Miami: la playa y 10 lugares más que visitar

Miami: la playa y 10 lugares más que visitar

Antes de mudarme a Miami, donde fui auxiliar de conversación durante un año, creía que no había mucho más que descubrir en la gran ciudad más allá de la playa. Al fin y al cabo, Miami Beach y su paseo marítimo, Ocean Drive, monopolizan las imágenes icónicas de la ciudad que aparecen en series, películas y videoclips. Sin embargo, ni Miami Beach es solo su playa ni eso es todo lo que tiene que ofrecer la ciudad y sus alrededores… ¡Toma nota para tu próximo viaje!

Miami Beach

Se trata, sin duda, del atractivo más popular de Miami. De South Pointe hasta North Beach, son más de 10 km de extensión de arena blanca donde tomar el sol, jugar a voleibol, ir en bicicleta o patinar.

La zona más concurrida es South Beach, frente a Ocean Drive, en pleno distrito art déco. Entre los muchos edificios singulares de la primera línea, no podéis perderos la casa donde vivió y fue asesinado el diseñador italiano Gianni Versace, ahora reconvertida en hotel de lujo. Si tenéis suerte incluso podréis ver coches de época. Vale la pena quedarse hasta la noche para ver los neones iluminados o asomarse a algún que otro bar de la zona. El Mango’s Tropical Café es uno de los más visitados por sus espectáculos de baile en vivo. La entrada es gratuita, pero exigen consumición después de cada actuación.

Durante el día, también es recomendable pasear por la calle peatonal Lincoln Road, repleta de tiendas y terrazas de restaurantes. Si vais en coche también encontraréis aparcamiento de pago en esta zona. Muy cerquita está el New World Center. Se trata de una sala de conciertos con una explanada de hierba al frente y una gran pantalla en la que se proyectan conciertos de la filarmónica, óperas e incluso películas al caer la noche. Ideal para un picnic bien ambientado al aire libre.

Las calles paralelas a Ocean Drive también son dignas de explorar. Encontraréis tiendas, restaurantes y bares, y sorprendentemente, una sinagoga y un museo judío muy interesantes. El sábado la entrada es gratis.

Además de Miami Beach, aquí tenéis más lugares que descubrir:

1. Key Biscayne

Seguimos de playas pero nos alejamos de los rascacielos de Miami Beach para dirigirnos a la pequeña isla de Key Biscayne. Aparte de un lujoso distrito residencial, la isla cuenta con dos zonas naturales protegidas, una al norte de la isla y la otra al sur.

Al norte, en Crandon Park, encontramos el Marjory Stoneman Nature Center, un centro de conservación natural que cuenta con un pequeño museo de la flora y fauna de la región, además de ofrecer diferentes actividades y rutas por el parque natural (conviene revisar el programa aquí). El parque es zona de desove de tortugas marinas y a partir de junio, se maximiza la protección de la playa.

Al sur, podéis llegar hasta el faro de Cape Florida. Las proximidades del mismo están valladas y no se puede acceder, pero sí se puede disfrutar de una pequeña playa, mucho menos concurrida que South Beach y en un entorno natural muy bonito.

2. Vizcaya Museum & Gardens

Esta suntuosa mansión reconvertida en museo es un lugar único en Miami. James Deering, un exitoso empresario, mandó construir este palacio renacentista de inspiración italiana a orillas del mar a principios del siglo XX. Sus estancias están repletas de reliquias de los siglos XV a XIX de la colección del millonario, mientras que los jardines son quizás el lugar más fotogénico de Miami.


Quizás lo más inusual y sorprendente de esta obra de arte arquitectónica es la barcaza de piedra construida en el mar.

El precio de la entrada cuesta 22$. Abre de miércoles a lunes de 9h30 a 16h30.

3. El downtown

Seguimos en la zona costera y exploramos el downtown, lo más cercano a un centro de ciudad que posee Miami. El punto de partida más cómodo es Bayside. Medio cubierto, medio al aire libre, este centro comercial cuenta con tiendas y restaurantes frente al mar. Desde él, se puede llegar a otros puntos de interés de la zona como el estadio de baloncesto de los Miami Heat, el American Airlines Arena, la torre del reloj del ayuntamiento o Bayfront Park, un parque delimitado por altos rascacielos.

Un poco más al norte se encuentra uno de los museos más recomendables de Miami, el Pérez Art Museum. Se trata de un museo de arte contemporáneo con exhibiciones de lo más curiosas y llamativas. El precio de la entrada es de 16$. Es gratis el primer jueves de cada mes. Además, los jueves cuentan con un horario ampliado de 10 a 21h. Para el resto de días, podéis consultar los horarios aquí.

4. Coconut Grove

Al sur del museo y jardines de Vizcaya, se extiende el distrito de Coconut Grove. A pesar de ser un barrio muy céntrico, por su ambiente tranquilo y relajado, visitar esta zona os dará la sensación de haber cambiado de ciudad. Sobre todo para una estancia larga, es el lugar adecuado para desconectar de la gran ciudad.

Es muy recomendable pasear por el puerto y parar a tomar un cóctel o unos nachos, que están tremendos, en el Monty’s. O callejear por los alrededores del centro comercial CocoWalk y descubrir coquetas cafeterías donde sirven café de verdad (y no del Starbucks) o restaurantes de todo tipo.

5. Parque Matheson Hammock

Este es quizás el lugar más desconocido de Miami para el visitante. El parque Matheson Hammock, al sur de la ciudad, es un pequeño oasis: una pileta natural de agua salada frente al mar, rodeada de arena y palmeras tan solo frecuentada por gente local.

Aparcar en el parque cuesta 5$ entre semana y 7$ los fines de semana y festivos.

6. Biltmore Hotel

Nos alejamos de la costa y nos adentramos en el distrito residencial de Coral Gables para conocer el mítico edificio del Biltmore Hotel en la calle Anastasia. Se trata de una construcción de los años 20, donde se han alojado figuras de la talla de Al Capone, los duques de Windsor y el presidente Franklin Roosevelt. Hoy en día sigue siendo un hotel de lujo, pero es posible deambular libremente por la recepción, los patios y la piscina (aunque no bañarse, claro).

7. Venetian Pools

No muy lejos del Biltmore, en el mismo barrio de Coral Gables, encontramos otro atractivo antaño frecuentado por celebridades portentosas como Johnny Weissmuller, el famoso Tarzán. Curiosamente, las calles adyacentes están bordeadas por árboles de los que cuelgan largas lianas. La piscina, tallada en roca coral, data de los años 20. De insipiración veneciana, cuenta con elementos decorativos como rocas, puentes y cascadas que le dan un toque encantador.

Los horarios de admisión varían a lo largo del año, podéis consultarlos en la parte inferior de esta página. El precio para acceder es de 12$ para los adultos. A razón de los horarios limitados y que existe un cupo diario de entradas, conviene ir a primera hora y pasar el día para asegurarse una entrada y amortizar su coste.

8. La pequeña Habana

Miami es conocida como La Habana del norte debido al influjo de inmigración procedente de Cuba a partir de los años 60. La cultura latina y el idioma español reinan sobre gran parte de la ciudad. Pero si hay que marcar un lugar en el mapa eminentemente cubano, la pequeña Habana o Little Havana, que se extiende en los alrededores de la mítica Calle 8.

La arquitectura del barrio dista de ser pintoresca, pero sus tiendas de frutas tropicales, discos latinos y puros cubanos trasladan al visitante al Caribe. Una visita al parque Máximo Gómez es una oportunidad para escuchar el traqueteo de las piezas de dominó y ver como una partida de este juego se convierte en un auténtico deporte. A cada paso encontraréis detalles que recuerdan a Latinoamérica: coloridos azulejos, arte callejero, memoriales e incluso un paseo de la fama con estrellas del mundo hispano.

Imprescindible probar…

… el auténtico cafecito cubano. Despertar garantizado, el café cubano se sirve en vasos tipo chupito que concentran la fuerza de la cafeína y el sabor dulzón. También es posible pedir una colada, que se sirve en un vaso más grande para compartir en varios vasitos pequeños. Muy recomendable acompañarlo de un pastelito de guayaba y queso a cualquier hora del día.

Si tenéis hambre de verdad, en la misma Calle 8 encontraréis el histórico restaurante Versailles, donde podréis descubrir la sabrosa gastronomía cubana. Aunque el Versailles es el restaurante cubano más frecuentado por los turistas, dudo si es el mejor. Apenas unas manzanas más allá está La Carreta: no podéis dejar de probar el picadillo y las croquetas.

El tercer viernes de cada mes tienen lugar los Viernes Culturales en la pequeña Habana, un evento en que las galerías de arte abren hasta altas horas de la noche e incluso pueden verse algunos espectáculos en vivo. Si vuestras fechas coinciden, no es mal plan, aunque a decir verdad en un año que estuve en Miami, el ambiente de los Viernes Culturales era muy irregular, con noches muy animadas y otras tirando a cutres.

9. El distrito alternativo de Wynwood

Cambio de aires total: nos desplazamos al norte de la ciudad para descubrir Wynwood, el barrio más alternativo de la ciudad. Sin tapujos, el camino hasta aquí puede ser desalentador: en buena parte del distrito veréis casas casi abandonadas y un ambientillo que no invita demasiado a adentrarse en el barrio. Sin embargo, la zona conocida como Art District ha sido revitalizada con arte callejero e incluso alberga exposiciones del festival internacional Art Basel, que se desarrolla aquí y en Miami Beach.

El mejor momento para visitar Wynwood es el segundo sábado de cada mes, cuando todas las galerías abren hasta tarde y las calles se llenan de vida y food trucks. También hay muchos bares donde tomar algo: mi recomendación es el Wood Tavern, con un gran espacio al aire libre y una estética muy underground.

En cualquier otro momento, encontraréis bastantes galerías cerradas, pero siempre podréis recorrer las Wynwood Walls, un recinto al aire libre diseñado como espacio creativo de arte urbano en el que los murales se renuevan con frecuencia.

10. Parque Nacional de los Everglades

Buena parte del sur de la península de Florida está dominada por el Parque Nacional de los Everglades, un ecosistema cenagoso único en el mundo. Toda la península sería un humedal si no hubiera sido urbanizada y el parque, que apenas ocupa un 20% de su extensión original, es un lugar de conservación de la flora y la fauna autóctonas.

El mejor momento para avistar aves y aligátores es la época seca, de noviembre a mayo, ya que las zonas húmedas se ven reducidas y los animales se congregan a su alrededor. Hay dos maneras de visitar el parque desde Miami, ambas tomando la carretera Tamiami Trail, en dirección a Tampa.

– Hacer un tour en aerodeslizador (airboat). Se trata de embarcaciones de fondo plano con hélices, aptas para deslizarse sobre los canales pantanosos de poca profundidad. Estos barcos operan sobre terrenos privados, ya que están prohibidos en la zona designada como Parque Nacional. Una ruta en este medio alterna velocidades vertiginosas entre el lodo y las cañas y tramos más tranquilos en los que se observa la diversidad natural de la región.

Nosotros hicimos una única vez el tour en barco y tuvimos la oportunidad de ver nidos de aligátores y crías. Lo cogimos con una oferta de Groupon y nos salió por 16$ por persona.

La manera más respetuosa con el medio ambiente de visitar los Everglades, y mi favorita, es desde Centro de Visitantes Shark Valley, a 25km de Miami. Esta parte sí está protegida y se rige por las normas del sistema de Parques Nacionales. El acceso al parque cuesta 30$ por vehículo: nosotros aprovechamos todos los días gratuitos para escaparnos a los Everglades.

El centro de visitantes de Shark Valley es el punto de partida de un camino circular de unos 11km que puede recorrerse a pie o en bici (las alquilan a 9$ la hora). Aproximadamente a mitad del recorrido hay una torre a la que se puede subir para obtener unas vistas panorámicas al parque. Cada vez que fuimos vimos garzas, aligátores e incluso algunas pequeñas serpientes.

¿Son peligrosos los aligátores?

Es normal que os aceche esta cuestión al plantearos pasear a pie o en bicicleta a escasos metros de estos reptiles. Aunque los aligátores no son seres achuchables y conviene mantener una distancia de precaución, en general no son peligrosos para los humanos. Estos animales esperan pacientemente a que se les acerque su comida y raramente comen animales mayores de lo que pueden ingerir en un bocado. A diferencia de los cocodrilos, los aligátores suelen alimentarse de peces y pequeñas aves y serpientes, así que la posibilidad de que ataquen algo del tamaño de un humano es bien remota. Por simple sentido común, no os acerquéis demasiado para un selfie ni les molestéis y podréis observar estos animales en su hábitat natural sin sobresaltos.

En resumen:

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