Lisboa en 2 días (primera parte: centro y Alfama)

Lisboa en 2 días (primera parte: centro y Alfama)

Nuestro itinerario de 10 días en Portugal empieza por su capital. Si vais cortos de tiempo, dos días apretados son suficientes para ver los principales atractivos de Lisboa. En tres días se puede disfrutar mejor de cada lugar e incluso descubrir algunos rincones menos conocidos. Un día más te permite también visitar los palacios y castillos de la cercana Sintra, a 40 minutos en tren de la capital.

En esta primera entrada, te contamos que hacer en el centro de Lisboa y en el famoso barrio de Alfama.

Dónde alojarse en Lisboa

Empezamos el día muy temprano, ya que llegamos en bus nocturno desde Madrid. Hicimos el check-in pronto en nuestro alojamiento Boho Guesthouse. Pagamos 110€ por tres noches. La primera noche la pasamos en una habitación doble económica, con baño privado externo, mientras que las demás las pasamos en una habitación mucho más grande con baño interior, ya que nos ofrecieron un cambio de categoría gratis.

El alojamiento se encuentra en Chiado, una zona muy animada de noche (bares, restaurantes…). El Boho Guesthouse está casi girando la esquina de la famosa calle rosa. Si os quedáis en este barrio aseguraos que las opiniones de vuestro alojamiento no mencionan molestias por ruido. Con las ventanas cerradas, prácticamente no oíamos ruido de fuera 😉

¿Lo mejor? La ubicación permite llegar a la praça do Comércio, centro de Lisboa en 10 minutos a pie.

Día 1: el centro de Lisboa y Alfama

Empezamos nuestro recorrido por la plaza Luís de Camoes, donde inicia la rua Garrett. En esta calle encontraréis la histórica librería Bertrand, tiendas de ropa y el café Brasileira. Nosotros escapamos de los precios desorbitados del lugar para probar nuestros primeros pastéis de nata en la fábrica Manteigaria, a apenas 2 minutos andando. Dos cafés y dos pastéis: 5,4€.

Elevador de Santa Justa

Bajando la rua Garrett entre edificios cubiertos de azulejos llegamos prácticamente a los pies del elevador de Santa Justa. Lisboa está construida sobre colinas y para salvar las subidas y bajadas a veces no queda otra que tirar de piernas y subir cuestas. Entre algunas zonas, pero, existen también elevadores. En concreto, son tres funiculares y el elevador de Santa Justa, que es más bien un ascensor. Todos tienen un coste, que está incluido en la tarjeta de transporte público de Lisboa.

De los cuatro elevadores, el de Santa Justa es el más turístico y los lisboetas no lo usan. Por este motivo, no estaba en uso cuando nosotros lo visitamos en pandemia.

Es muy recomendable bajar la calle del elevador hasta los almacenes Pollux y subir hasta la cafetería de la última planta, desde donde tendréis unas vistas al elevador desde las alturas como estas (¡gratis!):

Figueira, Rossio y Restauradores

Estas tres plazas son las siguientes paradas de nuestro itinerario. La praça da Figueira destaca por la excelente vista panorámica del castillo de San Jorge tras la estatua ecuestre de Juan I.

Justo al lado se encuentra la plaza Dom Pedro IV, más conocida como plaza Rossio, donde se encuentra el Teatro Nacional.

Tomando el largo Dos Domingos desde la plaza, llegamos a la iglesia de San Domingo. Esta iglesia es muy relevante históricamente porque era escenario de coronación de los reyes portugueses hasta el fin de la monarquía en el país. La iglesia ha sufrido terremotos y hasta un tsunami, pero lo que todavía es perceptible a día de hoy son las consecuencias del incendio que la arrasó en 1959, que oscurecen sus paredes.

En el otro lado de la plaza de Rossio está la estación de trenes del mismo nombre (punto de partida a Sintra, entre otros). Un poco más adelante está  la plaza Restauradores, extremo de la larga avenida da Liberdade. Pero no vamos a recorrerla toda…

Elevador da Gloria y mirador de San Pedro Alcántara

Al principio de la avenida da Liberdade se encuentra el elevador da Gloria, un funicular que lleva hasta Bairro Alto. Nosotros subimos la cuesta a pie, porque en este primer día no tenemos título de transporte y preferimos invertir el ahorro en más pastéis de nata.

Arriba se encuentra el mirador de los jardines de San Pedro Alcántara, desde donde se tienen buenas vistas al castillo de San Jorge.

Ya que estamos en la parte alta, aprovechamos para acercarnos a la iglesia de Sao Roque, una iglesia jesuita que a pesar de su austera fachada, tiene un interior que merece la pena visitar.

De bajada, paramos a comer al restaurante Rei Dom Frango, donde probamos el bacalao «a bras» y el pulpo «a lagareiro». Todo muy rico, con bebida por 27,7€. Como primer lugar donde comimos en la ciudad, no estuvo mal, pero los hay mejores.

Convento do Carmo

Después de comer, aprovechamos que estamos cerquita del convento do Carmo para visitarlo. Se trata de un convento carmelita que quedó destruido en el terremoto de 1755. El edificio no fue reconstruido y permanece a día de hoy como testimonio de la destrucción del terremoto. Alberga también objetos arqueológicos en varias salas de museo. No es muy grande y la entrada cuesta 5€.

Praça do Comércio

El siguiente punto es la plaza más conocida de Lisboa. Abierta sobre el río Tajo y con sus fachadas amarillas, no se puede negar que tiene su encanto. ¿Y qué decir del arco de Rua Augusta? Nosotros visitamos esta plaza a plena luz del día y también al atardecer.

Alfama

Desde la praça do Comércio seguimos nuestra ruta ahora hacia el barrio de Alfama, cuna del fado y donde se encuentran los mejores miradores de la ciudad.

La primera parada en el barrio es la Casa dos Bicos, un palacete con una fachada peculiar que nos recuerda un poco la Casa de los Picos de Segovia. Actualmente es la sede de la Fundación José Saramago, que alberga exposiciones temporales (de pago). La planta baja se puede visitar gratis. Se pueden ver restos arqueológicos de una muralla y tanques de preparación de garum, una pasta fermentada a base de pescado que consumían los romanos.

Seguimos la ruta y pasamos por la discreta iglesia de San Antonio de Lisboa. Como coincidencia, este año también hemos estado en Padua (Italia), donde está enterrado este santo de origen portugués, y que es un lugar masivo de peregrinación.

A apenas unos metros se alza la sé de Lisboa: la catedral. La vimos solo por fuera, ya que nos comentaron que lo más bonito era el claustro y estaba cerrado. De todos modos, la entrada no es muy cara (2,5€).

Desde aquí ya nos perdemos en las callejuelas del barrio de Alfama, sus fachadas blancas y sus plazuelas escondidas. De día, nos resultó un barrio tranquilo, y a medida que cae la tarde se va animando con la apertura de bares y restaurantes en la zona.

Pronto llegamos al mirador de Portas do Sol, para nosotros el mejor mirador del barrio por sus vistas.

Justo al lado está el concurridísimo mirador de Santa Lucía, que tiene una terraza con azulejos y se llena hasta los topes al atardecer. Para nosotros las vistas de este mirador no son tan bonitas como las de Portas do Sol. De hecho, tampoco estaría en segunda posición de nuestro ránking personal de miradores lisboetas…

Lugar que sí ocuparía el mirador de Santa María de Graça, que ofrece vistas al castillo de San Jorge y la praça do Comércio y alrededores. Justo en el mirador hay una cafetería con los mismos precios que encontraréis en el centro de la ciudad. No es mal sitio para hacer una parada técnica.

Si todavía os quedan fuerzas en las piernas, podéis sumar unas cuestas más hasta el mirador de Nossa Senhora do Monte. Nosotros lo dejamos para el día siguiente, cuando nos acercamos de nuevo a Alfama, pero esta vez en tranvía.

En el extremo más lejano de Alfama, paramos en el Panteón Nacional y nos dimos una vuelta por lo que quedaba montado de la feira da Ladra, un mercadillo de antigüedades que tiene lugar cada martes y sábado.

Podéis recorrer el barrio de Alfama fácilmente a pie o a bordo del histórico tranvía 28. Nosotrs lo hicimos de las dos maneras. Os lo contamos en nuestra siguiente entrada de Lisboa.

Cena en O Trigeirinho

¿Un lugar muy top para cenar en Alfama? Sin duda, los platazos caseros que sirven en O Trigeirinho. El local es pequeño y sin reserva tendrás que llegar muy temprano (19h30-20h). Si no, con suerte te reservaran mesa para un segundo turno a partir de las 22h. Nosotros fuimos dos noches a cenar aquí durante nuestra estancia. El pescado está increíble y es barato. Para que os hagáis una idea: plato abundante de parrillada mixta de pescado: 11€. Eso sí, para disfrutar de esta comida hecha al momento hay que armarse de paciencia: el servicio es lento, pero vale muchísimo la pena. La primera noche probamos las sardinas asadas y el bistec de ternera y fue espectacular.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Portugal



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *