Dónde comer en Viena

Dónde comer en Viena

Viena también se saborea. Ya sea en sus tabernas, en sus restaurantes o en sus puestos de salchichas, la capital tiene algo que ofrecer para todos los gustos. Os dejamos nuestras sugerencias de lugares donde comer rico sin gastar mucho. Mención aparte se llevan las cafeterías: aunque caras, tomar un mélange acompañado de la famosa tarta Sacher es un imprescindible vienés. ¿Empezamos?

Comida austriaca

Gasthaus Kopp

Es un buen lugar para ir después de una visita nocturna al parque de atracciones Prater. En tren son 10 minutos en las líneas S1, 2, 3, 4, 7 saliendo de Wien Praterstern hasta Handelskai. Las gasthaus son antiguos mesones o hosterías en las que se sirven raciones abundantes a precios asequibles y el ambiente es relajado. Lo típico aquí es probar el schnitzel, el tradicional filete de ternera rebozado, servido en tamaño XXL. La carta es extensa y hay mucho por probar. Eso sí, toca echar mano del traductor: la carta está únicamente en alemán.

De postre, os recomendamos encarecidamente que probéis el Kaiserschmarrn, una especie de tortitas gruesas servidas con azúcar espolvoreado y confitura.

Dos platos principales, un postre y dos cervezas nos salieron por 34€, incluyendo propina.

Reinthaler’s Beisl

Seguimos con la gastronomía típica, pero nos desplazamos al centro de la ciudad: a 2 minutos andando de la catedral nos encontramos con el Reinthaler’s Beisl. Se trata de una taberna frecuentada por locales, donde es común tener que compartir mesa con desconocidos. Hay menú y también carta. Yo probé la fritattensuppe, un caldo con tiras de tortita, y el goulash, uno de mis guisos preferidos desde que lo probamos en Budapest en un Interrail. Joan probó el tafelspitzcarne de ternera cocida y servida con verduras, puré y distintas salsas. Es uno de los platos más recomendados en invierno en Austria, pero no nos terminó de convencer. La cuenta nos salió por 31€.

Centimeter

Platos enormes y precios económicos son la clave del éxito de Centimeter, con varias sucursales en la ciudad. Nosotros probamos el que está detrás del ayuntamiento, muy frecuentado por jóvenes y universitarios. Compartimos un costillar y un käsespätzle, un cremoso plato de pasta con queso. Nos salió la cuenta por 19€.

Salm Bräu

Ubicado cerca del palacio Belvedere, el Salm Bräu es el lugar más caro en el que comimos durante nuestra estancia en Viena. Sin embargo, la relación calidad-precio es excelente. Es un local bastante grande y aún así se forman colas a la puerta debido a su popularidad entre los vieneses y los visitantes. Su plato estrella son las costillas y el codillo. ¡No queráis probarlo todo porque las raciones son inmensas! Como en el Reinthaler’s Beisl, es común compartir mesa con otros comensales.

Nosotros pedimos únicamente costillas y la verdad es que estuvieron exquisitas. Además, probamos uno de los cinco tipos de cerveza que producen en el local. Pagamos 40€ los dos, propina incluida.

Bitzinger

Terminamos con la cocina austriaca con su plato de comida rápida más popular: las salchichas. Las calles de Viena están plagadas wurstelstandNosotros probamos el Bitzinger, entre la Ópera y el museo Albertina, donde no es raro ver a gente con trajes y vestidos elegantes haciendo cola después de un espectáculo de ballet. Nosotros lo elegimos para nuestra cena de Nochevieja, escapando de los puestos caros del Silvesterpfad.

Los perritos cuestan entre 4 y 5€. Son grandes y sabrosos. Con cerveza y patatas fritas nos salió la cena por 14€ los dos. Donde se ponga un wurstelstand de calidad, que se quite todo el glamour.

Comida internacional

Café Dreschler

Pegado al Naschmarkt, es un local super recomendable por las críticas que hemos leído, la descripción y la presentación de los platos, pero desafortunadamente tienen un horario muy limitado. No es que dejen de tomar pedidos a las 15h, es que a esa hora cierra la cocina. Así, que si no llegáis antes de las 14h y tenéis la suerte de que no esté muy concurrido, os vais a quedar sin probar el menú de 9€ que tiene pintaza. Lo dejamos para la próxima, sin duda.

Tofu und Chili

Que el Dreschler nos pillara demasiado tarde nos dio la oportunidad de descubrir este pequeño local de comida asiática, también en Naschmarkt. Está frecuentado por muchos asiáticos, lo cual siempre es señal de que la sazón de los platos es bien auténtica. Pedimos dos platos que estuvieron riquísimos y pagamos 18€.

Comer por la voluntad

Nosotros tuvimos que quedarnos con las ganas (muchas) de probar estos dos locales porque permanecían cerrados por Navidad, así que solo os damos la información y si alguien va que nos deje reseñas 🙂 Ambos locales se encuentran a proximidad del ayuntamiento.

Der Wienen Deewan

Toda una instituación en la ciudad, en este local se sirve comida india y oriental en formato autoservicio. Cada uno paga lo que quiere o lo que puede. No hay mínimo pero para que el concepto siga en funcionamiento, hay que ser razonables como turistas. Además, las críticas de la comida son bastante buenas.

Café Gagarin

Mismo concepto, distinto escenario. En este pequeño local dirigido colectivamente se sirve cada día una sopa y un plato principal. Los comensales pagan la voluntad por la comida, bebidas a parte, con precio fijo.

El lujo de los cafés vieneses

Café Central

A escasos pasos del Hofburg, el palacio imperial de Viena, se encuentra el Café Central. La mejor hora para visitarlo es sin duda temprano por la mañana, cuando prácticamente no hay cola. En el siglo XIX fue una cafetería frecuentada por los intelectuales de la época, entre los que se cuentan Sigmund Freud y Léon Trotsky. Su lujosa decoración ofrece un telón de fondo ideal para probar el café vienés. En particular, el mélange, similar al capuchino, es una de las bebidas estrella en la ciudad. También es un buen lugar para probar alguna de las muchas tartas y decidir si la famosa Sacher está a la altura de su reputación o si es una tarta de chocolate sobrevalorada. Café + tarta rondan los 10€: un desayuno de lujo.

Hotel Sacher vs Demel

Hablando de tartas Sacher, la competencia por servir la mejor de la ciudad es feroz. El hotel Sacher tiene una cola larguísima a la puerta a cualquier hora del día.

Demel, en la calle frente al Hofburg, fue la pastelería imperial. Ambos lugares tienen un factor en común: Eduard Sacher, pastelero que completó su formación en Demel, donde se sirvió por vez primera la tarta Sacher, y luego abrió el hotel que lleva su nombre. No probamos ninguna de las dos tartas, pero si hubiéramos tenido que elegir habríamos optado por Demel: nada de cola y no van los grupos turísticos. Finalmente, nos quedamos con el ambiente del Café Central.

Café Frauenhuber

No todo son grandes cafés en Viena, pero parece que no hay ninguno menor. Nos recomendaron probar el café en Frauenhuber y allá que nos fuimos. A pesar de ser poco o nada conocido, se considera la cafetería más antigua de Viena en funcionamiento ininterrumpido. Mozart y Beethoven tocaron en este café y el ambiente del local va acorde a ello. El mélange que se sirve aquí es francamente delicioso. La taza cuesta unos 4,5€.

En resumen:

Viena y Salzburgo en 6 días



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