China Día 19: Hong Kong – Isla de Hong Kong, Victoria Peak, Star Ferry

China Día 19: Hong Kong – Isla de Hong Kong, Victoria Peak, Star Ferry

Última etapa de tres semanas intensas en las que no hemos parado: capitales (como Pekín) que albergan ciudades imperiales (como la Ciudad Prohibida), la muralla más impresionante del mundo, cuevas budistas milenariasejércitos de terracota, pandas <3, Budas inmensosverdes arrozales, montañas de cuento y (mucha, mucha) comida china.

Y terminamos en una de las urbes más cosmopolitas del mundo, donde se mezclan los rascacielos, el pasado colonial y la tradición china: Hong Kong.

La mayoría de los habitantes de Hong Kong hablan cantonés e inglés con fluidez. La moneda es el dólar de Hong Kong (HKD) y en el momento de nuestra visita, el cambio era de 8,6HKD por 1€.

Cómo cruzar la frontera a Hong Kong

Dependiendo del itinerario seguido en China, mucha gente opta por volar a Hong Kong. Aunque si llegáis de la zona de Guilin, lo mejor es coger el tren nocturno. También existe la opción de ir en autobús nocturno, con literas, desde Yangshuo (una salida diaria). Nosotros optamos por regresar a Guilin en autobús desde Yangshuo, para luego coger el tren, ya que anticipamos que en autobús nocturno nos iba a ser más difícil pegar ojo.

No hay trenes directos de ningún lugar de China a Hong Kong, ya que a pesar de haber sido devuelta a China por parte de los británicos en 1997, Hong Kong goza de cincuenta años de autonomía y mantiene su frontera con China. Por ello, lo más conveniente es coger un tren que os lleve a Shenzhen y, en la misma estación, se cruzan los controles fronterizos de salida de China (aquí es donde tenéis que entregar la tarjeta de salida que os entregan en el avión antes de entrar al país) y entrada a Hong Kong, conectando luego con el metro de Hong Kong. El billete desde la estación de Lo Wu al cruzar la frontera hasta el centro sale por 42,6HKD. Es posible comprar la Octopus Card y cargarla con fondos para no tener que estar comprando billetes en la máquina en cada trayecto. Sirve para el metro, el bus, el ferry y el tranvía de Victoria Peak.

Parece sencillo y lo es, pero también consume muchísimo tiempo. Son dos controles de pasaportes y de seguridad, con muchas colas y por momentos, el proceso es poco intuitivo (hay colas para residentes chinos, para residentes de Hong Kong, extranjeros, etc.) y no está del todo bien indicado. Llegamos a Shenzhen a las 10h10 y no entramos a nuestro alojamiento hasta las 13h20.

Dónde alojarse

Hong Kong es una ciudad muy cara en cuanto a alojamiento, especialmente cuando llegas de China donde todo es muy económico. La opción más barata son las Chungking Mansions en Tsim Sha Tsui: un edificio plagado de hostales, algunos mejores, otros peores donde vuestra única garantía de un mínimo de calidad es que el hostal tenga recepción (muchos son casas reconvertidas) y que la habitación tenga ventana.

Hong Kong es una ciudad con muchísima densidad de población. De hecho Mong Kok en la península de Kowloon se postula como uno de los lugares con más habitantes por metro cuadrado del mundo. Por ello, no podéis esperar mucho espacio por poco dinero. Las habitaciones en general disponen de muy poco espacio, por no hablar de los lavabos: una vez dentro hay que usar ingenio y flexibilidad para abrir la puerta para salir.

Nosotros optamos de nuevo por usar Airbnb y encontramos una habitación que no era del todo una caja de cerillas (por poco) y con ventana al exterior, en un edificio parecido a las Chungking Mansions, el Alhambra Building, pero menos héctico. Dos noches para tres personas nos costaron 70€.

¿Todavía no tenéis Airbnb? Crearos una cuenta aquí y dispondréis de un cupón de 30€ de descuento para vuestra primera reserva.

Resultado de imagen de airbnb discount

La isla de Hong Kong

Tras dejar las maletas en la habitación, cogimos el metro en Jordan y bajamos en Central (9,7HKD), en la isla de Hong Kong (línea roja) y de ahí, decidimos seguir un itinerario de las calles de Sheung Wan hasta las escaleras mecánicas de Mid-Levels, muy recomendable de la Lonely Planet de China.

El itinerario es excelente porque pasa por todos aquellos comercios tradicionales escondidos a la sombra de los altos rascacielos: desde tiendas especializadas en la venta de raíces de ginseng en la calle Bonham Strand, funerarias en Tai Ping Shan, tiendas de antigüedades en Hollywood Road…

Un poco más al norte, en la callejuela Upper Lascar, encontraréis también el bazar de Cat Street, donde abundan las baratijas y los recuerdos de Bruce Lee.

 

Retomando Hollywood Road, llegaréis al Man Mo Temple, uno de los templos con más encanto. Situado entre grandes rascacielos, el incienso sale humeante por sus puertas, anticipando el ambiente que se respira en el interior.

La entrada al templo es gratuita y consiste en dos altares, el central (algo más pequeño) y el lateral, mucho más amplio, ambos con espirales de incienso colgadas del techo, infundiendo un ambiente cautivador al recinto.

El dim sum más auténtico (y barato)

Ya os hemos mencionado que llegamos a nuestro alojamiento en Hong Kong pasadas la una del mediodía, pero como no queríamos que se nos hiciera tarde comiendo, pospusimos el almuerzo a la hora española y comimos ese día a las 15h.

Habíamos llegado a Hong Kong con la idea de probar el auténtico dim sum sin tener que dejarnos el resto del presupuesto en ello y dimos con el local ideal, muy cerca del Man Mo Temple: Ling Heung Teahouse. Este local lleva abierto más de 80 años y es un vaivén de camareros sirviendo té y camareras con carritos donde van sacando la comida de la cocina. Te sientan en una mesa junto a otros comensales (si en estos momentos del viaje, todavía no domináis el arte de comer con palillos, puede ser bastante cómico) y a medida que vas cogiendo platos del carrito, te marcan lo que has consumido en un papel, que presentas a la salida para pagar.

Comimos albóndigas, dim sum de cerdo y tofu, de una especie de salchicha y de frijol dulce. Los precios por plato varían entre 15 y 30HKD. También sirven platos a la carta, aunque los precios son más elevados.

¡La recomendación del chef! En Hong Kong hay otro restaurante de dim sum que no podéis dejar pasar si tenéis tiempo. Nosotros tuvimos que dejarlo para otra ocasión, ya que no tiene ningún local muy céntrico y suponía un desvío considerable en nuestra visita de día y medio a la ciudad. Se trata del Tim Ho Wan, con varios locales en la ciudad, y uno de los restaurantes con estrella Michelin más baratos del mundo. El blog de 21 wonders nos regala una crítica que os hará la boca agua.

Después de la comida, seguimos nuestra ruta hacia los Mid-Levels, las escaleras mecánicas más largas del mundo, que conectan diversas alturas de calles y comercios, ya que esta parte de la isla de Hong Kong está construida sobre una colina.

Victoria Peak

Seguimos nuestra ruta, pasando por la catedral de San Juan y el parque Hong Kong, un oasis en el cemento.

Pronto llegamos a una de las atracciones más imprescindibles de Hong Kong: el centenario tranvía que lleva a la cima del Victoria Peak, desde donde uno tiene las vistas más espectaculares de la ciudad. Nuestra idea era subir un poco antes del atardecer, para poder ver la ciudad a la luz del día e iluminada por la noche, aunque por lo visto no fuimos los únicos a los que se nos ocurrió la idea y la cola para el tranvía nos retrasó casi dos horas.

El precio de la ida y vuelta en tranvía es de 40HKD (también puede usarse la Octopus Card) y es toda una experiencia, aunque viajéis apretujados, son cinco minutos y la inclinación que toma el tranvía y las vistas bien valen la pena. Podéis comprar un billete combinado que permite acceso a la azotea del edificio, aunque realmente no sabemos si las vistas son realmente mucho mejores para justificar la diferencia de precio.

 

Viendo la cola que había para bajar, decidimos que lo mejor sería cenar ahí mismo. Hay bastantes cadenas internacionales y algunos restaurantes chinos. Nos llamó la atención un local especializado en noodles, recomendado por la guía Michelin a un precio más que razonable (y económico teniendo en cuenta que estábamos en Hong Kong). El lugar se llama Mak’s Noodles y tiene varios locales en Hong Kong. Los platos son sencillos pero están de muerte. Nosotros probamos los noodles revueltos con ternera y la sopa de wonton. Nos salió la comida para tres por 190HKD.

Star Ferry

Después de la cena, nos pusimos a la cola del tranvía, armados de un helado para sobrellevar el clima húmedo de Hong Kong y en poco más de media horita bajamos de nuevo a la entrada, desde dónde andamos a pie unos 10 minutos hasta el puerto. Podríamos haber vuelto a la península de Kowloon en metro, como a mediodía, pero la posibilidad de cruzar por mar por ¡2,50HKD! en un barco de la centenaria compañía del Star Ferry es una experiencia imprescindible en Hong Kong. Hay ferries cada 5-10 minutos y las vistas al skyline de Hong Kong es inigualable. Atrás, rascacielos iluminados y el famoso edificio de lHSBC del arquitecto Norman Foster (en su momento, el edificio más caro del mundo). Al otro, el perfil del Centro Cultural y la Torre del Reloj de la antigua estación de ferrocarril.

Cuando bajamos del ferry en dirección a la boca de metro más cercana (Tsim Sha Tsui), pasamos delante del Centro Cultural, donde se congregaba una multitud pegada a la pantalla del móvil, buscando Pokemons.

Cogimos el metro hasta Jordan (4,5HKD) y de ahí fuimos a nuestra habitación de Airbnb a descansar. El día siguiente era nuestro último día en Asia e íbamos a sacarle el máximo partido desde bien temprano.

En resumen:

China en 21 días: itinerario



6 pensamientos sobre “China Día 19: Hong Kong – Isla de Hong Kong, Victoria Peak, Star Ferry”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *