Qué ver en Lübeck

Qué ver en Lübeck

Todos hemos oído hablar de Hamburgo, pero Lübeck, a tan solo 1h en tren, es la gran desconocida del Báltico alemán. Capital comercial de la Liga Hanseática en la época medieval, tiene un centro histórico que bien merece una excursión de un día o una escapada de fin de semana aprovechando los vuelos low cost que llegan al aeropuerto de Hamburgo.

Cómo llegar a Lübeck

El aeropuerto de Hamburgo es el más cercano. Para llegar en transporte público, deberéis tomar un S-bahn (tren suburbano) hasta la estación central de Hamburgo (frecuencia cada 15 minutos) y, de ahí, hacer un transbordo a un tren a Lübeck (cada 30 minutos). Ambos trayectos (1h15 en total) suelen rondar unos 20€.

Qué ver en Lübeck

Holstentor, la puerta al centro medieval

La estación de trenes de Lübeck queda muy cerca del centro. De hecho, está muy convenientemente ubicada en las inmediaciones de la puerta de Holsten. Esta entrada de ladrillo flanqueada por dos torres data del siglo XV y formaba parte de las murallas fortificadas de la ciudad. A día de hoy, es la imagen más característica de Lübeck y alberga el museo de la ciudad.

Al otro lado de la puerta, cruzamos un puente sobre el río Trave y a la izquierda quedan los Salzspeicher, que servían para el almacenaje de la sal entre los siglos XVI y XVIII. Estos seis edificios son vestigios del glorioso pasado comercial de la ciudad en una época en que la sal era un producto muy preciado para la conservación de los alimentos. La sal proveniente de las minas se llevaba por tierra hasta Lübeck, desde donde era distribuida por vía fluvial y luego marítima a todos los rincones del mar Báltico.

Altstadt: el centro histórico

Seguimos por Holstenstrasse para adentrarnos de lleno en el centro histórico de Lübeck. Girando a la izquierda por Schmiedestrasse llegamos a la iglesia de San Pedro, muy dañada durante la Segunda Guerra Mundial y reconvertida en sala de exposiciones en la actualidad.

Si seguimos recto por Holstenstrasse llegamos pronto a una vía peatonal a la derecha, Breitestrasse, desde donde accedemos a la plaza del mercado (Marktplatz). En verano se llena de terrazas donde tomar algo, mientras que en invierno es un buen lugar para disfrutar de la comida de los puestos callejeros que allí se instalan. Los arcos y agujas del ayuntamiento gótico dominan sobre la plaza. También es posible asomarse al interior del edificio y se ofrecen visitas guiadas por 1,5€.

Iglesia de Santa María

Y justo al lado del ayuntamiento se alza Marienskirche, la iglesia de Santa María. Aunque no tiene el estatus de catedral, sus torres de 125m fueron el símbolo de la prosperidad comercial de la ciudad.

En el exterior, sobre un banco, se encuentra una graciosa escultura de un diablo. Esta curiosa visión se debe a la leyenda de que los comerciantes que mandaron construir la iglesia engañaron al mismísimo demonio para que les ayudara a alzar las masivas torres del templo. Para compensarle y que no se vengara cuando se enteró de que había contribuido a la construcción de un edificio de culto, construyeron un pub justo enfrente de la iglesia.

El interior de la iglesia es también digno de ver: tiene la nave de ladrillo más alta del mundo. Además, cuenta con un reloj astronómico y un órgano con el que practició durante unos meses el famoso compositor alemán Sebastian Bach a las órdenes de otro músico originario de la ciudad, Friederich Buxtehude.

Catedral de Lübeck

Aunque la catedral de Lübeck se queda corta al lado de la iglesia de Santa María, vale la pena desplazarse al sur del centro histórico para hacerle una visita. A nosotros nos impresionó el altar y nos hipnotizó el reloj: ¡fijaos bien si vais a visitarla!

Los Höfe y los Gänge

El centro histórico de Lübeck esconde höfe (patios) y gänge (pasajes), que pasan casi desapercibidos para el visitante. Como ciudad fortificada, Lübeck sufrió problemas de espacio que obligaron a la construcción de diminutas casas en los patios para acoger a la creciente población. Uno de los pasajes más estrechos que se pueden visitar (Durchgang, 56) se encuentra en la calle Aegidienstrasse.

Un patio más ancho pero también con mucho encanto es Glockengiesserstrasse (números 41-51), cerca de la casa museo Günter Grass. Hay que tener en cuenta que son lugares residenciales y hay que visitarlos con mucho respeto y silencio. Por ello, tampoco estan abiertos al público a todas horas.

El norte: Jakobikirche, Hospital del Espíritu Santo, Hansemuseum y Burgtor

Seguimos nuestra visita al norte del casco antiguo, que tampoco se queda corto en cuanto a atractivos. Echad un vistazo al órgano de la Jakobikirche, una iglesia dedicada a los marineros.

Otra de las sorpresas que no os podéis perder es el antiguo hospital del Espíritu Santo (Heiligen-Geist-Hospital). Para nosotros fue un descubrimiento inesperado y una visita muy recomendable. Inaugurado en 1286, fue primero enfermería y hospital y luego pasó a ser una residencia de ancianos hasta 1970, cuando se reubicaron los usuarios a un edificio adyacente de construcción más moderna. Se puede ver el vestíbulo y también los pasillos donde se conservan las pequeñas habitaciones de los ancianos.

¿Un museo sobre el comercio de la sal? El Hansemuseum está dedicado a la Liga Hanseática Europea, una alianza medieval dedicada al comercio de la sal en el norte de Europa. El gremio llegó a extenderse por ciudades portuarias desde Londres en Inglaterra a Riga en Letonia, pasando por Brujas en Bélgica y Bergen en Noruega.

Aunque pueda sonar muy específico y poco atractivo es uno de los museos más inmersivos que hemos visitado. El recorrido por el museo te transporta a un barco vikingo, un mercado de tejidos medieval en el que puedes disfrazarte, reproducciones de salones góticos… y todo con paneles muy informativos a la vez que llevaderos sobre la importancia histórica del gremio. La entrada cuesta 14€ para los adultos y es gratuita para menores de edad. Abre todos los días de la semana de 10 a 18h.

El museo se encuentra justo al lado del claustro monástico del castillo de Lübeck, que no pudimos visitar, y nos conformamos con ver la Burgtor que, junto a la Holstentor, son las únicas puertas medievales de la ciudad que permanecen en pie.

Dónde comer en Lübeck

¡No todo va a ser caminar y visitar en Lübeck! Os dejamos con algunas recomendaciones sobre donde llenar el estómago de cosas deliciosas:

– Wien Caféhaus: en la principal calle peatonal de Lübeck, a escasos pasos de la iglesia de Santa María se encuentra este coqueto café de estilo austríaco donde degustar aromáticos cafés y tartas. Ideal para desayunar, un brunch o incluso para una parada para cargar pilas a media tarde.

– Niederegger: toda una institución del mazapán y el chocolate. La cafetería está al lado del ayuntamiento y la tienda está justo enfrente. La tarta de mazapán está para chuparse los dedos, mientras que las cajas de bombones son el regalo ideal para llevarse a casa.

– Leo’s Juice and Burger: las hamburguesas provienen de Hamburgo, pero las de Leo’s en Lübeck son de las mejores que hemos comido. Todo está preparado al momento y con ingredientes frescos, incluidos los refrescantes zumos de frutas. También sirven cervezas regionales.

– Blechtrommel: aunque no pudimos probarlo porque estaba cerrado por vacaciones, nos quedamos con las ganas de rememorar nuestro paso por Cracovia a través de la cocina polaca de este local que nos habían recomendado. ¡A ver si alguien va y nos lo contáis para darnos envidia sana!

En resumen:

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