Día 10: Cuzco – Sacsayhuamán, Q’enqo y Tambomachay, centro histórico

Día 10: Cuzco – Sacsayhuamán, Q’enqo y Tambomachay, centro histórico

Una llegada mejorable

Puede que Cruz del Sur sea la compañía de autobuses más recomendada para recorrer largas distancias en Perú, pero por buena que sea, no puede solventar las deficiencias de la red de carreteras del país. Si de Ica a Arequipa dormimos seguido, el trayecto nocturno de Puno a Cuzco fue un infierno de baches y sobresaltos y no pegamos ojo en las 7h que duró el viaje.

Llegamos a la terminal de Cuzco a las afueras de la ciudad sobre las 5h30 de la mañana y tomamos un taxi que por 7 soles nos llevó al alojamiento. A pesar de que habíamos avisado de que llegaríamos muy temprano y nos habían contestado que no había problema, para colmar nuestra llegada, al sueño y el frío matutino, le añadimos que nadie nos abre la puerta y nos quedamos colgados como una hora en las calles solitarias del Cuzco. Finalmente, otro huésped nos abre y estamos tan reventados que nos quedamos dormidos en los sofás de la entrada.

Dónde alojarse en Cuzco

Nos alojamos en el hotel Andean Rooftop: cómodo, cerca del mercado de San Pedro, a 7 minutos andando de la plaza de Armas y muy económico. Las tres primeras noches en Cuzco estuvimos en una habitación doble privada que nos costó 36€ en total (6€ por persona y noche, ¡una ganga!). A la vuelta de nuestra visita al Valle Sagrado y Machu Picchu volvimos al hostal por una noche, pero no al no haber disponibilidad de privadas nos quedamos en una compartida por 5€ por persona. Aunque en general estuvo muy bien, algunas cosas no nos gustaron, como la inexistente bienvenida a pesar de haber avisado o que el desayuno incluido solo se sirviera a partir de las 8h, cuando la mayoría de excursiones en Cuzco requieren salir más temprano.

Boleto turístico de Cuzco

Despertamos de nuestro descansito en el sofá a las 7h30 de la mañana y aunque todavía con mucho sueño, salimos a explorar la ciudad. La mayoría de los días que pasaremos en Cuzco serán para visitar los alrededores, así que nos conviene aprovechar del tiempo que disponemos en la ciudad, que es preciosa y se merece al menos dos días de visita.

Como ya hemos ido contando en entradas anteriores, las entradas en Perú son caras para extranjeros y Cuzco tiene el imprescindible boleto turístico que no iba a ser para menos. Y decimos “imprescindible” porque no se pueden comprar entradas separadas en los diferentes sitios, sino que todas vienen englobadas en este pase, válido durante una semana, que cuesta 130 soles (unos 35 euros). Se puede comprar en la Oficina de Turismo en la avenida del Sol, 103, abierta de lunes a sábado de 8h a 18h; domingos y festivos de 8h a 13h, o en cualquiera de las atracciones incluidas en el boleto.

Sacsayhuamán

Nosotros empezaremos esta visita a Cuzco por el yacimiento arqueológico de Sacsayhuamán, al norte de la ciudad. Se puede acceder en taxi por unos 7 soles, pero nosotros aprovechamos para una primera toma de contacto con la ciudad y desde la plaza de Armas, subimos andando por las cuestas empinadas hacia el mirador de San Cristóbal (¡calma ahí, que estamos a más de 3500m!) y nos maravillamos con las primeras vistas de la ciudad entre los picos andinos.

Desde el mirador y tras echar un vistazo al interior de la pequeña iglesia de San Cristóbal, subimos aún más hacia Sacsayhuamán, donde compramos el boleto turístico y accedemos al yacimiento, una fortaleza ceremonial, con sus templos y altares, que sirvió de última línea de defensa de la ciudad de Cuzco cuando los españoles asediaron la capital del imperio incaico.

Impresionan sus enormes piedras, de hasta 350 toneladas, labradas y colocadas de modo que entre algunas de ellas no pasaría ni un alfiler a pesar de que no están unidas por ningún material.

Aunque la fortaleza es fascinante y ya hay mucho que ver, no os perdáis el otro lado de la explanada, donde se encuentra el trono del inca, un altar de sacrificio, una pequeña cueva y hasta unas pendientes en la roca que los locales usan de tobogán.

Cristo Blanco

Una vez recorrido este complejo arqueológico, seguimos nuestra ruta de esta mañana y subimos hasta el Cristo Blanco, una estatua de 8 metros desde la que, de nuevo, vemos la ciudad desde las alturas antes de continuar el itinerario.

Q’enqo

Aquí se supone que hay un camino marcado, pero decidimos tomar un atajo y nos salió mal porque el atajo terminó siendo un rodeo hasta Q’enqo (con esto lo que quiero decir es que si hay un camino, es por algo). Este yacimiento, al que también se accede con el Boleto Turístico, aunque no muy grande, superó nuestras expectativas. Su nombre proviene del quechua y significa “laberinto”. Durante la visita, uno se adentra entre pasadizos labrados en la roca. Incluso puede verse un altar que servía para embalsamar a los muertos. Si tocáis la superficie del altar, os sorprenderá sentir que está helado haciéndolo idóneo para conservar los cuerpos.

Tambomachay y Puka Pukara

Después de Q’enqo queremos ir a Tambomachay y Puka Pukara, a 4,5km del punto donde nos encontramos. Mucha gente realiza la excursión que hacemos nosotros esta mañana en un tour, pero nosotros lo evitamos siempre que podemos y para llegar a los dos últimos puntos de nuestro itinerario, nos plantamos a un lado de la carretera y paramos el primer colectivo que pasa. Preguntamos si nos puede dejar en Tambomachay y nos indica que sí, por tan solo 1 sol cada uno.

En menos de 10 minutos nos deja a las puertas del recinto arqueológico de Tambomachay, al que también accedemos con el Boleto Turístico. Desde la entrada, los restos arqueológicos se encuentran a 5 minutos andando. Este sitio también es conocido como el Baño del Inca, por la cantidad de acueductos y canales que posee el conjunto. Por ello, y aunque no se sabe a ciencia cierta, se presupone que el lugar servía para rendir culto al agua.

Justo enfrente de la entrada Tambomachay, bajando apenas unos minutos por la carretera, se encuentra el último de los sitios arqueológicos que visitaremos hoy al noroeste de Cuzco: Puka Pukara, un fuerte incaico sobre una colina. La entrada también entra con el Boleto Turístico, aunque aquí no nos lo piden.

De vuelta a Cuzco

Desde Puka Pukara, queremos regresar a Cuzco para comer y visitar el centro histórico y, para ello, repetimos el proceso que hemos seguido para llegar hasta aquí y esperamos un colectivo justo a la orilla de la carretera. De nuevo, por 1 sol nos llevan a Cuzco, pero por un malentendido terminamos más lejos del punto que pretendíamos. Por este motivo, os recomendamos que llevéis el GPS activado y uséis mapas en línea o fuera de línea (la app de Maps.me es la que mejor nos funciona) para ir viendo por donde vais y no pasaros la parada.

¡Consejo! Si os animáis a visitar todos estos sitios arqueológicos por vuestra cuenta, os recomendamos que lo hagáis al revés que nosotros. Coged un transporte a primera hora hasta Tambomachay, id a pie a Puka Pukara, luego un transporte de vuelta hasta Q’enqo y luego andando hasta el Cristo Blanco y Sacsayhuamán: todo cuesta abajo os cansará menos y aprovecharéis mejor las fuerzas y el tiempo.

Una excursión organizada sin contar el boleto turístico cuesta unos 25 soles por persona. Nosotros con 2 soles nos hemos arreglado el transporte por nuestra cuenta.

Parada técnica para reponer fuerzas

Es hora de comer y decidimos cargar de energía en El Mordisco, cerca de la Plaza de Armas. Los menús cuestan 10 soles, e incluyen primero, segundo y bebida. Junto con un mate de coca, la cuenta entre los dos nos sale a 23 soles y nos disponemos a explorar, ahora sí, el centro histórico de la ciudad.

El centro histórico de Cuzco

Cuzco fue la capital del imperio de los incas y aunque los españoles se encargaron de fundir el oro y destruir todo lo que pudiera recordar el esplendor del Tawantinsuyu, muchas de las construcciones de los colonos aprovecharon las estudiadas estructuras arquitectónicas de los incas.

Mirador y barrio de San Blas

Empezamos la visita subiendo al último de los miradores de la ciudad en el barrio de San Blas.

Aprovechamos para entrar en el Museo de Hilario Mendívil. Hay varios locales y tiendas así denominados en la plaza de San Blas, pero el número 634 fue la casa familiar de Hilario Mendívil, un artesano cuzqueño cuyas vírgenes esculpidas se caracterizan por su cuello alargado y sus brillantes colores. La visita al museo es completamente gratis. Los descendientes del artista siguen dedicándose a elaborar figuras tradicionales y tienen una pequeña tienda donde venden sus artesanías.

Desde el Barrio de San Blas vamos recorriendo callejuelas de vuelta a la plaza de Armas, y en la calle Hatun Rumiyoc pasamos por delante de la piedra de los 12 ángulos, situada en una antigua base de construcción inca sobre la que los españoles edificaron el palacio arzobispal. La perfección con la que esta piedra encaja con el resto del conjunto es una muestra más del dominio arquitectónico de los incas que ya pudimos observar en las chullpas de Sillustani en Puno o esta misma mañana en Sacsayhuamán.

Plaza de Armas

Finalmente, llegamos a la plaza de Armas de nuevo, dominada por la estatua central del inca Manco Capac y flanqueada por arcos cubiertos y coloridos balcones además de la catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Catedral

Esta mañana nos hemos asomado a la catedral: a horas tempranas no es necesario pagar entrada. En su horario de apertura al público de 10h a 18h se requiere una entrada de 30 soles con los que también se puede acceder a la iglesia de San Cristóbal (al que también hemos entrado gratis por la mañana) y al templo de San Blas (al que ya no hemos entrado porque se tenía que pagar). En nuestra opinión, aunque bonita, no justifica el precio y vale más hacer el gasto para entrar en la vecina iglesia de la Compañía de Jesús.

Iglesia de la Compañía

La entrada a esta iglesia cuesta 10 soles. Nosotros compramos la entrada combinada para realizar la Ruta del Barroco Andino, que incluye la iglesia de la Compañía donde nos encontramos y tres iglesias en el Valle Sur de Cuzco, una ruta que os explicamos en la próxima entrada y que recomendamos porque todavía es muy desconocida y es realmente espectacular. La entrada a todos los templos cuesta 25 soles (unos 8€) para los adultos y 15 soles para estudiantes.

La iglesia de la Compañía se confunde frecuentemente con la catedral, ya que su portal ya es en sí más ostentoso que el de esta última. El interior de este templo jesuita es todavía más espectacular: la cantidad de hojas de oro del altar es el súmmum de la ostentación. Además, nos fascinaron los lienzos de la entrada, en particular uno que representaba el mestizaje de un matrimonio político entre el sobrino de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, y la sobrina nieta de Tupac Amaru, el último gobernador inca.

Imagen del CD de material audiovisual incluido con la entrada de la Ruta del Barroco. La fotografía interior no está permitida en los templos.

La visita permite también subir a una de las torres de la fachada de la iglesia, desde donde se tienen unas vistas preciosas a la plaza de Armas.

Mercado de San Pedro

Para terminar la jornada, nos vamos al mercado de San Pedro, cerca de nuestro alojamiento. Es muy buen lugar para comprar recuerdos (aunque eso sí, comparad siempre precios) y productos frescos, pero está bastante abarrotado y se recomienda tener mucho cuidado con las pertenencias personales.

Finalmente, agotados por el cansancio de la mala noche que pasamos en el bus y el tute que nos hemos dado hoy visitando Cuzco, nos vamos a cenar al hostal de lo que hemos comprado en el mercado y nos echamos a dormir. ¡Mañana saldremos temprano rumbo al Valle Sur!

En resumen:

Itinerario de 16 días en Perú

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *