China Día 8: Xi’an – Guerreros de Terracota, Gran Pagoda de la Oca Salvaje, murallas

China Día 8: Xi’an – Guerreros de Terracota, Gran Pagoda de la Oca Salvaje, murallas
Teníamos previsto despertarnos a las 7h para otra de las atracciones más mundialmente conocidas de China: los Guerreros de Terracota. Sin embargo, la noche que pasamos en Xi’an nos deparó una sorpresa que nos interrumpió el sueño a las 5h de la madrugada. El Saierde Youth Hostel, donde nos alojamos, está en pleno corazón del barrio musulmán y con los primeros rayos de sol llegó también la voz del almuédano llamando a la oración. La verdad es que en ese momento, con todo el sueño acumulado, no nos hizo ni pizca de gracia, pero al fin y al cabo es otra muestra de la singularidad cultural de la ciudad. Aunque nos costó conciliar el sueño de nuevo, pudimos descansar un poco más hasta las 7h, cuando cargamos con nuestras mochilas para dejarlas en el guarda-equipajes de la estación central (10元 por bulto), desde donde tomaríamos el tren nocturno a Chengdú y también desde donde salen los buses hacia los Guerreros de Terracota. A continuación, todo lo que necesitáis saber para llegar sin contratar una excursión.

Cómo llegar a los Guerreros de Terracota por vuestra cuenta

1. En primer lugar, tenéis que llegar a la estación central de ferrocarril. La parada del metro más cercana se encuentra a 25 minutos a pie de la estación. Podéis optar por parar allí o pedir en vuestro alojamiento el número del bus local que os lleve a la estación de ferrocarril. En nuestro caso, saliendo por el oeste del barrio musulmán, fue el 82. 2. A la derecha de la estación, a menos de 100m y a los pies de la muralla, veréis un aparcamiento de autobuses bastante grande. Allí tenéis que buscar el autobús 5(306). Seguramente haya mucha cola, pero no os preocupéis los buses salen así como se van llenando y no tendréis que esperar mucho. Haced caso omiso de conductores de compañías privadas de autobuses, que os querrán sacar de la cola para que vayáis con ellos, ya que os acabará saliendo más caro. 3. Una vez sentados en el bus, vendrán a venderos el ticket (7元). Os llevará en una hora al recinto de los Guerreros. Nuestra trayecto en el bus fue muy gratificante, ya que a parte de rápido y cómodo, coincidimos con un trabajador del Museo de los Guerreros de Terracota que nos dio muchísima información la ciudad y los buses de vuelta. Incluso nos montó el itinerario de la tarde. Al llegar, nos indicó que seguramente saldríamos del museo a la hora de comer y nos recomendó un restaurante fuera del recinto donde suelen comer los trabajadores del museo, una experiencia que os contamos más adelante en este post.

Guerreros y caballos de terracota del Emperador Qin Shi Huang

Descubiertos de forma fortuita por unos campesinos que cavaban un pozo, los guerreros de terracota son un auténtico tesoro y la atracción principal de Xi’an. Este tesoro se le debe al primer emperador de una China unificada, Qin Shi Huang, quien entre otras cosas mandó a construir la precursora de la actual Gran Muralla y se hizo construir un ejército de terracota entero para su mausoleo. El conjunto data del siglo IIIaC.
La entrada a los Guerreros de Terracota cuesta 150元, una de atracciones más caras en China. De nuevo, como nos pasó ayer en la Gran Mezquita, no nos aceptaron el carnet de estudiante, ya que solo lo aplican a estudiantes chinos. Esto únicamente nos pasó en Xi’an. En el resto de lugares, no tuvimos problemas con los descuentos de estudiante. El museo cuenta con tres fosos, donde se encuentran los guerreros de terracota, y una sala de exposiciones que alberga los caballos y carros de bronce. El foso principal es el 1, pero os recomendamos que invirtáis el orden de visita, dejando el plato fuerte para el final y así podréis dedicarle todo el tiempo que queráis. Aquí nuestro orden de visita: 1. Empezamos la visita por la exposición de caballos y carros de bronce. Se trata de dos piezas únicas, de menor tamaño que las figuras de terracota hechas a escala real, y con unos detalles sublimes. Os recomendamos que empecéis por aquí porque las piezas son pequeñas y se aglomera mucha gente alrededor de las vitrinas.
2. Seguimos por el foso 3. Es el foso más pequeño, donde apenas hay algunas figuras.
3. Continuamos hacia el foso 2. Este foso es bastante grande ya, aunque hay pocos guerreros en pie. Lo interesante de este foso es que está en proceso de excavación y extracción de las piezas encontradas para su restauración.
Además, en este foso podréis ver cuatro guerreros de terracota (uno arrodillado, uno acompañado de un caballo, un general y un arquero), además de vitrinas con lanzas y otras armas encontradas en el mausoleo.
4. Finalmente, fuimos al foso 1. Es el más grande y el que siempre suelen sacar por televisión. La nave es inmensa, así que aunque haya mucha gente, siempre encontraréis hueco para ver más de cerca los miles de guerreros, cada uno con sus facciones únicas y distintas a todas las demás. Un espectáculo para la vista que seguro que nunca olvidaréis.
En total, estuvimos alrededor de tres horas en el museo. Se podría recorrer más rápido, pero vale la pena tomarse todo el tiempo del mundo, ya que en cada momento reparas en un detalle nuevo, otra cara.

Los mejores fideos fritos de Xi’an

Siguiendo las recomendaciones del trabajador del museo que habíamos conocido por la mañana, nos dirigimos a un pequeño local, un poco aislado, saliendo de la zona de tiendas y restaurantes de la entrada del museo. Desde allí y antes de llegar al aparcamiento, veréis unas escaleras a la derecha. Al subirlas, es el primer restaurante a la izquierda. Os lo marcamos en el mapa resumen, pero desconocemos el nombre del sitio.
La verdad es que si no fuera por la sugerencia, ni se nos hubiera ocurrido entrar, ya que por fuera pinta más a garaje que a restaurante. Sin embargo, fue todo un acierto, porque la comida estaba riquísima no, lo siguiente. Cierro los ojos y todavía me acuerdo del sabor de los fideos fritos. Todo casero y hecho al momento. La carta está enteramente en chino y no hay imágenes, pero con el traductor del móvil y cuatro gestos al final conseguimos pedir. Aunque pidáis de esta forma, aseguraros siempre de que os confirman el precio de los platos antes ya que, aunque la comida en China suele ser económica (los fideos que me conquistaron el paladar costaban 15元), os podríais llevar alguna que otra sorpresa en la cuenta.

Regreso a Xi’an: Gran Pagoda de la Oca Salvaje

Para regresar a la estación central de Xi’an, debéis coger de vuelta el bus 5(306) en el mismo aparcamiento donde os dejó a la ida.
¡TIEMPO EXTRA! Si disponéis de más tiempo en Xi’an, podéis bajaros del bus 5(306) en la parada de las fuentes termales de Huaqing, donde solían relajarse el emperador y su séquito. El precio es de 110元, con opción de subir en teléferico por 60元 hasta la cima de Li Shan, la montaña que separa el norte y el sur de China. Podéis ver fotos y leer más sobre esta y otras atracciones cerca de Xi’an aquí.
Si queréis ir directamente desde Xi’an hasta la Gran Pagoda de la Oca Salvaje, buscad el bus 307 en el aparcamiento. Cuesta 8元 y os deja allí en hora y media si no hay mucho tráfico. Nosotros lo tomamos, pero nos llevamos una decepción enorme cuando llegamos y vimos la Gran Pagoda completamente cubierta por andamios. Se puede visitar el parque por 50元 y subir a la pagoda por 30元 más.
¡TIEMPO EXTRA! También podéis visitar la Pequeña Pagoda de la Oca Salvaje. Para llegar, coged la línea 2 del metro y bajad en Nanshaomen. La pagoda se caracteriza porque le falta la parte superior, que cayó a causa de un terremoto y no se reconstruyó. El acceso a la zona de la pagoda es gratuito y subir cuesta 30元.

Tren a Chengdú

Empezaba a atardecer y nuestro tren nocturno a Chengdú salía a las 19h45. Cogimos el bus 500 desde la pagoda hasta la estación central y llegamos en poco más de 20 minutos. Cuando fuimos a recoger las mochilas del guarda-equipajes nos llevamos un buen susto al ver que el cartel ponía que cerraban a las 18h30 (eran las 18h15). Acostumbrados a que cerraran hacia las 23h, ni nos fijamos en el horario por la mañana y a saber cuántos planetas se alinearon para que llegáramos con suficiente antelación.
¡TIEMPO EXTRA! La estación de tren se encuentra justo delante de la sección norte de la muralla de la ciudad de Xi’an. Por ello, si tenéis más tiempo en Xi’an os recomendamos que subáis a la muralla (54元) y aprovechéis para daros un paseo en bici, que podréis alquilar por 20元.
A diferencia de los trenes nocturnos que habíamos cogido hasta el momento en China, que salían pasada la hora de la cena, éste era más temprano y nos compramos un bocadillo en un Subway (otra cosa no, pero el pan se hecha de menos). También era un tren bastante más largo y por eso nos decantamos por reservar litera blanda en éste, aunque como ya os explicamos en los preparativos, no repetiríamos ya que la litera blanda no es mucho más cómoda que la dura y sólo por tener un compartimento más cerrado la diferencia de precio no vale la pena.

En resumen:

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China en 21 días: itinerario



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