Días 7 y 8: Excursión al Cañón del Colca

Días 7 y 8: Excursión al Cañón del Colca

Hoy para desayunar en Arequipa nos estrenamos con el mate de coca, el remedio natural más efectivo para prevenir y combatir el soroche o mal de altura. Nos vamos a Chivay, en el valle del Colca, y de camino ascenderemos hasta los 4910m de altitud. El pueblo en sí está a unos 3600m y pretendemos hacer una ruta senderista por la zona.

Mañana seguiremos a esta altura y nos acercaremos a ver el ave cóndor al cañón antes de trasladarnos a nuestro siguiente destino, Puno, a unos 3800m. Como veis la altura va a ser una constante hasta que regresemos a Lima en una semana, así que el mate matutino es solo una de las precauciones que tomaremos para que la altitud no nos arruine el viaje. Aquí encontraréis todos nuestros consejos para evitar el mal de altura.

Excursión de 2 días y una noche al cañón del Colca

No hace falta reservar la excursión con antelación, hay montones de agencias en la plaza de Armas de Arequipa y las calles colindantes que la ofrecen a mejores precios de los que encontraréis en Internet. Nosotros no queríamos el pack turístico clásico en el que te llevan hasta Chivay y por la tarde te meten en unas aguas termales, sino que queríamos realizar una ruta senderista desde el pueblo de Yanque hasta las ruinas pre-incas de Uyo Uyo. La mayoría de agencias intentaban disuadirnos de la idea o vendernos un tour privado y, por ende, mucho más caro.

En Colonial Tours en la calle Santa Catalina no nos pusieron ninguna pega. A nosotros nos era suficiente con que no nos llevaran al spa, pero ellos nos ofrecieron que nos acompañara el guía a la excursión sin coste adicional y, además, fueron los que nos ofrecieron el precio más ajustado para la excursión y trasladarnos a Puno, nuestro siguiente destino, en lugar de volver a Arequipa. El precio era de 250 soles por los dos días en estancia básica (habitación doble, baño privado, calefacción y comidas, bebida excluida) y de 200 soles sin comidas. Los detalles de la excursión los tenéis a continuación.

Hacer la excursión por vuestra cuenta, que suele ser nuestra opción favorita, es posible pero para hacerlo con calma es necesario disponer de 3 días y 2 noches. Hay transporte de bus local hasta Chivay, pero hace muchas paradas intermedias y los 143km se pueden hacer muy largos. Para seguir hacia Puno habría que regresar a Arequipa y de allí tomar un bus hacia Puno, ya que no hay transporte directo. Nosotros no teníamos tanto tiempo y, por lo tanto, lo descartamos.

Primer día

Reserva Nacional de Aguada Blanca y Salinas

Dejamos el Caminante Class sobre las 7h45 y sobre las 8h30 salimos en dirección a Chivay con el autobus de la agencia. Salir de Arequipa con el tráfico se hace algo pesado, pero una vez fuera de la ciudad vamos en dirección a la Reserva Nacional de Aguada Blanca y Salinas, que se extiende a espaldas de los volcanes Misti y Chachani. Es en esta zona que pueden observarse las vicuñas, una camélido similar a la llama y la alpaca, pero a diferencia de estas especies domesticadas, la vicuña sigue siendo salvaje.

El autobús va realizando paradas para observar el paisaje y la fauna de la región. También para a ver rebaños de llamas y alpacas que algún habitante del área debe llevar ahí a diario por si cae alguna propina… Por lo menos, no es como las mujeres que pasean con corderitos y se echan fotos con los turistas haciéndoles creer que es un bebé alpaca a cambio de un par de soles…

Mirador de los Andes

La carretera que lleva a Chivay está en muy buenas condiciones y el ascenso sigue. El frío se nota con la altura y, de hecho, pasamos por una ladera cubierta enteramente de hielo. La vegetación se hace escasa y apenas vemos una especie de planta en cojín que aquí llaman llareta. Con este panorama llegamos al punto más alto del recorrido, el mirador de los Andes a 4910m sobre el nivel del mar y desde donde se tienen vistas a la cordillera de volcanes de la zona: uno de ellos, el Sabancaya, en activo y humeante.

Aquí el guía nos advierte de que vayamos con cuidado y no nos apresuremos ni hagamos demasiados esfuerzos: hay más del doble de altura que en Arequipa y se nota. Dos pasos rápidos aquí y el corazón se te pone a mil si no estás aclimatado. De hecho, en el mirador hay un baño al final de una pequeña cuesta y hay que tomársela con calma…

Chivay

Retomamos el camino y sobre las 12h15 llegamos al fin a Chivay, a cuya entrada se compra el boleto turístico del valle y el cañón, una de las entradas más caras del Perú: 70 soles para extranjeros (unos 18€), a nuestro parecer bastante abusivo.

Una vez llegados al pueblo comemos de bufé si tenemos incluidas las comidas. Aquí está la trampa: si habíais llegado hasta aquí sin síntomas de mal de altura y os atiborráis, pues… cuidado, porque como os contamos en nuestra entrada dedicada al mal de altura, las digestiones pesadas no son lo suyo a esta altitud. Nosotros comimos un poco de todo, nos quedamos a gusto, pero no abusamos. Del pueblo en sí no vemos nada ahora, pues el bus deja a la gente en sus respectivos hoteles para que descansen y luego llevarlos a las aguas termales de La Calera. A nosotros todavía no, que nos vamos de excursión y no hay tiempo que perder.

Ruta senderista a Uyo Uyo

Al final, se unen a nuestra salida senderista unos chicos murcianos la mar de majos. El autobús nos deja en la plaza de Armas de Yanque, un pueblo vecino a Chivay, desde donde iniciaremos la caminata. En caso de que la agencia que contratéis no os incluya hacer la excursión con ellos, llegar a Yanque en taxi o en transporte local es fácil, barato y no está muy lejos. Desde la plaza del pueblo seguro que alguien os indica el camino hacia las ruinas de Uyo Uyo y luego no hay pérdida.

Nosotros vamos con nuestro guía, Armando, que al ver que ninguno está afectado por la altura no duda en aligerar el paso. Salimos del pueblo y pasamos sobre un puente metálico sobre el río. Un vistazo hacia abajo nos deja ver una especie de huecos en las paredes: se trata de tumbas de los pueblos pre-incas del valle.

Las vistas al valle por el camino son impresionantes y son precisamente el motivo por el que no queríamos pasarnos la tarde en remojo en unas termas… Una de las cosas negativas de los tours organizados es que no controlas para nada el tiempo y a veces te da la sensación de verlo todo «por encima» o que simplemente haces la parada de la foto de rigor. Y si vas a ver naturaleza y no te sumerges en ella, entonces ¿para qué?

Aquí tenemos la oportunidad de ver una especie de anfiteatro de terrazas de cultivo preincaicas.

El camino hasta ahora ha sido facilillo, pero Armando nos señala hacia arriba por un sendero bastante empinado y nos indica que allí está Uyo Uyo. Para esta subida sí que vamos mascando coca y parando, pero disminuyendo el ritmo es una excursión asequible si os encontráis bien. Una vez que se llega a la entrada las ruinas hay que inscribirse y luego se puede pasar. Ya en el interior el guarda del recinto cobra 5 soles por persona (algo más de 1€) por la visita. Las ruinas de Uyo Uyo dan una visión general de cómo era un pueblo preincaico, cerca de las cimas de las montañas para estar más cerca del dios Sol.

Pero la armonía con la naturaleza se quiebra cuando llegan los colonos y deciden fundar pueblos a la usanza española, con su plaza de Armas como centro neuráligico de la vida social, económica y religiosa, de ahí que todas tengan su iglesia. Para ejercer un control total sobre la población local, convertirla al cristianismo y, sobre todo, recaudar impuestos, era necesario que los pueblos de las montañas bajaran a vivir al valle y si no lo hacían por su propio pie, el modus operandi consistía en saquear y quemar sus casas para obligarlos a abandonar su modo de vida.

Desde las ruinas, todo el camino es de descenso hasta que llegamos a las termas de Chacapi, más modestas y menos concurridas que las de la vecina Chivay, y desde dónde nos recoge el bus para ahora sí, llevarnos a nuestro hotel en Chivay.

«Cena-espectáculo»

Después de una merecida ducha, bajamos al pequeño vestíbulo del hotel a esperar el autobús que nos llevará a la cena. A decir verdad, esta es la parte que menos gracia nos hace del tour organizado, pues se trata de una cena a la carta con espectáculo folklórico. Con lo que nos gustan la música y las danzas populares, lo nuestro es verlas en la plaza o en la calle y no como show montado para turistas, pero es lo que nos ha tocado hoy. No obstante, la comida en el restaurante de Chivay resulta estar buenísima y hasta disfrutamos de los bailes tradicionales por la gracia de que saquen a bailar al público también. Incluso nos sumamos con los murcianos de la excursión de esta tarde.

El baile final del espectáculo es el wititi con la figura del cóndor que ya vimos en el Corso de la Amistad de Arequipa hace dos días. La diferencia es que aquí el cóndor no pasa, como dice la famosa canción peruana, ni vuela y dudamos que represente un cóndor vivo con la cara que tiene la máscara. Y venga todo el mundo a bailar con el cóndor tuerto. Las risas, por lo menos, están garantizadas si te lo tomas con humor.

Regresamos al hotel a pie y pasamos por la plaza de Armas de Chivay, donde abundan las esculturas de figuras y danzas tradicionales de la región. Son las 22h30 cuando caemos rendidos en la cama del hotel.

Segundo día

Hoy toca probar suerte y ver si el cóndor hoy vuela o si está agonizante como el de ayer en la cena.

Yanque

Después de un desayuno sencillo y el mate de coca de rigor a esta altitud, salimos en dirección a la Cruz del Cóndor, donde se encuentra el mirador del ave voladora de mayor peso y envergadura del mundo. La idea es salir temprano, pues un ave de estas características no vuela sin la ayuda de las corrientes de aire que se levantan sobre las 9-10h de la mañana.

La única parada que realizamos de camino al cañón es en el pueblo de Yanque, desde donde nosotros ya salimos de excursión ayer por la tarde. La plaza por la mañana tiene otro aire y es que como todos los transportes turísticos paran aquí a estas horas, está repleto de puestos de ropa y recuerdos. Incluso alrededor de la plaza hay niños-adolescentes desganados ofreciendo un baile de wititi a cambio de dinero para su viaje de estudios. Nosotros damos una vuelta por las calles cercanas que ni tan siquiera están asfaltadas y nos hacen reflexionar sobre el poco beneficio que aporta el turismo a la comunidad local mientras las agencias se forran.

El resto del camino discurre sobre el valle del Colca hasta que el paisaje se transforma y se inicia el cañón, uno de los más profundos del mundo con sus más de 10.000m de profundidad.

Mirador de la Cruz del Cóndor

Sobre las 9h30 llegamos al fin al mirador, que ya está repleto de gente. Podéis dar un paseo para ver mejor la gigantesca grieta del cañón, pero luego lo suyo es encontrar un sitio con buena visibilidad y cruzar los dedos para que las corrientes sean buenas y podáis ver al mítico cóndor.

Se supone que en esta zona del cañón habitan 50 cóndores y nosotros tuvimos la suerte de ver una decena aproximadamente. Al principio los veréis planear en el fondo del cañón: parece que el ascenso es lento, pero no te das cuenta y ya vuela sobre las cabezas asombradas de la gente al son de muchos «wow», «ooh» y el sonido del obturador de docenas de cámaras intentando capturar la magia del momento.

Maca y los miradores del valle

Tras hora y media en el mirador, regresamos al bus y de camino a Chivay hacemos varias paradas en miradores al valle del Colca.

Cada uno de los miradores cuenta con su set de puestos de souvenirs, ¡como no! Nosotros lo único que compramos por curiosidad fue un sancayo, la fruta del cactus de la zona por dos soles (0,5€), que por dentro tiene aspecto de kiwi pero es muchísimo más ácido.

También paramos en el pueblo de Maca, uno de los 14 pueblos fundados por los españoles en el valle. Aquí tenemos algo más de tiempo para entrar en la iglesia o dar un paseo rápido por la calle principal, desde donde se ve la proximidad del Sabancaya, el volcán activo que vimos ayer desde el mirador de los Andes. Algunos eligen tomarse aquí un Colca sour, la variante del cóctel nacional a base de pisco, pero con sancayo en lugar de limón.

Finalmente, a mediodía estamos de regreso en Chivay, donde nos vuelve a entrar una comida-bufé. Si ayer comimos poco para evitar el mal de altura, después de una ruta senderista y los dos días que hemos pasado sin molestia alguna, aprovechamos el bufé e incluso nos animamos a probar una cerveza Arequipeña.

En ruta hacia Puno

Después de comer, volvemos al autobús en dirección a Arequipa. No obstante, nosotros vamos a Puno, así que en una parada en un cruce de la carretera nos cambian de bus y para allá que nos vamos. El trayecto hacia Puno es bastante monótono, con una única parada destacable en Lagunillas, donde si hay suerte podéis ver flamencos. Nosotros los vimos de nuevo a lo lejos, como ya nos pasó en la Reserva Nacional de Paracas.

Sobre las 20h llegamos a Puno, cansados de las horas de carretera. Cena rápida, ducha y a descansar que mañana visitamos las islas del Lago Titicaca.

En resumen:

Itinerario de 16 días en Perú

 



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