Día 15: Palenque – Ruinas y cascada Misol-ha

Día 15: Palenque – Ruinas y cascada Misol-ha

Después de un día super refrescante en las cascadas de Roberto Barrios, hoy nos toca visitar el sitio arqueológico de las ruinas de Palenque. Por la tarde, nos daremos un chapuzón de nuevo, esta vez en la cascada Misol-ha.

¿Cómo llegar a las ruinas de Palenque?

Salimos de nuestro alojamiento en la Casa Janaab y en menos de dos minutos estamos frente a la estación de ADO. En la rotonda frente a la terminal sale el transporte colectivo a las ruinas. Pasan cada poco desde temprano por la mañana y suelen ir bastante llenas, pues también las usan locales para ir a pueblos vecinos o a trabajar. El coste es de 20 pesos por trayecto. Tarda aproximadamente unos 20 minutos. A medio camino, responsables del parque nacional donde se encuentran las ruinas, pararán la camioneta para cobrar la tasa de acceso al parque (36 pesos).

Ruinas de Palenque

A continuación, llegamos al sitio arqueológico. Compramos la entrada por 75 pesos y accedemos al recinto. Nada más entrar, a apenas unos pasos nos encontramos en la plaza principal, rodeada de los edificios más importantes de la antigua ciudad. Aquí se encuentran la pirámide de las inscripciones, el gran templo y el palacio.

La Gran Plaza

El templo de las inscripciones es la construcción más alta de la ciudad. Se trata de una pirámide escalonada, en cuya cúspide se encuentran muchísimos relieves y tres tableros con jeroglíficos, de ahí su denominación. Aquí se encontró la tumba de Pakal. Una reconstrucción de la misma se encuentra en el museo del sitio, en el exterior del recinto arqueológico, mientras que la máscara mortuoria de jade del líder maya se encuentra en el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México. A diferencia de las pirámides del Sol y de la Luna en Teotihuacán, a esta pirámide no se puede subir.

Sí se pueden ascender los irregulares escalones del palacio. Más que un solo edificio, se trata de un conjunto de construcciones civiles unidas entre sí. Entre las partes que pueden distinguirse a simple vista está, por ejemplo, el Observatorio, una torre ubicada en un patio del palacio.

Hay que tener en cuenta que Palenque fue en su día una importante ciudad que competía en importancia con Tikal, en Guatemala, e incluso llegó a eclipsar esta última durante una época. Hay que tener en cuenta que actualmente tan solo un 2% de la superficie de Palenque ha sido excavada y se presupone que miles de construcciones siguen cubiertas por la maleza.

El conjunto de las Tres Cruces

Al conjunto principal, le sigue en importancia el de las Tres Cruces. Se trata de un conjunto formado por el templo de la Cruz, el templo del Sol y el de la Cruz Foliada. El nombre de las Tres Cruces, aunque pueda sonar cristiano, se refiere a los tres niveles del árbol de la creación según la mitología maya.

Cada uno de ellos tiene relieves preciosos en la parte superior y vale la pena subir. No son construcciones demasiado altas, pero el nivel de humedad en la selva es bestial. Hace tanto calor y se suda tanto que uno se plantea si el esfuerzo es necesario por mínimo que sea.

Juego de Pelota

Dando la vuelta al recinto, llegamos al Juego de Pelota, dos muros colocados el uno frente al otro donde se practicaba el famoso ritual. Aunque está bien para hacerse una idea de este evento de la cultura maya, es muy modesto. El Juego de Pelota más impactante que veréis es sin duda el de Chichén Itzá.

Conjunto norte

Los últimos vestigios importantes que veremos en esta parte de las ruinas es el grupo norte. Se trata del templo del Conde y otros 4 edificios religiosos más, situados a escasos 100m del Palacio y muy cerca del Juego de Pelota.

Sendero hasta el museo

En lugar de salir del recinto por la misma entrada, os animamos a hacerlo siguiendo el sendero señalizado hacia el museo. Así evitaréis tener que andar por una aburrida carretera. En su lugar, llegaréis a través de un camino que discurre entre la maleza y donde podréis ver algunos restos arquitectónicos medio sepultados entre la vegetación.

Al museo del sitio se puede acceder con la misma entrada que a las ruinas. No es muy grande, pero alberga restos encontrados en las excavaciones. El mayor tesoro del museo es sin duda la recreación de la tumba de Pakal. Su sarcófago fue hallado en la cima de la pirámide de las Inscripciones y fue todo un descubrimiento arqueológico, pues hasta la fecha nunca se había encontrado una pirámide maya con fines funerarios. Su figura es importantísima. Bajo su mandato fue cuando se empezó a registrar la historia de la dinastía en jeroglíficos que fueron sumamente ilustrativos para los estudios del mundo maya.

Hay que tener en cuenta que el templo de las Inscripciones se completó en el año 680, mucho antes del auge de la civilización maya. La ciudad fue abandonada paulatinamente durante el siglo IX, de modo que cuando llegaron los españoles no encontraron ni rastro de esta antigua ciudad, devorada por la selva. A ello se debe el estado de conservación de sus construcciones y relieves.

¿Cómo llegar a la cascada Misol-ha?

Terminada la visita a las ruinas de Palenque, ponemos rumbo a Misol-ha. Después de toda la mañana manando sudor, no hay nada que nos apetezca más que un baño en una cascada. Para llegar por cuenta propia desde las ruinas podéis ir en taxi (los hay a docenas ofreciendo el servicio) o ir en colectivos. Nosotros optamos por la segunda opción. Tomamos un colectivo que regresaba a Palenque y le pedimos al conductor que nos dejara en la intersección de Misol-ha. El precio es fijo, bajéis donde bajéis: 20 pesos.

Esperamos un rato al sol, hasta que el primer pickup que pasó paró a recogernos. Ahí el calor nos hizo tomar una decisión poco acertada para mi estómago. El pickup llevaba un remolque de carga en la parte trasera y ahí es donde nos tuvimos que montar junto a una mujer con dos niños, un montón de paja y un cachorro. Que no cunda el pánico, podríamos haber esperado un colectivo normal, pero el sol ya no nos dejaba pensar. Los primeros 10 minutos genial, luego me dolían las manos de agarrarme con todas mis fuerzas en cada bache y cada badén que encontrábamos en ruta.

Total, que por 30 pesos más, llegamos a la intersección de la carretera que lleva a Misol-Ha y caminamos unos 15 minutos hasta la entrada de la cascada. De nuevo, un cuarto de hora que hubiera sido muy chulo con sombra, porque los paisajes… ¡wow! Lo disfrutamos mucho más a la vuelta.

Cascada de Misol-ha

Aaah, dato importante: aquí hay una caseta de cobro de una comunidad de la zona, que cobra 10 pesos por persona el acceso. Luego en la entrada se pagan otros 20 pesos para la cascada. Total = 30 pesos.

Son las 13h30 y no hemos comido. Para nuestro disgusto, aquí no hay puestos ambulantes ni comunidades indígenas con locales propios, sino un restaurante turístico caro donde todo sabe a poco y el servicio es pésimo. Se supone que las cascadas están gestionadas por un ejidal local, sin embargo, las instalaciones nos hacen dudar y mucho de como de veraz es esta información. Muy a nuestro pesar nos pedimos lo más barato de la carta, que no vale la pena ni mencionar. Ya cenaremos mejor esta noche. Tanto si vais en tour como por vuestra cuenta, llevad comida y no tendréis que pasar por el tubo.

Después de una comida frugal, bajamos a la cascada. En este caso, al contrario que en Roberto Barrios, se trata de una sola cascada que cae desde una altura de 45m a una profunda poza. El agua no es cristalina como para pasarse el día entero como ayer, pero refrescarse en este paisaje sigue siendo un lujo. Se puede andar por detrás de la cascada (un paseo que remoja) hasta llegar a un punto donde hay una especie de cuevas a las que no entramos y para las que cobran otros 10 pesos adicionales.

Esta cascada es muy popular entre los turistas y paran todos los tours. Si vais por libre, os recomendamos las horas justo después de comer. Mientras comíamos se fueron todos los buses de agencias y al principio estuvimos prácticamente solos. A media tarde llegaron algunos visitantes, pero en ningún momento estuvo aglomerado.

¿Agua Azul por libre?

En la entrada anterior os contamos nuestras razones para eliminar las cascadas de Agua Azul de nuestro itinerario. Las descartamos en favor de Roberto Barrios y no nos arrepentimos en absoluto de la experiencia. Sin embargo, si queréis ir y lo hacéis por libre, le dedicaría un día a las cascadas de Agua Azul y Misol-ha y otro a las ruinas. Las tres cosas en un mismo día pueden verse en tour. Incluso podríais llegar por libre empezando el día temprano y con el tiempo ajustado, pero en este caso quizás debáis saltaros el baño en alguna de las dos cascadas o tomar taxis.

Cena y bus a Mérida

Un poco antes de las 17h, regresamos a la carretera entre campos de maíz y palmeras. Esperamos un buen rato un colectivo en la intersección y por un momento incluso entramos algo en pánico porque no pasaban ni coches. Como más tarde, menos frecuencia de paso hay en la carretera. Por 40 pesos, el colectivo nos dejó frente a la estación de ADO y de ahí dimos un paseo por Palenque pueblo hasta hora de cenar.

Para la cena volvemos a La Cañada, la zona entre la terminal de autobuses y el pueblo donde nos alojamos en la Casa Janaab. Elegimos un restaurante cercano al hotel, el Huachinango Feliz. En la zona hay muchos restaurantes turísticos y tirando a caros, pero este nos pareció de precio aceptable y la comida estuvo bastante buena. Yo me pedí un pescado con salsa de chipotle, algo picante, y la ración podría haber bastado para los dos. Pagamos 357 pesos por la cena (unos 16€) los dos.

Después de la cena recogemos nuestras mochilas de las taquillas del hotel y nos vamos a esperar a la estación, donde nos reencontramos de nuevo con los Dos Mochilas y Media. Ayer coincidimos con esta familia viajera que tiene un canal en Youtube en el restaurante donde cenamos. Los conocíamos de sus vídeos de PerúChina y fue toda una sorpresa encontrárnoslos en ruta. Además, ¡ahora salimos en uno de sus vídeos!

Nuestra próxima parada es Mérida, desde donde recorreremos algunos puntos de la península de Yucatán. Entramos en la recta final del viaje, pero todavía nos queda una semanita repleta de buenos momentos viajeros.

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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