Día 4: pirámides de Dashur y necrópolis de Saqqara

Día 4: pirámides de Dashur y necrópolis de Saqqara

Las pirámides de Giza son las más conocidas de Egipto y del mundo. Su visita es imprescindible, pero para nosotros también lo es ir a la primera pirámide del mundo en Saqqara, donde empezó todo, y a Dashur, donde hicieron los primeros intentos de pirámides con caras lisas.

Algunos viajeros combinan estas dos visitas con la visita de Memfis, donde hay un museo con un coloso de Ramses II, aunque nosotros no lo visitamos. Otros combinan una visita a Dashur y Saqqara por la mañana con las pirámides de Giza por la tarde. Con esta opción, queda un día apretado y factible si se empieza a primera hora de la mañana.

Cómo ir a Dashur y Saqqara

Nuestra historia es la de cómo NO ir. Nos habíamos movido en Uber por todo El Cairo, pero para ir a Dashur y Saqqara necesitábamos un conductor que nos esperara mientras hacíamos las visitas. Más que nada porque a 30km de El Cairo y en medio de la nada no es fácil conseguir otro Uber cuando terminas la visita. Así que, en lugar de llamar un Uber y negociar todos los trayectos, optamos por el taxi.

Nos habían comentado que 500EGP (unos 25€) era un precio razonable para contar con un conductor para el día entero, así que nos sorprendió cuando el taxista nos ofreció los trayectos por 400EGP sin regateo. De hecho, al subir al taxi se lo repetimos y nos aseguramos que eran 400 en total y no por persona.

En nada de tiempo estábamos fuera de El Cairo, por carreteras secundarias rodeadas de plantaciones de dátiles. Todo genial hasta que justo antes de llegar a Dashur, el punto más alejado, el tipo empieza a contarnos una historia lastimosa del precio de la gasolina, la devaluación de la libra egipcia y lo caro que estaba todo. Total, en resumen, que lo había considerado mejor y que esa excursión valía 750EGP. Para zanjar la discusión que vino después le ofrecimos pagarle 500EGP, que era lo que contemplábamos en un inicio. La sensación de impotencia y de sentirse chantajeados, más que timados, en medio del desierto, hizo que el resto de los trayectos ya no fuera agradable.

Pero aquí no acaba la historia. La continuación, en Saqqara. Primero, la visita a Dashur:

Dashur

Como os hemos adelantado, en Dashur se experimentó arquitectónicamente para lograr la primera pirámide de caras lisas de la historia, la Pirámide Roja.

A esta pirámide se puede entrar con el precio de la entrada (60EGP). Solo tenéis que tener en cuenta que si aceptáis que los guardas de la pirámide os hagan una foto mientras entráis, os pedirán propinas.

La experiencia de entrar a una pirámide puede ser algo claustrofóbica. Lo mejor es bajar de espaldas, por el grado de inclinación, ya que de lo contrario hay que ir muy agachado. No es muy duro, pero la postura requiere algo de esfuerzo. A medida que bajéis, notaréis que aumentan el calor, la humedad y el olor a encerrado. Al final de la rampa hay una pequeña sala con un túnel de entrada a una sala más amplia. Finalmente, unas escaleras de madera conducen a la cámara funeraria, donde se hallaba el sarcófago y la momia del faraón.

A unos centenares de metros de la Pirámide Roja encontramos la pirámide de Seneferu. Esta pirámide fue anterior, el primer intento de hacer una pirámide con caras lisas, aunque sin éxito. Durante la construcción se dieron cuenta de que la estructura no aguantaba el peso y redujeron la inclinación, de modo que quedó la pirámide achatada que podemos ver hoy en ruinas. También es posible entrar a su interior.

Saqqara

De Dashur a Saqqara hay unos 20 minutos de trayecto. Saqqara fue la primera necrópolis de Memfis. El recinto arqueológico es enorme y si lo visitáis todo podríais estar fácilmente 4 o 5h en el lugar. La multitud de sitios a visitar es visible en las diversas opciones de compra de entradas. Nosotros compramos la más básica, que incluye la pirámide escalonada y sus alrededores por 180EGP. Visitamos durante aproximadamente 1h30.

Pirámide de Zhoser

La entrada al recinto arqueológico nos traslada prácticamente al 2700aC. Un paseo entre columnas nos lleva a un patio donde se alza el monumento de piedra (y pirámide) más antiguo del mundo: la pirámide escalonada del rey Zhoser.

Aquí empezó todo. Hasta entonces, los reyes de Egipto se enterraban en mastabas. El primer arquitecto de la historia conocido por su nombre, Imhotep, ideó esta pirámide escalonada superponiendo 6 mastabas, acercando el faraón al cielo. 

Vale la pena darle la vuelta a la pirámide. Por unos agujeros tallados en la piedra en la parte posterior de la pirámide podréis ver una estatua del rey.

Pirámide de Unas

Otro de los puntos realmente interesantes de Saqqara es la vecina pirámide de Unas. El exterior está derruido, pero el pequeño interior está lleno de jeroglíficos. La sala del sarcófago, además, cuenta con un juego de relieves que solo puede verse iluminándolos en la oscuridad. Hay guardas que apagan las luces y apuntan con linternas desde la pared para que se pueda ver a cambio de una propina. O podéis apagar el interruptor y jugar a encontrarlos (hay que pegar la linterna a la pared para apreciarlos).

Tumbas de los nobles

Entre la pirámide de Zhoser y la pirámide de Unas, hay varias tumbas pertenecientes a nobles que pueden visitarse, donde podréis ver representaciones de caza y pesca, además de ofrendas, que todavía conservan sus colores originales en parte.

Dimos algunas vueltas por los alrededores de la pirámide y queríamos acercarnos a otros monumentos menores, pero en cuestión de minutos se levantó el viento y con él una tormenta de polvo y arena que nos impedía continuar. En la foto solo se ve cómo empezó. Fue a peor rápidamente. Volvimos al aparcamiento, donde nos esperaba nuestro «amigo» taxista.

Con la entrada básica a Saqqara se puede acceder a un pequeño museo dedicado al arquitecto Imhotep. Nosotros no teníamos mucho interés en el museo, pero sí queríamos hacer una parada técnica para ir al baño, ya que llevábamos todo el día sin ir. Nuestro honorable conductor vio la oportunidad perfecta para pedirnos 100EGP más por la parada. Ya hartos del personaje decidimos posponer la visita al baño hasta regresar al hotel. Nos repitió 50 veces que «no museum, no museum» enfadado (imagino que pensando que nos estábamos perdiendo algo que queríamos ver) y puso rumbo de nuevo a Giza.

Final de la historia del taxista

El ambiente ya era tenso de por sí, pero es que cuando llegó a Giza, no encontraba la entrada de la esfinge. GPS en mano yo le daba indicaciones que ignoraba completamente. Al final, quiso meterse por un callejón a unos 200m de donde realmente tenía que girar. El callejón era tan estrecho que tuvo que frenar hasta parar para entrar.

En ese momento a mí me dio una corazonada de que aquello podía acabar mal… Era imposible que el tipo no supiera llegar a la entrada de la esfinge donde nos había recogido por la mañana. Seguramente lo que quería evitar era el control de policía turística de la entrada. El callejón evitaba ese control y quién sabe si hubiera aprovechado para pedirnos más dinero al no haber nadie que nos viera… Así que nos bajamos del coche antes de que pudiera reaccionar, le dejamos los 400EGP iniciales en el asiento y nos fuimos andando con paso firme y sin mirar atrás.

Todavía no sé de dónde saqué el coraje. No volvimos a coger un taxi en Egipto y recomendamos evitarlos. Seguramente haya que sean honestos y buena gente, pero preferimos no volver a correr el riesgo. Habíamos cogido taxis en Marruecos «perdiendo» en el regateo, autobuses en México donde nos cobraban el doble que a los locales… pero todo se reducía a la necesidad de dinero. En Egipto con este taxista fue más allá. No era cuestión de precio, sino de romper un acuerdo y de la agresividad en las formas.

Al llegar a Giza nos despidieron las pirámides así, pasamos un rato descansando en el hotel, aunque evidentemente NO en la preciosa terraza, antes de dirigirnos a la estación de El Cairo (esta vez, en Uber), para abordar un tren con destino a Asuán.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Egipto sin crucero

Seguro de viaje

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