Día 8: Guanajuato

Día 8: Guanajuato

Guanajuato es una joya al norte de Ciudad de México. Nosotros nos estuvimos debatiendo entre ir solamente a Guanajuato o combinarla con San Miguel de Allende y al final optamos por esta segunda opción. Sin embargo, si vais justos de tiempo, aunque ambas ciudades empatan en belleza a nuestro parecer, Guanajuato gana en extensión y tiene más atractivos que visitar.

Cómo llegar

Tardamos 20 minutos a llegar a la estación de buses de San Miguel de Allende, donde compramos un billete para la próxima salida de Primera a Guanajuato a las 15h30. El trayecto dura poco más de 1h y el precio suele rondar los 7€. Hay frecuencias prácticamente cada hora con esta cómoda compañía. Además, había otras compañías más secundarias que también ofrecían el trayecto. Sabiendo esto, nosotros no reservamos este trayecto con antelación, para no tener que ajustarnos a una hora fija y descubrir San Miguel sin prisas.

Si venís directos de Ciudad de México, el trayecto son casi 5h y cuesta unos 25€ saliendo de la terminal de autobuses del Norte.

La estación de Guanajuato está bastante alejada de la ciudad. Sin embargo, hay buses urbanos que os dejan en el centro por 7 pesos. Nosotros paramos cerca del mercado Hidalgo y andamos unos 10 minutos hasta nuestro alojamiento.

Dónde alojarse

Casa Lupita, en una callejuela que da a la plaza del Baratillo de Guanajuato, fue uno de los mejores alojamientos en los que nos quedamos en México. Se trata de una casa particular adaptada como alojamiento turístico que encontramos en Booking. Nuestra habitación era amplia, con baño privado y un alebrije que se asomaba sobre el armario. La reserva nos salió por 27 euros.

Durante nuestra estancia hubo cortes de agua en el centro de Guanajuato. Muchos alojamientos disponen de tanques de agua para estos casos, incluido el nuestro. Debido a estas circunstancias nos pidieron amablemente que la usáramos con moderación y nos hicieron un descuento adicional a nuestra llegada por las molestias: todo un detalle que dice mucho de la pareja que regenta este hostal.

Toma de contacto con Guanajuato

Guanajuato es una ciudad colorida, con un entramado de callejuelas laberíntico y estampas urbanas preciosas en cada esquina. Lo más curioso es que Guanajuato parece construido en dos niveles: las casas sobre la superfície y las calles subterráneas, que surcan el subsuelo de la ciudad. Originalmente construidas para evitar las frecuentes inundaciones que azotaban la ciudad, hoy libran el centro del tráfico excesivo. Veréis estos túneles a lo largo de vuestros paseos por Guanajuato. En algunos casos, son apropiados para los peatones y constituyen una visita de lo más curiosa.

Una vez que dejamos las mochilas en Casa Lupita, salimos a pasear un rato por el centro sin rumbo. Como el centro histórico es pequeño y es fácil manejarse a pie, sin querer nos vamos encontrando con plazuelas y edificos singulares que teníamos marcadas en el mapa. Es el caso de la universidad de Guanajuato o la plaza de San Fernando, que visitaremos con más calma mañana.

Enchiladas doña Lupe

Hoy cenamos temprano en un lugar que no os podéis perder en Guanajuato: las enchiladas Doña Lupe. Escondido en un recoveco de la estrecha calle del Venado, este local cuenta con apenas unas mesas y una abuela mexicana que cocina un único plato: enchiladas mineras. Con pollo o sin pollo es la única elección, pero son tan sublimes que no se echa en falta más variedad. Las raciones con pollo y con una bebida cuestan 70 pesos (menos de 4€) y son contundentes. Este platillo consiste en tortillas con queso y salsa, acompañadas de patata, zanahoria y pollo. Nos gustó tantos que repetimos la noche siguiente. Si visitáis en fin de semana, también sirven pozole. Eso sí, id temprano porque se ve que está tan bueno que los vecinos de la ciudad hacen cola con sus cazuelas para llevarse su ración a casa.

Callejoneadas

Después de cenar, seguimos paseando hasta que llega la tradicional lluvia torrencial de la época húmeda. Las iglesias, excepto la del Pocito en Ciudad de México que daba miedo, fueron nuestros lugares favoritos para refugiarnos en esos momentos. Aquí le tocó al templo de San Roque y cual fue nuestra sorpresa cuando una vendedora ambulante de enchiladas movió a toda su familia y el chiringuito entero al interior de la iglesia también.

En apenas 20 minutos dejó de llover, pero por si volvía la tormenta nos apresuramos a acercarnos a nuestro alojamiento. Por el camino pasamos delante del Teatro Juárez, que visitaremos al día siguiente y, en las escaleras del vecino templo de San Diego nos encontramos una callejoneada. En serio, no importa que las busques: están en todos lados y te buscan ellos a ti.

Las callejoneadas son recorridos nocturnos por la ciudad que realizan las distintas tunas de la universidad. Se trata de itinerarios musicales e históricos, ya que también se da información sobre puntos relevantes del centro histórico. Para unirse a una callejoneada, es necesario pagar un ticket. Si no os apetece hacer el recorrido (nuestro caso), los veréis igualmente animando las calles del centro de la ciudad a partir de las 19h, aunque no podréis seguirlos. Estas tunas amenizan las noches hasta pasadas las 23h, con lo cual muchos alojamientos regalan tapones para los oídos a sus huéspedes.

Visitas en Guanajuato

A la mañana siguiente empieza nuestro día completo en Guanajuato. Si ayer nos empapamos del encanto de sus calles, hoy tocan las visitas concretas.

Universidad

Guanajuato es una ciudad eminentemente universitaria y no podéis perderos las escalinatas del edificio de la Universidad. A nosotros nos recordaron muchísimo a las de la catedral de Girona. Sacudíos la pereza y subid hasta arriba para obtener vistas al mirador del Pípila.

Desde aquí, seguimos por la calle Positos, una de las más fotogénicas de la ciudad. Si os interesa, aquí se encuentra la casa natal de Diego Rivera, esposo de Frida Kahlo, aunque nosotros no la visitamos.

Basílica de Guanajuato

Regresando de nuevo hacia el centro, llegamos al Jardín de la Unión para entrar en la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato. La arquitectura de este edificio destaca por sus proporciones y sus brillantes colores por el exterior. El interior es bastante más sobrio.

Teatro Juárez

Justo a la hora de apertura del Teatro Juárez (el horario suele ser de 10 a 20h, pero puede variar si hay función), nos acercamos a la taquilla y compramos entradas al edificio por 35 pesos cada uno (menos de 2€). Esta entrada da acceso a la sala de espectáculos, al bar y a dos salas en la planta superior. Antes se permitía acceder a los palcos, pero se ve que los turistas rayaban la madera de los balcones con graffitis. Vamos, que por culpa de gente con cero sensibilidad cultural pagamos todos. Aún así, el teatro es precioso y es uno de los imperdibles de Guanajuato.

Guanajuato es una ciudad con mucha tradición de teatro. De hecho, tiene el distintivo de ciudad cervantina por un festival que tiene lugar cada año en octubre. Se trata de un festival de teatro internacional en cuyas fechas es imprescindible reservar alojamiento con antelación, pues las plazas turísticas de la ciudad se agotan. Un paseo hasta la plaza Allende os descubrirá dos enormes estatuas de Don Quijote y Sancho Panza frente al Teatro de Cervantes.

De camino, seguramente os llame la atención otra estatua, la de un músico con sombrero mexicano apoyado en su guitarra. Se trata de Jorge Negrete, el Charro Cantador, nacido en la ciudad. El personaje de Ernesto de La Cruz de la animación de Disney, Coco, se inspira en este famoso músico mexicano.

Monumento al Pípila

Ahora sí, nos vamos al mirador más famoso de Guanajuato. Justo detrás del Teatro Juárez hay un funicular que lleva hasta la cima del cerro San Miguel, donde se encuentra el monumento al Pipila. La ida y vuelta rondan los 40 pesos. No es caro, pero la subida de San Miguel no es para nada ardua y vale la pena por las vistas y el arte callejero.

El Pípila es una mole de cantera rosa que representa un minero insurgente. Cuenta la leyenda que, en las primeras batallas por la independencia, el Pípila se cubrió con una gran losa para protegerse del enemigo e incendió la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, fortificación ocupada por las fuerzas españolas, dejando la vía libre a Hidalgo y los insurgentes. Hay dudas sobre la veracidad del personaje del Pípila. Sin embargo, su figura representa al hombre común que luchó incansable contra los realistas en pos de la independencia mexicana y, como tal, es venerado como héroe de la nación.

Las vistas desde arriba son inigualables. Los coloridos de las diminutas casitas se funden a los pies de los cerros mineros. Con esta panorámica podemos afirmar que Guanajuato es una de las ciudades más bonitas del país.

El callejón del Beso

Bajamos del cerro de San Miguel por la ladera opuesta y llegamos de nuevo a la ciudad cerca de la calle del Venado, donde ayer estuvimos cenando en el restaurante de Doña Lupe. A un lado de esta calle se abre un estrecho callejón conocido como el Callejón del Beso.

Su historia es una de las predilectas en las callejoneadas. Don Carlos, un humilde minero, estaba enamorado de Carmen, una joven rica cuyo padre era muy celoso. El padre, al descubrir a los enamorados, encerró a Carmen en su casa, bajo amenaza de mandarla a un convento o casarla a un español para aumentar su fortuna. No obstante, Carlos compró la casa de enfrente con oro de la mina y aprovechó que los balcones de este curioso callejón tan solo están separados por 70cm.

Actualmente, los dueños de las casas del callejón permiten subir a los turistas a los balcones para tomarse fotos a cambio de propinas.

Mercado Hidalgo

Es hora de comer y nos dirigimos al Mercado Hidalgo, una estructura de hierro y cantería que fue proyectada como estación de ferrocarril. En su momento, significó el auge industrial del país. El mercado se distribuye en dos niveles. El nivel superior está íntegramente ocupado por puestos de artesanías y recuerdos. En la planta baja hay de todo: fruterías, carnicerías, puestos de comida preparada, máscaras, disfraces, ropa e incluso una zona dedicada exclusivamente a la venta de papel picado.

Es un buen lugar para comer rico y económico. Nosotros elegimos uno de los sitios más concurridos por mexicanos, CarnitaSam, donde nos pedimos dos tortas (bocadillos) de deliciosa carne asada y dos Coca-Colas por 70 pesos.

Hay taburetes para sentarse alrededor del puesto y unas grandes bandejas con ensalada para echarse al plato. Parece haber de dos tipos, uno con cachos enormes de jalapeños que evitamos. Ayer echábamos llamas por la boca con el picante de los tacos de Andy en San Miguel de Allende, pero lo de hoy nos ha pillado completamente por sorpresa. La otra ensalada aparentemente inofensiva tenía algún tipo de chile escondido que me hizo saltar las lágrimas. Y eso que me gusta el picante…

Alhóndiga de Granaditas

Al terminar de comer, nos dirigimos a la Alhóndiga de Granaditas. Este edificio hizo las veces de almacén de grano (de ahí el nombre), prisión y fortificación, y hoy día es la sede del Museo Regional de Guanajuato. Su relevancia histórica es esencial en la historia de México, como se intuye de las marcas de metralla en sus muros exteriores. Aquí tuvo lugar una de las primeras batallas por la independencia de México en la que los insurgentes, entre los que se contaba el legendario Pípila, tomaron este enclave de las tropas virreinales.

Si bien este fue un episodio sangriento, también lo fueron las represalias. Cuando los realistas derrotaron a los primeros líderes insurgentes (Hidalgo, Aldama, Allende y Jiménez), sus cabezas fueron expuestas en jaulas en las cornisas del edificio. Estuvieron ahí colgadas de 1811 a 1821, cuando finalmente el país declaró la independencia.

El Museo Regional alberga exposiciones diversas. Predominan las salas que cuentan el episodio histórico que se desarrolló allí, pero también hay muestras de fotografía y artes y costumbres, además de restos arqueológicos. La entrada cuesta 52 pesos.

Frente a la Alhóndiga, hay una explanada donde volvimos a ver a los voladores de Papántla, danza ritual que ya tuvimos la oportunidad de ver en el bosque de Chapultepec en Ciudad de México.

Museo de las momias

Nosotros no fuimos, pero uno de los atractivos con más renombre de la ciudad de Guanajuato es su museo de momias. Lo ponemos aquí porque queda a unos 15 minutos andando desde la Alhóndiga. Las momias provienen de la exhumación de hasta 111 cuerpos de los cementerios de Guanajuato que, por las condiciones del subsuelo, quedaron momificados. Para nosotros carece de interés y, de hecho, nos parece muy tétrico. No se trata de momias que resulten de ritos religiosos como pudieran ser las momias egipcias o la momia Juanita, congelada en los Apus peruanos y exhibida en un museo de Arequipa, o las momias de los enterramientos Paracas que pudimos ver en Ica, sino de hombres, mujeres, niños y bebés corrientes.

Últimas horas en Guanajuato

Pasamos el resto de la tarde paseando por el centro histórico, tomando café y usando el Wifi del café Carcamanes (algo carete) y, como no, repitiendo cena temprana de enchiladas mineras de Doña Lupe.

A las 22h tenemos un bus que nos llevará directamente a Puebla, nuestra siguiente parada en ruta. Hay muchas opciones para realizar este trayecto trasbordando en Ciudad de México o en Santiago de Querétaro. Solo una compañía ofrece el trayecto directo: Futura. La ruta es breve para ser nocturna (6h), así que preferimos que sean seguidas y poder dormir del tirón.

No habíamos encontrado muchas referencias de esta compañía en Internet, de hecho ni nos permitía comprar los billetes con anticipación con una tarjeta de crédito que no fuera mexicana. Los compramos el mismo día que cogimos el bus a las pirámides de Teotihuacán en la terminal del norte en Ciudad de México y no sabíamos muy bien qué tipo de bus íbamos a tomar. No obstante, el servicio está a la altura del que ofrece Primera y muy por encima de los autobuses de Ado regular y OCC.

Para llegar a la estación de buses de Guanajuato se puede tomar el mismo bus de línea que a la ida (para las paradas, mejor preguntar) o tomar un Uber que os saldrá por aproximadamente 60 pesos.

El autobús, comodísimo, sale puntual y nos deja también como un reloj en Puebla a las 4h de la madrugada. ¿Nos dejaran hacer el check-in en Puebla o nos quedaremos tirados en la calle como nos pasó en Cuzco?

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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