Día 11: Ruta del Barroco andino y Valle Sagrado Sur

Día 11: Ruta del Barroco andino y Valle Sagrado Sur

Hoy ponemos rumbo al Valle Sur. Pero antes de explorar las ruinas preincas de Pikillaqta y los restos incaicos de Tipón, vamos a recorrer la Ruta del Barroco Andino, que nos llevará a las iglesias de Huaro, Canincunca y Andahuaylillas, constuidas entre los siglos XVII y XVIII en un estilo mestizo único entre el cristianismo del virreinato y la artesanía y el saber hacer de los incas.

La Ruta del Barroco Andino

La Ruta del Barroco Andino incluye la iglesia de la Compañía de Jesús en la plaza de Armas de Cuzco, que visitamos en el día de ayer, y tres iglesias más en el Valle Sur. Las entradas a los distintos templos pueden comprarse por separado o juntas. El precio para los cuatro es de 25 soles (unos 8€; 15 soles para estudiantes).

La capilla de Canincunca, la más lejana y por la que empezaremos la ruta, se encuentra unos 4okm de Cuzco. Para llegar en transporte público, hay que ir a la Avenida de la Cultura, al paradero de Urcos (podéis ir a pie o tomar un taxi desde el centro por unos 7 u 8 soles). Desde ahí, coged un bus (2,5 soles) o colectivo (5 soles) hacia Urcos Tenéis que pedir que os dejen en Canincunca. El trayecto dura aproximadamente 1h.

Canincunca

La capilla de Canincunca es la más pequeña de las tres iglesias barrocas del valle, pero no por ello menos impresionante. Lo que caracteriza a estas iglesias son las ricas y coloridas pinturas que recubren la casi totalidad de sus paredes. Además de escenas profundamente cristianas, se pueden distinguir elementos típicos de la cultura andina: vegetación selvática, frutos tropicales, diseños geométricos…

Huaro

La iglesia de San Juan Bautista de Huaro es la siguiente parada de la ruta y se puede llegar fácilmente en unos 10 minutos a pie desde Canincunca. Si la capilla de Canincunca ya es una pasada, la iglesia de Huaro nos deja boquiabiertos y resulta ser nuestra favorita indiscutible de la ruta. La imagen del infierno en la capilla es una que difícilmente se borrará de nuestras retinas, así que podemos imaginarnos la impresión que debía causarles a los pueblos andinos recién cristianizados.

Las imágenes del interior de las iglesias provienen del CD incluido en la entrada de la Ruta del Barroco Andino. La fotografía no está permitida en el interior de los templos.

Otra de las cosas que nos están encantando de realizar esta ruta por nuestra cuenta es que somos los únicos extranjeros en estos pueblitos y eso nos permite ver la vida local tal como es sin la interferencia del turismo masivo: el trabajo en el campo, los coloridos atuendos de las mujeres, las casas coloniales, los vendedores a pie de carretera…

Andahuaylillas

Andahuaylillas, última iglesia de la ruta del barroco en el Valle Sur, se encuentra a unos 5km del pueblo de Huaro y, por lo tanto, no es de fácil acceso a pie. Así que, siguiendo el mismo proceso con el que ayer visitamos las ruinas incas de Tambomachay y Puka Pukara al norte de Cuzco, nos colocamos en un lado de la carretera hasta que llega un colectivo en dirección a Cuzco que, inevitablemente, pasará por el pueblo de Andahuaylillas. No tenemos que esperar más de 5 minutos y al poco tiempo y por solo 1 sol cada uno, alcanzamos nuestro destino.

La iglesia de Andahuaylillas es la más famosa de las tres e incluso la llaman la Capilla Sixtina de América. No obstante, también es la única de las tres que visitan la mayoría de tours al Valle Sur, como comprobaréis con la cantidad de minibuses aparcados en la pequeña plaza de Armas del pueblo, y de ahí la fama. A nosotros, sin quitarle mérito a esta, nos gustó más la de Huaro.

De nuevo, prácticamente no encontraréis un centímetro cuadrado de pared o de techo que no esté coloreado y alucinaréis con la riqueza de detalles. Entre las pinturas que pudimos admirar, nos llamó mucho la atención de las del portal en la parte interior: a un lado, un camino de rosas que conduce al infierno; al otro, un camino de espinas que conduce al paraíso.

En la parte superior del portal encontramos un detalle que muestra como los maestros artesanos incas burlaban la imposición del cristianismo. En el lugar donde debería encontrarse la imagen de la paloma del Espíritu Santo, los arquitectos prehispanos decidieron dejar un ventanal por el que se cuela el sol en el solsticio, de manera que mientras unos alababan a un dios cristiano impuesto, otros podían seguir adorando al dios sol a escondidas.

Rumicolca y Pikillaqta

Volvemos otra vez a la carretera y esperamos un colectivo que nos lleve a Pikillaqta. De nuevo, no esperamos más que unos minutos y por 1 sol cada uno nos dejan en nuestra siguiente parada.

Antes de visitar Pikillaqta andamos apenas unos 200m a un lado de la carretera hasta Rumicolca, una construcción wari posteriormente modificada por los incas que sirvió de puerta de control de entrada al Valle Sagrado de Cuzco.

Luego, regresamos a Pikillaqta, las ruinas de una ciudad wari, un pueblo preinca que habitó la región entre los siglos VI y X. Las paredes de piedra sin tallar y barro se extienden en el horizonte y se distinguen las bases de casas y calles donde se calcula que habitaron hasta 10.000 personas. La entrada a las ruinas entra con el Boleto Turístico de Cuzco que compramos ayer en Sacsayhuamán.

Tipón

Desde aquí pretendemos seguir la ruta hasta Tipón en el mismo modo que hemos hecho todo este recorrido por el Valle Sur: en autobús o colectivo. Sin embargo, esta vez las frecuencias del transporte nos fallan y pasa casi media hora antes de que nos recojan. Esta vez, es un autobús el que nos deja en el pueblo de Tipón por 1 sol cada uno.

Para subir a las ruinas de Tipón, que están en lo alto de una montaña, hay que tomar un taxi, que os costará aproximadamente 10 soles (por trayecto independientemente de cuántos seáis).

La entrada a Tipón está incluida en el Boleto Turístico de Cuzco. Se trata de un conjunto de terrazas o andenerías incas con un complejo sistema de irrigación que se ha mantenido intacto hasta nuestros días. Se cree que probablemente este sitio fuera usado como laboratorio agrícola, para experimentar con diferentes tipos de condiciones climáticas y cultivos. Sin embargo, en la parte superior del recinto arqueológico hay una fuente ceremonial, lo cual arroja dudas sobre el uso real de la construcción.

Para regresar a Cuzco desde Tipón, lo más sencillo es coger un colectivo (la compañía se llama Los Leones), que lleva hasta prácticamente el centro de la ciudad por 2 soles por persona.

Toda esta ruta ha sido por libre y el transporte nos ha salido por 40 soles entre los dos, siendo el precio más alto el del taxi para subir y bajar de Tipón.

Hay dos posibilidades para realizar este recorrido con tours organizados:

1. La ruta que ofrece la Compañía de Jesús, que por 45 soles por persona recorre la Ruta del Barroco Andino, hace una parada en Rumicolca y visita también las terrazas incas de Tipón. Está disponible martes, jueves y domingo desde Cuzco. En su página web encontraréis todos los detalles de la excursión así como indicaciones para realizar la ruta por libre (nosotros las seguimos prácticamente al dedillo para la primera parte del recorrido).

2. La ruta clásica al Valle Sur, que solo visita la iglesia de Andahuaylillas, y luego las ruinas de Pikillaqta y Tipón. La mayoría de agencias en los alrededores de la plaza de Armas ofrecen esta excursión por entre 30 y 40 soles.

Sushi fusión

Llegamos sobre las 15h a Cuzco hambrientos y como pensamos visitar el templo de Qoricancha, queremos comer algo rápido y cerca. Por ello, nos vamos al Supayshi Experience, un local de sushi y comida japonesa con un toque de la gastronomía peruana. Pedimos dos tipos de sushi, uno rebozado y el otro acevichado, es decir, con el típico ceviche peruano y su fuerte sabor a lima. Con la bebida (zumo de frutas) nos sale la comida por 57 soles (unos 15€ entre los dos).

Qoricancha o el convento de Santo Domingo

Qoricancha fue el mayor templo del Sol de los incas en Cuzco. Pero cuando llegaron los españoles, fundieron el oro que recubría sus paredes y lo destruyeron prácticamente todo. Sobre las grandes piedras que los incas habían tallado como cimientos de su templo al dios Inti, los conquistadores edificaron un convento dominico.

Con el Boleto Turístico de Cuzco se puede acceder gratuitamente al Museo del Sitio de Qoricancha, una modesta exposición subterránea situada en el jardín frente al edificio. El acceso al convento en sí, muy recomendable, cuesta 15 soles (unos 4€).

En el interior, a los lados del claustro del convento se pueden apreciar restos del antiguo templo del Sol, con portadas y nichos donde se guardaban las figuras de las divinidades.

En el convento, además de objetos religiosos del catolicismo, hay también material de exposición dedicado a explicar la cosmología de los incas e incluso su particular visión de la astronomía, las constelaciones y la Vía Láctea.

A la iglesia de Santo Domingo se puede acceder gratuitamente. De hecho, la entrada es diferente de la del convento. Os animamos a que le echéis un vistazo por sus pinturas contemporáneas de niños en los arcos de la nave, que son preciosas.

Mural de Cuzco

Al salir del Qoricancha, ya ha caído la noche. Aprovechamos que estamos cerca para ver el famoso Mural de Cuzco en la avenida del Sol, una gigantesca pintura de Juan Bravo de 1992 que representa la historia de la ciudad desde su fundación hasta la actualidad, pasando por el origen mitológico de la civilización inca, el esplendoroso mandato del inca Pachacutec, a quien se le atribuye la construcción de Machu Picchu, la brutal conquista hispánica y la independencia del país.

Desde aquí recorremos la Avenida del Sol hacia el centro y pasamos por delante del Centro Cultural de Arte Nativo Qosqo, un teatro donde cada dia a las 19h se representan danzas folklóricas. La entrada entra con el Boleto Turístico de Cuzco y simplemente hay que hacer cola con antelación para asegurarse un asiento. Nosotros pasamos del espectáculo, pues nos pareció que iba a ser muy similar al que ya pudimos ver en nuestra excursión de dos días y una noche en el Cañón del Colca. Sin embargo, si no habéis tenido oportunidad de ver danzas o si es un tema que os gusta, nos parece muy buena opción para amortiguar el precio del Boleto Turístico.

Por último, nos viene prácticamente de paso asomarnos al Museo de Arte Popular de Cuzco, que entra con el Boleto Turístico, antes de que cierren a las 18h. Se trata de una exposición de apenas dos salas de esculturas, retablos y vestidos que se encuentra en la planta baja de un edificio municipal.

Chalca Resto Bar

Terminamos este día tan completo yendo a cenar con una pareja de Mallorca que conocimos en el hostal de Arequipa y que, sin saberlo, se alojaban también los mismos días y en el mismo hostal en Cuzco. Ya os imagináis nuestra sorpresa al verlos de nuevo. Para más coincidencia, son justo del pueblo de al lado del nuestro y profes también. Ellos han estado hoy en Vinicunca y nosotros iremos mañana a la otra montaña de colores, Palccoyo.

Para la cena, escogimos un lugar bueno, bonito y barato, el Chalca Resto Bar, donde sirven platos típicos a 10 soles el menú (unos 2,5€; primero, segundo y bebida) tanto a mediodía como de noche.

En resumen:

Itinerario de 16 días en Perú

 



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