Qué ver en Núremberg en 2 días

Qué ver en Núremberg en 2 días

Núremberg resuena históricamente por ser el escenario de multitudinarios mítines del nazismo alemán y por los juicios que tuvieron lugar en la ciudad después de la Segunda Guerra Mundial. Además, conserva vestigios de un rico pasado medieval e imperial. A pesar de ello, no es de las ciudades más visitadas de Alemania.

En nuestra experiencia, junto con la cercana Bamberg, es un destino muy atractivo para una escapada de dos o tres días.

Itinerario urbano por Núremberg

Las murallas y el castillo

Empezamos nuestra visita a la ciudad en la esplanada que se abre a los pies del recinto del castillo. Se trata de una plaza en la que podréis encontrar la casa del pintor Alberto Durero (entrada: 7€) y la Tiergärtnertor, puerta de acceso a la ciudad fortificada.

Nosotros no visitamos la casa museo del pintor alemán, y nos decantamos por subir directamente al castillo medieval. Dos opciones: podéis acceder a través de la Tiergärtnertor a unos jardines o seguir por las calles empinadas que quedan a la derecha de la esplanada.

El castillo de Núremberg es una reconstrucción posterior a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, tras los que solo quedaron en pie la capilla y la torre de vigía Sinwellturm. La entrada al patio interior de la fortificación es gratuita.

Centro histórico (norte del río)

En la parte baja de la ciudad encontramos, muy cercanos unos a otros, algunos de los otros atractivos de Núremberg. En primer lugar, cabe destacar la iglesia de San Sebaldo, la más antigua de la urbe, situada frente al edificio del ayuntamiento.

Pero la iglesia más bonita de la ciudad en nuestra opinión, aunque más pequeña, es la iglesia de Nuestra Señora en la plaza del mercado, Hauptmarkt, a tan solo unos pasos de San Sebaldo. No en vano se diseñó con la intención de celebrar eventos imperiales, de ahí el balcón de la fachada. No dejéis de visitar el interior de este templo gótico y fijaros en sus altares, esculturas y vidrieras.

La plaza Hauptmarkt es, como indica el nombre, donde se instalan los puestos de mercado de Núremberg. En ella destaca sobretodo la fuente Schöner Brunnen (literalmente, Fuente Hermosa). Cuarenta figuras coloridas decoran sus 19m de altura. Representan diversos elementos identificativos del Sacro Imperio Romano: la filosofía, las artes liberales, los evangelistas y padres de la Iglesia, profetas, y representantes del poder civil, como los príncipes electores y los caballeros. En la parte inferior de la fuente hay dos anillas de latón, que dicen que traen buena suerte a quien las gira. Por probar que no quede.

Centro histórico (sur del río)

Seguimos en el centro peatonal de la ciudad, pero ahora cruzamos el río Pregnitz hacia el sur. Podemos hacerlo por el puente Fleischbrücke, construido en piedra, o por el adyacente Puente del Museo (Museumsbrücke), desde donde se tienen vistas al Hospital del Espíritu Santo, actualmente un restaurante.

A esta orilla del río, podemos visitar también la iglesia de San Lorenzo.

Y más al sur, dirección de la estación de trenes, encontramos el Patio de los Artesanos (Handwerkerhof), un pequeño recinto de callejuelas estrechas entre murallas en el que encontraréis algunos bares, terrazas y, sobre todo, tiendas de productos locales y artesanos.

Nuestro paseo por el sur del centro histórico nos lleva un poco sin rumbo por la calle Kornmarkt hacia la Torre Blanca (Weisserturm), una zona más moderna y comercial de la ciudad. Y por casualidad nos encontramos con una de las esculturas más raras (y feas) que hemos visto en nuestros viajes y que, por lo visto, es muy polémica en la ciudad. Se trata del Carrusel del Matrimonio (Ehekarussel), esculpida por Jürgen Weber en los años 80. Nuestra valoración: Weber tenía una visión muy negativa o una experiencia muy traumática del matrimonio.

Weinstadel y Weissgerbergasse

De regreso a la orilla norte del río pasamos por Weinstadel, un antiguo almacén de vino. A continuación, nos desviamos un poco para visitar la Weissgerbergasse. La mayoría de edificios históricos que vemos en el centro de Núremberg a día de hoy son reconstrucciones de posguerra. Por ello, no hay demasiadas casas con el típico entramado de madera alemán. Esta calle es la excepción, con una veintena de construcciones de este tipo.

Vestigios del nazismo

Para conocer los restos del nacionalsocialismo alemán en Núremberg hay que alejarse del centro histórico. En concreto, os recomendamos la visita del campo Zeppelín y del inacabado Palacio de Congresos, ambos ubicados en la misma zona. Para llegar en transporte público, lo más fácil es coger un tranvía S1 o S3 en la estación de trenes y bajarse en Nürnberg-Frankenstadion (13 minutos de trayecto). Alternativamente, podéis coger un U8 en la misma estación y bajaros en la parada Doku-Zentrum (17 minutos). Se puede ir perfectamente andando entre los dos puntos.

El campo Zeppelín se construyó originalmente para las pruebas de vuelo de este curioso medio de transporte. En 1934, aprovechando la enorme esplanada, se construyó una tribuna que fue escenario de múltiples mítines del partido nazi alemán, a los que podían acudir hasta medio millón de asistentes.

El Palacio de Congresos, a orillas de un lago y a 10 minutos andando es una gran mole semicircular cuya construcción nunca llegó a finalizarse. Aún así, nos recordó a los aires de grandeza del Coliseo futurista que Mussolini mandó erigir para la Exposición Universal en Roma. A día de hoy, el Palacio de Congresos de Núremberg alberga el Centro de Documentación del Nacionalsocialismo. Actualmente, se encuentra en restauración y se prevé su reapertura para 2025.

Alrededores de Núremberg

¡Completa tu escapada con esta excursión en transporte público hasta la cercana villa de Bamberg! A tan solo 40 minutos en tren, te contamos cómo llegar y qué hacer en Bamberg en nuestra siguiente entrada.

Dónde comer en Núremberg

Nuestro alojamiento disponía de cocina y la usamos mucho, pero no nos podíamos ir de la ciudad sin probar las famosas Rostbratwurst de Núremberg. Se trata de unas pequeñas salchichas que se sirven por docenas o medias docenas, aunque también es posible comerlas con pan en los puestos callejeros. Nosotros las probamos en Bratwursthäusle bei St. Sebald, justo al lado de la iglesia de San Sebaldo.

Otra recomendación que podemos haceros es que os acerquéis a la plaza de Tiergärtnertor ,donde hemos empezado el itinerario por la ciudad, al atardecer. Si hace buen tiempo, las terrazas estaran repletas y la gente se sienta en el empedrado a degustar cervezas de cualquiera de los bares de la plaza, que saben incluso mejor acompañados de los tradicionales pretzels. Solo por el ambiente, ya vale la pena pasarse por aquí.

En resumen:

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