Día 5: Nikko y shinkansen a Kioto

Día 5: Nikko y shinkansen a Kioto

Quinto día en el país del Sol Naciente y empezamos nuestra ruta fuera de Tokio. Como os explicamos en nuestra primera entrada sobre Japón, la idea para el día de hoy era ir a Kanazawa en tren y, de allí, coger el bus a Shirakawago, pero cuando fuimos a recoger el Japan Rail Pass y pedimos información ya nos avisaron que por las fechas de nuestro viaje, tan cercanas al Año Nuevo, iba a ser imposible amoldarnos al horario que teníamos previsto y llegar a tiempo para coger los dos transportes. Resultado: tuvimos que cambiar el plan sobre la marcha. Así pues, decidimos dedicar el día a una de las excursiones más populares desde Tokio: los templos de Nikko.

Cómo llegar a Nikko

Como esta tarde tenemos previsto irnos ya a Kioto y, madrugamos como nunca para llegar a Nikko temprano.

La opción más conveniente para llegar a Nikko si tenéis el JR Pass es tomar el JR Tohoku desde la estación central de Tokio a Utsonomiya y, de allí, cambiar a la línea JR Nikko hasta el final. El trayecto dura ligeramente menos de dos horas. Nosotros lo tomamos a las 6h20 y llegamos a Nikko a las 8h y poco. Activamos con este trayecto el Japan Rail Pass, que nos durará 7 días a partir de hoy.

IMG_7166-min

Otra opción sería tomar la línea JR Tobu en la estación de Asakusa hasta Tobu-Nikko, pero esta línea no entra con el JR Pass y habría que pagar el billete aparte. Cuando nosotros viajamos costaba unos 1400¥ el trayecto (aproximadamente 10€), que también tarda casi dos horas, pero sin transbordo. Es buena alternativa si realizáis la excursión a Nikko sin haber activado el JR Pass.

A medida que nos acercamos a nuestro destino, el paisaje japonés se cubre con un manto de blanco: veremos los templos de Nikko nevados. Y, ya de paso, le sacaremos provecho a las botas de nieve que habíamos comprado pensando que iríamos a Shirakawago (algo es algo).

Sea cuál sea la estación a la que lleguéis a Nikko (están una junto a la otra), tenéis dos opciones para llegar la zona de los templos. Un trayecto de menos de 10 minutos en bus hasta el puente de Shinkyo (200¥, 1,5€) o ir a pie durante unos 25 minutos. Nosotros hicimos la ida en bus y la vuelta a pie. En la estación de Nikko (por lo menos en la de JR) hay taquillas grandes si viajáis con equipaje.

Qué ver en Nikko

La primera parada de la zona de templos de Nikko es el puente Shinkyo. Se trata de un puente de madera laqueado de color rojo, que cruza sobre el río Daiya. Dice la leyenda que el puente está construido en el lugar en que Shodo Shonin, el monje budista que fundó los templos de Nikko, cruzó el río de orilla a orilla sobre dos serpientes.

IMG_7169-min

Desde aquí, cruzando la carretera ya nos adentramos entre los árboles, por un camino empedrado hacia los templos.

IMG_7180-min

El primer templo al que llegamos es el templo Rinno-ji, totalmente en proceso de restauración. Y cuando digo totalmente, me refiero a que no le han puesto un andamio, sino que le han construido un edificio alrededor y han pintado la fachada del templo en él. Está previsto que las obras terminen en 2021, pero mientras se puede seguir visitando las tres estatuas de Buda en el interior. El precio de acceso es de 550¥ (unos 4€). Por el tiempo limitado que tenemos nosotros solo visitamos los templos de Toshogu y Futarasan.

IMG_7185-min

Algunos elementos alrededor de Rinnoji que valen la pena son la fuente de purificación, decorada con la figura de un dragón justo a un lado al llegar desde el puente Shinkyo y, al otro lado, pasando de largo delante del templo, la columna sorinto, de 15 metros de altura, donde se custodian las sutras o textos sagrados del budismo.

rinnoji

Seguimos entre la nieve y al cruzar un hermoso torii de piedra ya estamos en el templo Toshogu, con su increíble pagoda de cinco pisos junto a la entrada. A esta hora no hay cola, pero cuando salimos ya había una de proporciones kilométricas, aunque avanzaba rápido. El precio de la entrada es de las más caras que pagamos en Japón, pero tampoco tanto: 1300¥ (unos 10€).

IMG_7193-min

Atravesamos la puerta principal del recinto del templo flanqueada por un dios guardián sintoista a cada lado y empezamos la visita al templo más suntuosamente ornamentado de todo Japón. Incluso nos atrevemos a decir que es el templo más decorado y colorido que hemos visitado hasta la fecha, y es que es realmente único.

Justo a la izquierda de la entrada hay una construcción que servía de establo. Aquí empiezan los motivos animales y florales que decoran prácticamente todos los edificios del recinto. En concreto, podemos ver las famosas imágenes de los monos que se tapan los ojos, los oídos y la boca (sansaru), tan presentes en la cultura popular, que significan «no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal».

IMG_7215-min

Pero no son las únicas tallas de monos que decoran el edificio. Hay un frisón lleno de ellos: algunos en pose maternal, otros visiblemente apenados o enfadados e incluso uno de los paneles que muestra una pareja entre las olas, representa el matrimonio.

monkeys

Justo enfrente de los establos hay otros tres edificios que hacían las veces de almacenes.

IMG_7209-min

Uno de ellos destaca por tener talladas dos estrambóticas figuras que representan elefantes, conocidos como los elefantes imaginarios, pues el artista que los esculpió, Kano Tanyu, no había visto un elefante en la vida y tuvo que imaginárselos según la descripción que le hicieron de ellos. El resultado es curioso, sin duda.

IMG_7302-min

Aquí el camino dibuja un ángulo de noventa grados y, al girar, nos encontramos con las vistas a la puerta de Yomeimon.

IMG_7232-min

Nos podríamos haber pasado horas observando los cientos de tallas policromadas que la decoran, sin cansarnos. Cada una de ellas representa una escena de la tradición japonesa: una anécdota, una leyenda o un juego, pero también sabios y filósofos, entre otros personajes.

nikko

Al otro lado de la puerta, encontramos dos leones azules y dorados.

IMG_7260-min

La puerta de Yomeimon se encuentra en medio de dos muros que forman una especie de corredor, también finamente decorados con motivos vegetales y tallas de aves.

IMG_7235-min

Justo delante del corredor, a ambos lados, se encuentran las torres del tambor y de la campana del templo de Nikko.

IMG_7246-min

Al cruzar la puerta nos encontramos en una especie de patio alrededor de los cual se aglomeran los edificios más importantes del recinto. Para empezar, si la puerta de Yomeimon ya nos había impresionado, nos encontramos con otra, la puerta de Karamon, de dimensiones más pequeñas, pero también con finas tallas, esta vez en mármol blanco, que resaltan con el color dorado alrededor.

IMG_7264-min
IMG_7267-min

A la derecha de la puerta, hay un pasadizo donde uno debe descalzarse (sí, con la nieve esta fue mi parte preferida, creo que después de esto ya no me volví a sentir los dedos de los pies por lo menos hasta que llegamos al tren de regreso) y dejar los zapatos en unas estanterías. Luego, ya descalzos, se sigue por el corredor de madera hasta el pabellón principal del templo. La gente va entrando en turnos, se arrodilla para lo que creemos que es una explicación en japonés (nosotros en plan: donde fueres, haz lo que vieres) y luego te dejan unos pocos minutos para observar los detalles del interior del edificio antes de salir para que pase el siguiente turno de visitantes.

Al salir, nos volvemos a poner los zapatos y seguimos a la derecha del templo, donde veréis otra de las figuras más famosas del templo: el nemurineko, un gatito que duerme plácidamente entre flores. Cruzando el portal debajo del gato, empiezan unas escaleras que llevan a la tumba de Ieyasu, shogun que gobernó entre 1634 y 1636. Se trata de un mausoleo muy sobrio en comparación con el colorido del resto de edificios del recinto. Tanto al subir como al bajar del mausoleo, se tienen unas vistas preciosas a los tejados dorados y azules del santuario.

IMG_7270-min

Volvemos a estar delante de la puerta de Karamon y ahora vamos a explorar los edificios adyacentes a la izquierda, donde encontramos desde las ofrendas de Año Nuevo (barriles de sake y fruta, mayoritariamente) y un pequeño pabellón con tres altares que pueden sacarse en procesión.

Salimos de nuevo por la puerta Yomeimon y esta vez, seguimos por la izquierda hasta el pabellón Honjido. No se permiten fotos en el interior. Hay algo de cola y tenemos que esperar unos diez minutos para entrar. Mientras esperamos, se nos acerca un monje al ver que somos los únicos extranjeros y nos pregunta de dónde somos. Le contestamos de España, pero si hubiéramos sabido que era porque nos iban a dar la explicación en español, habríamos dicho que ingleses y ahora os contamos el porqué.

Entramos en la sala principal del pabellón y justo encima de nuestras cabezas nos quedamos asombrados con la pintura de un flamante dragón azul. El monje hace la explicación en japonés y va interrumpiendo para traducirla al español, probablemente un texto que se ha aprendido de memoria. Y aquí es donde se nos queda cara póquer y habríamos preferido mil veces que nos lo explicaran en inglés: ¡no nos enteramos de nada! Sin exagerar, una ristra de sonidos que no forman palabra en español y luego al final de cada explicación una breve pausa de efecto seguida de las dramáticas palabras «el dragón que llora». Ni idea de lo que nos ha contado y este mismo proceso se repite tres veces.

Al final, el monje se coloca debajo de la cabeza del dragón pintado con dos palos de madera y nos indica que miremos a los ojos de la criatura: al chocarlos, una penetrante vibración que parece venir directamente del dragón. Un fenómeno acústico que nos deja totalmente hipnotizados. El ritual se repite varias veces y el monje nos enseña como el efecto queda anulado si choca los bastones en cualquier otro lugar de la sala. ¡Nos enamoró tanto esta parte del templo que hasta nos compramos el amuleto del dragón!

Con esta visita ya hemos visto todos los edificios del recinto de Toshogu y, al salir por el torii de granito de la entrada, giramos a la derecha por un camino marcado por linternas de piedra, todo nevado hasta llegar al templo de Futarasan.

IMG_7308-min

El acceso a los edificios principales de Futarasan es gratuito. Solo hay una entrada de 200¥ (1,5€) al jardín adyacente a la izquierda del pabellón principal, al que entramos a curiosear: precioso bajo la nieve.

IMG_7312-min
futarasan

Qué comer en Nikko

Al salir de la zona de Futarasan y de camino a la entrada de los templos de Nikko nos encontramos con la furgoneta ambulante de un señor que prepara taiyaki, pastelitos dulces en forma de pez con diferentes rellenos. Compramos dos, el típico de judías (que aunque suene raro, está buenísimo) y otro de crema de leche, recién hechos y calentitos, que nos vienen muy bien con el frío que estamos pasando.

IMG_7324-min
IMG_20171229_132533

Salimos del recinto y decidimos que iremos andando hasta la estación de tren. No hay pérdida, es seguir la calle principal todo el tiempo, unos 20 minutos de bajada, desde el puente Shinkyo. Por el camino, vamos mirando las tiendas y restaurantes, muchos cerrados porque hoy es día 29 de diciembre y se acercan las fiestas de Año Nuevo. Al final, encontramos un pequeño local perteneciente al Hotel El Viva cerca de la estación, con precios aceptables y en el que sirven yuba, un alimento típico del área de Nikko que se obtiene de las láminas que se forman al hervir la leche de soja. Puede comerse en forma de barrita o como sucedáneo de carne por su textura. Nosotros pedimos una hamburguesa de yuba y un curry de yuba con arroz por 1450¥ (11€).

En ruta hacia Kioto

Después de comer, ya es hora de volver a la estación a coger el tren. Realizamos el mismo proceso que a la ida: de Nikko a Utsonomiya y luego transbordo a otro tren para llegar a Tokio. Media horita antes de llegar, el atardecer nos vuelve a regalar el Monte Fuji en el horizonte.

IMG_7335-min

En la estación de Tokio nos basta justo el tiempo para cambiarnos al tren bala o shinkansen que nos llevará a Kioto: 450km recorridos en poco más de 3h.

IMG_7328-min

Llegaremos a las 20h30 a Kioto, donde reservamos habitación en el último momento en un conjunto de casas tradicionales reconvertidas en hotel. Originalmente, íbamos a dormir en Kanazawa pero no pudo ser y fue un quebradero de cabeza encontrar un hotel para una noche que se ajustara a nuestro presupuesto en Kioto, además en fechas de fin de año. Por suerte, pudimos aprovechar una oferta de última hora en la única habitación libre que quedaba en una antigua casa de té. Os lo contamos todo en la próxima entrada.

En resumen:

Itinerario: 12 días en Japón



2 pensamientos sobre “Día 5: Nikko y shinkansen a Kioto”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *