Día 18: Izamal y llegada a Río Lagartos

Día 18: Izamal y llegada a Río Lagartos

Después de una excursión en transporte público a las ruinas de Uxmal desde Mérida, hoy toca ya recoger el coche de alquiler para nuestros siguientes 4 días en la península del Yucatán.

Conducir en México

Alquilar un coche en México no es ninguna locura. De hecho, es altamente recomendable explorar la península del Yucatán así, ya que las opciones de transporte público son bastante limitadas en la región, donde abundan mayoritariamente los tours turísticos de los que nosotros huimos siempre que podemos. Así como en Chiapas hay que estar al tanto del estado de las carreteras por los frecuentes bloqueos, en Yucatán las carreteras son tranquilas.

Conejos

Aún así, conviene tener tres advertencias en mente:
– Las “mordidas” de la policía. A nosotros no nos pasó nada, pero abundan los relatos de viajeros a los que la policía mexicana ha parado bajo cualquier pretexto (inventado o no). En estos casos, el procedimiento suele ser amenazar con una cuantiosa multa que los agentes podrían pasar por alto a cambio de un puñado de pesos. Como la autoridad es corrupta, no hay forma de escapar al abuso. Creemos que es una situación residual y menos común de lo que era antes, pero vale más andar prevenidos por si ocurre.
– Los badenes. Ya os hablamos de ellos en Chiapas, pero no nos cansaremos de repetirlo: hasta que no veáis la bestialidad de estos badenes, algunos de ellos sin señalizar, no sabréis hasta qué punto esta advertencia es seria. Estad pendientes, porque incluso yendo con precaución, son fáciles de subestimar.
Conducir de noche. Es peligroso, pero no por los motivos que uno podría pensar (atracos). El problema es que en esta zona transitan muchas motocicletas, bicicletas y viandantes a pie, con poca o nula iluminación o chalecos reflectantes. Por lo tanto, en la medida de lo posible, conviene evitar traslados nocturnos y, en caso necesario, conducir con extremada precaución.

Pequeña ruta en coche

Nuestra ruta nos llevó:
– De Mérida a Río Lagartos, pasando por el pueblo amarillo de Izamal (día 1)
– De Río Lagartos a Valladolid (día 2)
– De ruta de cenotes y a Pisté (día 3)
– De Pisté a Chichén Itzá, cenote Yokzdonot y regreso a Mérida (día 4)

Podríamos haber ampliado esta ruta en coche a muchísimos otros puntos que, sin duda, no pasaréis por alto si concentráis vuestro viaje en la península yucateca. Uno de los motivos de nuestra elección fue que en una zona tan turística como el Yucatán, los coches de alquiler tienen precios similares a los que encontramos en Europa, incluso en temporada baja. Por tanto, optamos por concentrar las visitas en coche a estos 4 días y visitamos el resto de puntos en nuestra lista en transporte público (Uxmal, Tulum y Playa del Carmen).

Recogida del coche

Contratamos el coche, con el seguro a todo riesgo, en el comparador Rentalcars. Lo recogimos en la oficina de Alamo temprano por la mañana. De la casa de Airbnb al centro comercial Fiesta Americana, donde hay varias sucursales de compañías de alquiler de coches, tomamos un Uber por 35 pesos.

Izamal

Nada más entregarnos el coche, pusimos rumbo a Izamal. Gracias a Google Maps (llevamos tarjeta SIM de Telcel, como os contamos en los preparativos del viaje), salimos del centro de Mérida sin problemas, entramos a la autovía y de ahí, cogimos el desvío a Izamal. Aparte de salir del meollo del centro de la ciudad, no hubo mucho tráfico y el estado de las carreteras es excelente. En 1h de trayecto aproximadamente llegamos a Izamal a las 10h. Aparcamos en el centro sin problemas y empezamos a callejear. Izamal es un pueblo mágico conocido por el tono amarillo de sus fachadas.

Sin duda, la atracción estrella es el convento de San Antonio de Padua. El acceso a este edificio colonial es gratuito, excepto al museo (nosotros no lo visitamos).

Antes de convertirse en núcleo colonial, Izamal era una importante población maya. Las dos pirámides que permanecen en pie en el centro histórico son testigo de ello. Se trata de la pirámide Itzamatul, de dimensiones más reducidas, y la pirámide Kinich Kakmó, de mayores proporciones y divisable en la distancia. A esta segunda se accede a través de unas escaleras en la calle 27. El acceso es gratuito, la subida durilla con la humedad asfixiante de la época de lluvias en Yucatán. Al bajar, agradecemos mil que hubiera una paletería/heladería donde refrescarnos.

A parte de estas visitas, Izamal es un sitio donde pasear sin rumbo y perderse. Nosotros estuvimos hasta la hora de comer.

Comimos en el restaurante Los Arcos, en la plaza Itzamna, pero no recomendamos la experiencia. Comida insulsa, servicio y precios tirando a regular. Hubiéramos preferido repetir en el Mercado Municipal, donde habíamos desayunado bueno y barato por la mañana, y otra de las visitas recomendables de la ciudad.

Parada en Kikil

Alrededor de las 14h volvemos al coche y salimos hacia Río Lagartos donde vamos a pasar la noche de hoy, para visitar la reserva natural y las famosas salinas rosas de Las Coloradas mañana. Sin embargo, por la tarde tenemos ganas de playa y vamos a acercarnos a tomar un baño antes de ingresar en nuestro alojamiento. El recorrido desde Izamal, pasando por Temax y rodeando Tizimín, es de unas 2h. Nosotros hicimos una parada intermedia en Kikil, donde hay un convento franciscano en ruinas. También hay un cenote cercano al pueblo, pero para hoy preferimos arena y playa. Por lo tanto, no sabemos qué tal será, pero no parecía muy concurrido.

Playa de Cancunito

Son las 16h15 cuando llegamos por fin a la playa, a unos 20 minutos de Río Lagartos. No es Cancún, es Cancunito y aún sin haber estado en Cancún, preferimos este tipo de playas vírgenes, sin resorts ni aglomeraciones. Y aún más importante, sin accesos privados (¡cómo lo echamos en falta cuando llegamos a las playas de la Riviera Maya!).

Aquí encontramos restos de sargazo (una terrible plaga de algas de la que os hablaremos en nuestra entrada de Tulum) en la arena, pero el agua estaba muy limpia y de un color azul bellísimo. Esta playa no se encuentra el el Mar Caribe, sino que todavía estamos en el Golfo de México. No obstante, al no estar construido ni masificado el litoral, para nuestro gusto personal no tiene nada que envidiarle a las playas caribeñas.

Al extremo de esta playa se vacían las lagunas de Las Coloradas cuando ha terminado el proceso de extracción de la sal, creando un fantasioso contraste entre el color rosa de las salinas y el azul del mar. Este color no lo vimos por la tarde, sino sobre las 15h del día siguiente. Cuando fuimos el primer día, por la poca incidencia de la luz del sol al atardecer, el color se veía más tirando a marrón. Sin embargo, fue lo que nos convenció de regresar a Las Coloradas al día siguiente para ver ese efecto rosado en su máximo esplendor.

Dónde alojarse en Río Lagartos

Sobre las 18h, ponemos rumbo, ahora ya sí, a Río Lagartos. En unos 20 minutos llegamos a nuestro alojamiento, la Posada del Perico Marinero. El alojamiento es recomendable. La habitación doble con baño y desayuno nos costó 28€. No es de los alojamientos más baratos en México, sin duda, pero sí en la zona. Además, la habitación cuenta con aire acondicionado y los huéspedes pueden hacer uso de la piscina del hotel. Para nosotros, que acostumbramos ir a las opciones de alojamiento más barato, que tuviera piscina fue un plus que aprovechamos nada más llegar, antes de ir a cenar.

Para cenar, andamos a lo largo del malecón. En el lugar donde se ubica el Perico Marinero apenas se ven algunas barcas en el muelle y casi no hay luz. A unos 200m o así empieza la zona más turística, con agencias de tours y restaurantes. Al ser temporada baja, no estaba muy animado. El hotel cuenta con un restaurante en esa zona que opera bajo el mismo nombre. Pero después de mirar la carta, al final nos decantamos por un restaurante vecino, La Bocana. Pedimos dos cócteles, un pescado al horno con camarones y un ceviche. La cuenta nos salió por 425 pesos.

Ha sido un día light en cuanto a visitas, pero las horas de conducción y la playa pesan y nos vamos a dormir. Mañana, tras el desayuno, tendremos que buscar una barca que nos lleve a la excursión por la reserva natural de Río Lagartos. Y, con un poco de suerte, ver también Las Coloradas.

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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