Ir a la Ópera de Viena barato

Ir a la Ópera de Viena barato

La Ópera de Viena es una de las más importantes del mundo, con espectáculos de ópera y ballet 300 días al año. Las producciones que se representan sobre su escenario son de altísimo nivel y reconocidas internacionalmente. Sumado al lujo y la magnificiencia del edificio, una de las joyas arquitectónicas de la Rignstrasse, todo hace pensar que asistir a la Ópera no está al alcance de todos los bolsillos. Sin embargo, nosotros fuimos a ver El Cascanueces de Nureyev en época navideña por tan solo 4€ cada uno.

Si no quieres perder tiempo haciendo cola o ni os planteáis estar de pie durante una representación, entonces esta no es vuestra entrada. ¡Si la idea no os ha desanimado, entonces continuad leyendo!

Cómo conseguir entradas baratas para la Ópera de Viena

Los austriacos aprecian mucho su cultura y parte de ello pasa por hacerla accesible al público general. Es por este motivo que la ópera retransmite obras en directo o en diferido en grandes pantallas situadas en la parte trasera del edificio. Y es también por eso que cada día se reservan 567 entradas a 3 y 4€ para presenciar el espectáculo de pie, tanto en platea como en los balcones y galerías.

Estas entradas se venden en unas taquillas especiales que abren 80 minutos antes del inicio de la función, aunque si  no queréis arriesgaros a quedaros sin entradas os recomendamos que vayáis a hacer cola mínimo 2h antes. La cola se hace en uno de los laterales del edificio de la ópera. Bajo los arcos que dan a la calle Operngasse, veréis un letrero que pone “Stehplatz-Kasse / Standing Area”: no tiene pérdida. NO las venden en la taquilla principal al frente del edificio.

Al principio esperaréis fuera, luego se pasa a una zona interior en la que podréis sentaros (consejo: llevaos un libro, música o algún snack para aligerar la espera).

Nosotros fuimos casi los primeros de la cola, porque unas 3h antes de la función se puso a nevar de lo lindo y acabábamos de salir de tomar un café vienés (que por cierto, son más caros que ir a la ópera), con lo cual meternos en otra cafetería a que pasara el mal tiempo no era una opción y ya fuimos directos a hacer cola.

Zonas

Las entradas baratas corresponden a localidades en tres áreas o zonas de la sala de representaciones:

– El parterre (Stehparterre): entradas a 4€. El área se sitúa al final del patio de butacas y la visibilidad es perfecta. Hay varias filas con barras horizontales, así que puedes apoyarte hacia adelante durante la función. Además, están colocadas en forma de anfiteatro, de manera que si el de delante no es muy alto, no te tapa las vistas. Eso es si has sido de los primeros, ya que los últimos se tienen que conformar con el pasillo entre estas filas. Normalmente estas son las entradas que se agotan primero. Se ve así:

– La galería (Galerie) y los balcones (Balkon): entradas a 3€. Ambas zonas se encuentran en la zona superior. Nosotros escogimos las del parterre, así que no tenemos opiniones de primera mano, pero la mayoría de críticas que hemos leído apuestan por la galería porque al estar más arriba tiene mayor visibilidad. Algunas localidades en la zona de los balcones no permiten ver el escenario entero, pero no dificultan el seguimiento de la función. Podéis ver gente de pie en la foto de portada de esta entrada.

A tener en cuenta

¡Tomad nota porque esto es super importante! De lo contrario, podríais quedaros sin poder ver la función.

– Solo se puede comprar una entrada por persona, lo cual significa que no podéis dejar a uno del grupo haciendo cola para las entradas mientras los demás siguen haciendo turismo. Tenéis que estar todos los asistentes en el momento de pagar en taquilla.

– No dan cambio: hay que llevar el cambio exacto (3€ para balcones y galería, 4€ para platea).

– Cuidad el vestuario: no es necesario llevar corbatín ni vestido largo, pero la organización sí requiere que se vista un poco acorde a la formalidad del evento. Eso significa que no permiten pantalones cortos o ropa deportiva, por ejemplo. Nada más entrar al edificio hay trabajadores supervisando que la gente vaya vestida como toca. A veces hacen un poco la vista gorda, pero no vale la pena arriesgarse. Os lo digo yo que llevaba unos vaqueros con un parche (no agujereados) y por poco no me dejan entrar. Luego había gente con sudaderas y deportivas, pero como os digo, vale más prevenir.

– Traed una bufanda, camiseta o algo de ropa para reservar tu sitio. Una vez que tengáis vuestras entradas, no perdáis el tiempo porque la gente va modo estampida a pillar los mejores sitios. Una vez que os dejen pasar a las localidades, atad lo que hayáis llevado a las barras: es la manera “oficial” de marcar que el lugar está ocupado.

Visita el edificio

Una vez que hayáis “marcado” vuestro sitio, sois libres para visitar el edificio. Aunque no se puede ver lo mismo que en la visita guiada al edificio, ya que ésta ofrece la posibilidad de explorar los bastidores, por lo menos se puede recorrer el vestíbulo de la ópera y su soberbia escalinata, así como algunos de sus salones. Y sin tener que pagar los 9€ de la visita guiada. Si aún así preferís visitar solo el edificio sin ver ningún espectáculo, consultad los horarios de visita cuando organicéis vuestro itinerario.

Así mismo, también podéis aprovechar el tiempo libre antes de la función para dejar chaquetas y bolsos voluminosos en el guardarropa (no es obligatorio, pero sí muy cómodo y además, gratis) o tomar algún refrigerio (más caro que las entradas que habréis pagado, claro).

La función

Entre 5 y 10 minutos antes de la función, volved a vuestro sitio marcado y preparaos para disfrutar de la experiencia. Si habéis escogido ver una ópera, justo en las barras que tenéis al frente tenéis  un monitor donde seguir los diálogos traducidos a diferentes idiomas. Nosotros vimos el ballet de El Cascanueces y, por lo tanto, fue todo música y danza.

En cuanto a la duración del espectáculo, las óperas suelen ser más largas (tirando a 3h), mientras que los ballets suelen ser más cortos (en nuestro caso, 2h contando un intermedio de 15 minutos en el que aprovechamos para estirar las piernas). Si por cualquier motivo se sale de la función durante alguna de sus partes no se puede volver a ingresar a la sala hasta el intermedio o el final del espectáculo.

A nosotros no se nos hizo nada largo a pesar de estar de pie. De hecho, recuerdo estar más dolorida después de ver Les Miserables en Londres porque estando sentada tenía que inclinarme un poco para ver todo el escenario. Además, lo que estás viendo es impresionante y el tiempo pasa volando. Sin embargo, para gustos, colores y hay gente con entradas de pie que se va después del primer acto y no hay problema alguno. En nuestro caso, al ser una obra tan famosa y tan ligada a la Navidad, no notamos que hubiera menos gente en la segunda parte. En definitiva, fue el toque mágico para cerrar las vacaciones.

Viena y Salzburgo en 6 días



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *