Día 9: Puno – Islas de los Uros y Taquile, chullpas de Sillustani

Día 9: Puno – Islas de los Uros y Taquile, chullpas de Sillustani

Anoche llegamos a Puno después de dos días de excursión al cañón del Colca. Solamente vamos a pasar un día en la ciudad y vamos a aprovechar al máximo para ver las islas flotantes de los Uros y la isla natural de Taquile en el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca. Además, si andamos bien de tiempo vamos a intentar meter las chullpas de Sillustani a media hora de Puno en el itinerario cuando regresemos del lago. Para la ciudad de Puno en sí nos va a quedar más bien poco tiempo, un ratito esta noche y otro mañana antes de salir hacia Cusco en bus nocturno.

Dónde alojarse

Nosotros escogimos alojarnos en el hotel Huaytusive a 5 minutos andando de la plaza de Armas. La oferta de alojamiento barato en Puno no es para tirar cohetes, pero este alojamiento nos pareció adecuado. La habitación doble con baño compartido y desayuno nos salió por 52 soles (unos 14€).

Como llegamos a las 20h y mañana temprano es imperativo que salgamos hacia las islas del lago Titicaca, reservamos la excursión con el hotel. De hecho, el motivo principal por el que escogimos el Huaytusive fue porque nos mandaron toda la información sobre las excursiones al lago Titicaca con precios locales (otros no nos contestaron cuando contactamos con ellos o nos pasaban ofertas a precios de turista). Nos salió la excursión por 70 soles (18€) en barca rápida, ya que regresa sobre las 15h30 al puerto y queríamos ir a las chullpas de Sillustani antes de que anocheciera. De lo contrario, en barca lenta se regresa a las 17h y el precio es de 50 soles (13€). La agencia con la que contratan es Kollasuyo Tours, por si os alojáis en otro lado y os interesa contratar algún tour con ellos.

Después de instalarnos en el hotel y contratar la excursión, salimos a dar una vuelta hasta la plaza de Armas. Con un pequeño paseo se ve que Puno no tiene mucho atractivo urbano. La fachada de la catedral es bonita y nos encontramos un ensayo de música y baile justo enfrente del portal mayor. Puno es conocida como la capital folklórica del Perú y muy famosa por las fiestas de la Candelaria, cuando sus calles se llenan de música y color carnavalescos.

Hace muchísimo frío ya que es invierno y estamos a gran altitud, así que no tardamos mucho en buscar sitio para cenar. Pronto encontramos El Rico Sanguchón, un pequeño local de sándwiches, como bien indica el nombre. El típico de chicharrón con patatas cuesta apenas 5,5 soles (1,5€) y, aunque no iguala a la sandwichería La Lucha de Lima, está rico para una cena rápida.

Lago Titicaca

Desayunamos a las 7h en el Huaytusive, ya que a las 7h30 nos recogen para ir al puerto. Embarcamos en una barca rápida y puntuales a las 8h ponemos rumbo hacia las islas de los Uros.

Islas de los Uros

Los Uros son un pueblo indígena de esta región del Perú y Bolívia, que vive en el lago Titicaca sobre islas flotantes artificiales que crean ellos mismos. Cada tres o cuatro familias dispone de una isla que construyen con totora, una especie de cañas que crecen en el lago y que superponen hasta conseguir una superfície flotante en las que edifican sus casas. A medida que las cañas del fondo de la isla de pudren, las familias añaden capas hasta que la isla llega al fin de su vida útil (15-20 años), momento en el que construyen una nueva y se mudan.

Tenemos que admitir que en un principio teníamos muchas dudas sobre visitar las islas de los Uros, ya que desconfiábamos de que la gente realmente viviera aquí. Pensábamos que venían durante el día a acoger a los turistas y contarles el cuento y que luego hacían vida en Puno. Sin embargo, hay islas comunitarias como la del ayuntamiento, el centro de salud o incluso una escuela de primaria. Además, las islas disponen de corriente eléctrica a través de placas solares. Todo ello hace que cambiemos de opinión y nos creamos que de verdad hay gente que prefiere mantener este estilo de vida a vivir en tierra firme.

Además de detallarnos el funcionamiento de las islas, nos explican también que las visitas las lleva una cooperativa y se van turnando para recibir turistas, para evitar abusos de las agencias o que alguna isla se lleve mucho más dinero que las demás. A nosotros todo esto nos crea sentimientos encontrados, ya que de un modo u otro, han vendido su identidad al turismo con mercadillos de artesanías, trajes tradicionales y canciones en aymara para el turista, pero de no haberlo hecho, seguramente vivirían en algún suburbio de Puno y habrían perdido su estilo de vida por completo.

De todo el espectáculo para el turista, lo que más nos incomodó fue cuando las familias salieron a saludar, incluida una niña de unos 6 o 7 años que no dejó de llorar en todo el rato. Lo de los niños en Perú me está costando: por lo menos esta chica luego se puso a jugar y nos contó que iba al colegio y demás, cosa que no creo que pase con los críos que llevan vestidos tradicionales y bebés alpaca para que los turistas se fotografíen con ellos como si fueran una atracción más.

La visita a la isla de los Uros termina con un paseo en barca de totora por el lago, por la cual cobran 10 soles adicionales por persona. Nosotros nos negamos a realizarla. Fuimos los únicos que nos quedamos en la isla y no nos pusieron ningún problema. De hecho, fue cuando tuvimos un rato para hablar con la niña y su padre mientras esperábamos para salir de nuevo en la barca rápida.

Antes de dirigirnos a Taquile, la barca hace una última parada en la isla de Santa María de los Uros, donde hay un pequeño restaurante, puestos de artesanías. También sellan el pasaporte por 1 sol (0,3€).

Taquile

Desde los Uros en lancha rápida habrá como 45 minutos de trayecto hasta la isla natural de Taquile. El lago Titicaca tiene una historia de cariz mitológico en la historia del Perú, ya que se considera que los fundadores del Tahuantinsuyo, las cuatro regiones constituyentes del imperio incaico, Manco Capac y Mama Ocllo emergieron de la espuma del lago Titicaca en la isla del Sol en el lado boliviano del lago.

Con esta historia nos vamos aproximando a la isla de Taquile, esta vez una gran isla natural cuyos pobladores – hombres, mujeres y niños – se dedican a la artesanía textil y su trabajo ha sido reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Visitar la isla supone una caminata cuesta arriba a casi 3900m de altitud. No es muy larga, pero hay que tomárselo con calma si no estamos acostumbrados. El sendero está adornado con los famosos arcos de Taquile y unas vistas sin fin al lago. El camino discurre entre las terrazas de cultivo de las que está cubierta prácticamente toda la isla, aunque muchas parecen haber caído en desuso. Sin duda, el filón del turismo ha tenido su efecto sobre la agricultura de la isla.

A medio camino hacia la plaza de Armas de la isla, paramos en una casa local donde vamos a almorzar. Mientras esperamos que llegue la comida, un taquileño se presenta y nos explica el simbolismo del traje típico que lleva, que a nosotros nos recuerda muchísimo al traje tradicional ibicenco y, por lo visto, no vamos muy errados, pues se ve que los lugareños empezaron a usarlo porque uno de los primeros conquistadores que llegaron a la región era ibicenco. Otros dicen que el traje tiene su origen en Cataluña, ya que el sombrero que usan se asemeja mucho a la barretina.

El menú consiste en una sopa de quínua con verduras y luego un plato principal a escoger entre tortilla o trucha del lago. Hay muchos comentarios en foros de gente que se queja de la comida que entra con la excursión pero a nosotros nos pareció bastante bueno, ¿quizás tuvimos suerte? Comemos fuera en una terraza sencilla y las vistas son idílicas. La terraza está rodeada de arbustos de cantua, la flor nacional del Perú.

Al terminar de comer, toca subida de nuevo hasta la plaza de Armas, el punto más alto de la isla. Ahí se encuentra la tienda de la cooperativa textil de la isla. Tanto si vais a comprar como si no, es digno de ver. La plaza y la iglesia son también lugares ideales para observar a la gente local.

Al cabo de un rato libre en la zona, empieza el descenso, mucho más bonito que la subida no solo porque es más fácil sino porque va bordeando la isla y las vistas son preciosas todo el rato. En este camino hay bastantes niños que intentan ganarse unos soles con los turistas. Justo antes de desembarcar, nos habían avisado de que no les compráramos nada ni les diéramos dinero a cambio de fotos, ya que la comunidad no quiere que dejen de ir al colegio. Y sin embargo, los hay que parece que no pueden evitarlo y a la primera de turno se sacan una foto con un niño y le compran una pulserita a otro. ¿No podemos ser responsables cuando viajamos por el mundo?

Sobre las 14h30 estamos de nuevo en la barca y ponemos rumbo al puerto lacustre de Puno.

Chullpas de Sillustani

No teníamos muy claro que fuéramos a tener tiempo de visitar Sillustani, pero en vista de que llegamos a las 15h40 a Puno, lo vemos factible. Nuestro error es pedirle al guía que nos concierte un taxi para que el traslado sea rápido y tengamos tiempo de visitar el sitio arqueológico antes de que se ponga el sol. Si bien es cierto que no perdimos ni un minuto, el precio fue de 100 soles para que nos acompañara y nos esperara para traernos de vuelta. Si lo hubiéramos negociado nosotros seguramente nos podría haber salido por menos.

Las chullpas de Sillustani son un complejo funerario situado a unos 30 km de Puno en dirección a Juliaca y el trayecto desde el puerto lacustre dura unos 35-40 minutos. El sol en invierno se pone sobre las 17h30 y conviene disponer de al menos una hora para visitar el sitio con tranquilidad.

La entrada al complejo cuesta 15 soles (unos 4€) y desde el aparcamiento hay que andar unos 15 minutos hasta las torres funerarias, el último tramo cuesta arriba. Las chullpas fueron lugares de entierro de los pueblos aymara y, posteriormente de los incas. De hecho, podéis ver la diferencia entres las torres pre-incas, más rudimentarias en términos de construcción, y las incas, cuyas piedras encajan a la perfección. Algunas de las chullpas se encuentran en perfecto estado, mientras que otras como la chullpa del lagarto (si os fijáis tiene un lagarto labrado en la roca en la parte superior) está medio derruida a causa de un rayo.

Otras, las más antiguas y de construcción preincaica, apenas se mantienen en pie.

La belleza del lugar junto al lago Umayo es mágica y más aún si os quedáis a ver la puesta de sol entre las montañas del altiplano.

Si vais a ir dos días a Puno quizás os interesará cómo llegar a Sillustani por vuestra cuenta y ahorrar un buen puñado de soles. Tomad un bus o colectivo en dirección a Juliaca y pedid que os deje en la intersección de Sillustani (entre 2 y 3 soles). Ahí encontraréis taxis que van al recinto arqueológico por 3,5 soles el trayecto. Al regresar, tendréis que esperar en la intersección a que pase algún otro bus o colectivo en dirección a Puno.

También existen tours de medio día que salen a diario sobre las 14h desde Puno y cuestan unos 30-35 soles.

Bus nocturno a Cusco

Sobre las 18h30 volvemos al taxi y ponemos rumbo a Puno. Ya en la ciudad, compramos unas empanadas para cenar en una panadería (dos por 7 soles, unos 2€) y hacemos algo de tiempo en el Huaytusive antes de ir a la terminal de autobuses. La terminal está a unos 20-25 minutos andando desde la plaza de Armas. Nosotros no tuvimos ningún problema ni vimos nada raro, pero es verdad que cuando sales de las cuatro calles centrales de Puno hay pocos viandantes y a lo mejor por lo poco que cuesta preferís ir en taxi.

Cruz del Sur, la compañía con la que realizamos todos los traslados por carretera en Perú, funciona ligeramente diferente en Puno, ya que no dispone de su propia estación. El proceso de facturar la maleta y comprobar los billetes como si fuera el aeropuerto es exactamente igual, pero al compartir terminal terrestre con muchas otras compañías, se tiene que pagar una tasa de 1,5 soles (unos 0,5€) en una cabina situada en medio del edificio.

La noche y la llegada a Cusco serán moviditas, ¡pero os lo contamos todo en la siguiente entrada!

 En resumen:

Itinerario de 16 días en Perú



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