todo el tiempo que estuvimos en la ciudad sin problema (están acostumbrados y a nadie le sorprende).

Una segunda opción es el metro. Con trayectos a 5 pesos incluyendo trasbordos, es el medio de transporte más barato de la ciudad. El acceso al metro está a unos 300 metros saliendo de la terminal 1 (está bien señalizado). Los tickets se compran en taquilla o en las máquinas y no es necesario comprar una tarjeta de transporte. Lo malo del metro son las horas puntas en las que es misión imposible ir a cualquier lado (leed nuestra experiencia cercana al aplastamiento del segundo día).

Si preferís ir en taxi, contratad uno oficial en las oficinas en el interior del aeropuerto. De hecho, funcionan con tickets que se compran antes de abordar el vehículo. Un trayecto sale entre 250 y 300 pesos y, por tanto, es la opción cara.

Dónde alojarse

La Ciudad de México, cuya área metropolitana supera los 22 millones de habitantes, es extensísima. Elijáis donde elijáis alojaros estaréis cerca de algunas cosas y lejos de otras. Los dos barrios mejor conectados a la red de transporte público, seguros tanto de día como de noche, y en un rango de precios medio son Roma y Condesa.

Más cara es la zona de Polanco, al norte del bosque de Chapultepec, mientras que el centro histórico tiene bastante oferta de alojamiento, pero el ambiente nocturno se enturbia. Una opción intermedia serían los alrededores del paseo de la Reforma, especialmente la Zona Rosa, aunque por lo que vimos nos pareció demasiado concurrida y poco atractiva.

En definitiva, nosotros nos alojamos en Roma en las Habitaciones Monterrey, a 2 minutos andando de una línea de Metrobus, que nos facilitó un montón los desplazamientos. El sitio era una casa reconvertida en hostal bastante cutre, con cero lujos y justo lo imprescindible. Lo recomendamos por la ubicación y si queréis ahorrar bastante: pagamos 56 euros 5 noches una habitación doble con baño compartido (incluyendo un pequeño descuento de Booking).

Paseo de la Reforma

Una vez instalados en la habitación, eran las 17h y salimos a conocer la zona del paseo de la Reforma. A 20 minutos andando de nuestro alojamiento, el paseo nos llevó primero a la plaza de la Cibeles, calcada a la de Madrid.

A continuación, seguimos nuestro camino hasta llegar al Ángel de la Independencia, en pleno paseo de la Reforma. El monumento se irguió por el centenario de la independencia en 1910 y homenajea a sus líderes. El color dorado de la victoria alada sobre la columna honorífica destacaba contra el cielo gris que nos recibió en la capital mexicana ese día.

Además del Ángel, recorrimos un tramo del paseo, una ancha avenida donde durante nuestra estancia había montada una feria del libro. Dirección al bosque de Chapultepec llegamos a la glorieta de Diana Cazadora. En sentido opuesto, dimos un paseo hasta que decidimos buscar un lugar donde comer en la Zona Rosa.

Zona Rosa

La Zona Rosa es un área comercial donde abundan las tiendas, los restaurantes de moda y los locales de ocio nocturno. Es un sitio bastante popular entre los turistas para salir. Aquí encontraréis varias casas de cambio (con un cambio algo menor que en el aeropuerto de la ciudad, como os explicamos en los preparativos de este viaje). A nosotros no nos apasionó: quizás en el pasado fuera un lugar más bohemio, pero a día de hoy hay muchísimas multinacionales instaladas en la zona y no tiene ese “algo” especial que hace que un barrio nos guste cuando viajamos.

Aun así, aprovechamos la amplia oferta gastronómica de la Zona Rosa para una cena temprana. Llevamos hambre del vuelo y así podremos ir a dormir pronto y aprovechar mejor el día mañana. Elegimos estrenarnos en comida mexicana con un clásico: el pozole, un caldo preparado con maíz blanco, verduras y carne. Lo comimos en La Casa de Toño. El servicio fue rápido y estuvo bastante rico, a pesar de que dicen que desde que este restaurante empezó a abrir sucursales, bajó la calidad de los platos. Dos pozoles con sendas cervezas nos salieron por 186 pesos (unos 8,5€).

Habiendo cenado, regresamos a las Habitaciones Monterrey a descansar. ¡Mañana nos toca conocer el centro histórico de la ciudad!

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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