Día 6: Abu Simbel y paseo en faluca

Día 6: Abu Simbel y paseo en faluca

Hoy es uno de los días más esperados del viaje: ¡vamos a visitar los templos de Abu Simbel! Abu Simbel se encuentra prácticamente en la frontera de Egipto con Sudán. Si dudáis si ir porque están lejos, ni os lo penséis: se merece toda la fama que tiene.

Cómo ir a Abu Simbel

Si visitáis Egipto en un crucero por el Nilo, esta parada es un extra, así que aseguraos que la contratáis con el pack.

De otro modo, también es posible llegar a Abu Simbel por carretera desde Asuán. Son 3h de trayecto ida y 3h vuelta, pero merece muchísimo la pena. Nosotros contratamos la excursión con la agencia Aswan Individual. El trayecto es largo y aburrido. Lo bueno es que los coches son nuevos y se viaja cómodo. Nosotros aprovechamos para recuperar horas de sueño atrasadas.

Todo es desierto interrumpido por algunos controles policiales. La agencia se encarga de gestionar los permisos con una copia de vuestros pasaportes. Los vehículos que regresan de Abu Simbel tienen que salir del sitio arqueológico como tarde a las 15h por estos controles policiales. Más tarde, ya no se permite la circulación y habría que hacer noche en el pequeño pueblo de Abu Simbel.

Un representante de la agencia os recogerá en el hotel o, en caso de alojarse en la Isla Elefantina, en el embarcadero. Habrá que tomar pues el ferry público (5EGP) hasta el punto de encuentro. El ferry opera a partir de las 6 de la mañana, pero si vais a salir más temprano hay también barcas privadas que os cobraran unos 20EGP.

Abu Simbel tiene también un aeropuerto y algunos turistas optan por ir y volver en avión desde Asuán en el día. Es muy caro y para el poco tiempo que se economiza en total, pensamos que no vale la pena considerar esta opción. Otros viajeros por libre han hecho esta excursión en bus, mucho más económico, pero menos cómodo que el coche privado y con limitaciones horarias. No lo contemplamos por los días de los que disponíamos, pero quizás con más días habríamos considerado el bus.

Horarios y entradas

Salimos a las 6h30 de Asuán y llegamos sobre las 9h30 a Abu Simbel. La mayoría de cruceristas van a Abu Simbel a ver el amanecer. Y sobre las 11h llegan los buses de las excursiones. Por lo tanto, pudimos aprovechar una ventana de 1h30 sin grandes grupos en los templos, donde estuvimos prácticamente solos. A partir de mediodía también es buena hora para evitar aglomeraciones, pero cuidado si viajáis en épocas calurosas.

La entrada a Abu Simbel nos costó 240EGP, de las más caras de Egipto.

Abu Simbel: templo de Ramsés II

El templo principal de Abu Simbel fue construido bajo el reinado de Ramsés II. Datan aproximadamente del 1250aC.

El faraón llevó a cabo múltiples campañas bélicas para asegurarse su control del país. Al vencer a los nubios, mandó construir este templo a orillas del río Nasser, en la frontera sur, para intimidar a sus enemigos. Las cuatro estatuas del emperador en la entrada tenían pues el objetivo de demostrar el poder del rey.

A una de las estatuas le falta el torso y la cabeza, un daño que se atribuye a un terremoto. La corona del faraón yace a sus pies y nos proporciona una idea de las dimensiones de la estatua.

A los pies de las cuatro estatuas de Ramsés II se encuentran representaciones de su madre, sus hijos y su esposa preferida, Nefertari. En la parte superior se distinguen 22 monos babuinos que adoran al sol. Sobre una de las piernas de Ramsés II hay unas inscripciones en caracteres griegos. Se consideran los primeros graffitis conservados de la historia, hechos por mercenarios en el siglo VI aC.

El templo fue directamente excavado en la montaña. Durante muchos años estuvieron completamente cubiertos de arena hasta que un explorador suizo los redescubrió en 1813.

Traslado de los templos

En los años 60, durante la construcción de la presa de Asuán, al igual que el templo de Philae que visitamos ayer, el Nilo iba a inundar los templos de Abu Simbel. La comunidad internacional se puso entonces manos a la obra para mover no solamente el templo, sino también la montaña hacia una zona más elevada, a unos 60m por encima de donde se encontraba originalmente.

El esfuerzo titánico de mover 16000 piezas fue luego recompensado por el gobierno de Egipto, que regaló monumentos a las naciones colaboradoras. Es el motivo por el cual en España tenemos el templo de Debod en Madrid.

El interior del templo

El interior del templo es igualmente impresionante. Se pueden distinguir tres salas principales, dispuestas de forma triangular: de mayor a menor. La primera sala está flanqueada por estatuas de Ramsés II. Las paredes de la segunda sala están recubiertas de relieves de la batalla de Kadesh, una de las grandes victorias del faraón. Se le puede ver representado con el pschent, la corona del Alto y el Bajo Egipto.

La última sala corresponde al santuario, dedicado al dios Amón-Ra, dios del Sol. Se pueden ver cuatro figuras de divinidades sentadas. Dos veces al año se produce un juego de luces al amanecer, durante el cual tres de las figuras queda iluminadas por el sol mientras que la cuarta permanece en la sombra: es un dios relacionado con la muerte.

Además de estas tres salas principales hay otras salas menores, donde se pueden ver sobre todo ofrendas del faraón a distintos dioses.

Templo de Nefertari

Vecino al templo de Ramsés II, el faraón mandó construir uno para su esposa favorita, Nefertari. Se trata del segundo templo dedicado a la esposa de un faraón. El primero fue del faraón Akenatón a Nefertiti.

Aunque el templo de Nefertari es más pequeño, lo curioso es que en su entrada salen representados Ramses II y Nefertari del mismo tamaño. Normalmente y en las demás representacions, las mujeres de los faraones se representaban más pequeñas (por ejemplo, a sus pies en el templo principal). Este gesto escultórico demuestra el aprecio que el faraón tenía por esta esposa.

El templo está dedicado a la diosa Hathor, una de las diosas madre. Los capiteles de la sala hipóstila de este templo representan precisamente esa cara de mujer, que en otros templos se representa con morfología de vaca.

Regreso a Asuán y paseo en faluca por el Nilo

Pasamos casi 3h en los templos de Abu Simbel, en las que aprovechamos también para comer de «picnic», y regresamos a Asuán sobre las 15h30. El sol se pone a las 17h30, así que era la hora ideal para embarcarnos para nuestro paseo en faluca que habíamos tenido que posponer el día anterior por el retraso del tren.

Las falucas son las embarcaciones tradicionales que se usaban para navegar el Nilo, grandes botes de vela. Nuestro capitán fue un nubio de apariencia bastante mayor que hablaba muy bien inglés. Aunque puede sonar algo tópico, el hombre transmitía muchísima paz y manejó la embarcación con suma tranquilidad, indicándonos los puntos principales que pudimos ver durante la navegación sin ser intrusivo.

Esto nos parece esencial, ya que si luego paseáis a orillas del Nilo tanto en Asuán como en Luxor, os perseguirán docenas de barqueros para llevaros a pasear por el Nilo en faluca. El nivel de acoso es tal que dudamos que el paseo sea tan tranquilo como el que pudimos disfrutar nosotros. Pagamos 9$/hora por el paseo a través de Aswan Individual, mientras que negociando con los barqueros nos comentaron que eran 7$/hora, una diferencia muy pequeña para garantizarse una experiencia relajante.

Vistas desde la faluca

Durante esas dos horas le dimos la vuelta a la isla Elefantina. La orilla que da a Asuán es bastante fea, ya que solo se ve la ciudad. El otro lado de la isla Elefantina muestra un paisaje desértico de dunas, con algunos monumentos: las ruinas de un antiguo monasterio (dedicado a San Simeón), las tumbas de los nobles o el mausoleo de Agha Khan, un sultán que vivió en Asuán a mediados del siglo XX. Visto en perspectiva, podríamos haber añadido un día más a Asuán para visitar también algunos de estos lugares.

Rodeando la isla Elefantina por el sur, podemos ver restos de un templo egipcio, mientras que en la orilla este (la de la ciudad), pasamos delante del mítico hotel colonial Old Cataract, donde se han alojado personalidades como la escritora Agatha Christie o presidentes de la talla de Winston Churchill. Y. finalmente, una espectacular puesta de sol, con colores increíbles sobre el Nilo.

Paseo por el zoco de Asuán

Como anochece temprano y para abrir boca, damos un paseo por el bazar de Asuán. Es un zoco muy turístico, ubicado en un paseo renovado y prácticamente tienen lo mismo en todos los puestos. Aun así, no es mal sitio para hacer tiempo en la ciudad.

Comer y dormir en Asuán

Podéis encontrar la información de dónde alojarse y dónde comer en Asuán en nuestra entrada anterior.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Egipto sin crucero

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