Itinerario de un día en Girona

Itinerario de un día en Girona

Como ya os contamos en nuestra anterior entrada, sobran los motivos para visitar Girona. Para los que vayáis con el tiempo justo a la ciudad, aquí os dejamos un itinerario completo para ver lo más imprescindible de la ciudad en un día.

Alojamiento

Vamos a empezar la ruta por nuestro alojamiento, que se encontraba en la plaza Sant Pere, para recorrer la ciudad de norte a sur. En nuestro viaje a Girona optamos de nuevo por usar Airbnb y nos alojamos en un apartamento totalmente renovado y con todas las comodidades a un precio mucho más económico que una habitación de hotel en la ciudad. ¿Aún no habéis probado Airbnb? Podéis abriros una cuenta ahora y dispondréis de 30€ de descuento en vuestra primera reserva.

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Itinerario

La Lleona

Empezamos la ruta por la famosa figura de la leona de Girona. Se trata de una copia de la escultura del siglo XI (la original se encuentra en el Museo de Arte de Girona, al lado de la catedral), protagonista de una broma que se ha convertido el leyenda. Cuando llegaba una visita oficial a la ciudad o se instalaba un nuevo ciudadano, el protocolo de bienvenida institucional obligaba al recién llegado a besar el culo de la Leona como muestra de acatamiento y respeto a la ciudad.

La burla de antaño ha pasado a ser hoy leyenda y se dice que “quien besa el culo de la leona, vuelve a Girona”, un cuento que no dista mucho de tirar una moneda a la Fontana di Trevi en Roma, pero de dudosa higiene.

Basílica de Sant Feliu

Justo enfrente de la Leona se encuentra la basílica de Sant Feliu, cuya nave puede visitarse con una entrada conjunta que incluye la basílica y la catedral de Girona (7€ para los adultos y 5€ para estudiantes). El acceso se encuentra en el lateral derecho y el horario de apertura es de 10h (13h el domingo) a 18h30 en verano (17h30 en invierno).

En la basílica se encuentra el sepulcro de San Narciso y una pintura que representa el milagro de las moscas. Cuenta la leyenda que cuando Girona estaba sitiada por los franceses allá por el siglo XIII, una bandada de moscas virulentas salieron del sepulcro de San Narciso y atacaron a los invasores. Muchos, incluido el rey, murieron y huyeron aterrorizados a Francia ante la mortífera plaga. Desde este milagro, las moscas son un símbolo de la ciudad.

Subiremos por uno de los laterales de la iglesia a la parte alta de la ciudad, donde se encuentran las siguientes paradas del itinerario.

Monasterio de Sant Pere dels Galligants

Este impresionante monasterio benedictino data del siglo XI y a día de hoy alberga el Museo Arqueológico de Cataluña en la ciudad. Como elementos románicos, destacan la torre del campanario, el rosetón de la entrada y el claustro.



No dejéis pasar por alto los capiteles de las columnas del claustro, que esconden auténticas joyas, como esta sirena de dos colas.

¿Os suena? Es el ser mitológico que da origen al logo de Starbucks.

Image result for starbucks Baños Árabes

Seguimos nuestro camino cruzando un pequeño puente de piedra sobre un riachuelo que nos lleva a la plaza dels Jurats. Los fans de Juego de Tronos la conoceréis por ser la plaza donde se desarrollan las obras teatrales de la temporada 6. Desde allí, se tiene una vista al lateral del románico monasterio de Sant Pere. Salimos por un lateral de la plaza y pronto llegamos a los baños árabes. Se trata de un recinto muy pequeño y la entrada cuesta sólo 2€, 1€ con una acreditación de estudiante.

El recorrido os guía por las salas inferiores de los baños (el frigidarium y el caldarium) y luego se sube a la parte superior, desde donde puede verse la cúpula del templete.

Catedral de Girona

La fachada de la catedral de Girona se alza imponente al final de una espléndida escalinata. La visita a la nave es gratuita pero hay que comprar entrada para acceder al claustro y al museo. Son 7€ y se puede acceder a la Basílica de Sant Feliu con el mismo ticket.



El museo de la Catedral alberga un tapiz románico de la Creación, de los pocos bordados que se conservan del siglo XI. Los círculos del tapiz cuentan la historia del Génesis, desde la creación de los astros, a la tierra, el mar, los animales, el hombre y la mujer. En los cuadros exteriores se encuentran representados los días de la semana y los meses del año, así como las estaciones y algunas constelaciones. El conjunto está cargadísimo de simbología.



Al salir de la catedral, si os interesa el arte (especialmente románico y gótico), podéis acercaros al Museo de Arte de Girona, que está justo al lado del portal lateral del templo.

Calle de la Força

Seguimos nuestro camino bajando por la calle de la Força, atravesando el Call, una de las juderías mejor conservadas de la Península Ibérica. Encontraréis pintorescas callejuelas empedradas y patios que le dan a la ciudad un aura medieval mágica. No os quedéis en la calle principal y pasead por las vías adyacentes, donde todo es más tranquilo y adopta un aire todavía más histórico si cabe. El ambiente es todavía más encantador por la noche.



Al final de la Calle de la Força, llegaréis a los arcos de la plaza de l’Oli, donde tomaremos una calle a la izquierda hacia el río. A medio camino y con un desvío insignificante se encuentra una curiosidad, la plaza dels Raïms, seguramente la plaza más pequeña del mundo. Más que una plaza, es un tragaluz.

Casa Masó

Nos dirigimos hacia el río y subimos por la calle paralela al río, la calle de les Ballesteries, hasta llegar a la Casa Masó. La fachada que da a la calle no salta a la vista, así que es fácil pasar de largo si no se ve el cartel de la casa-museo. Se trata de la casa de la familia Masó, que fue totalmente remodelada por el arquitecto, Rafel Masó. Si queréis visitarla, hay que pedir cita previa en la página de la fundación. La entrada individual a esta casa Novecentista (una tendencia contemporánea pero diferente del modernismo de Gaudí) cuesta 5€, la mitad para estudiantes. La visita guiada dura unos 45 minutos y recorre las diversas habitaciones y salones de esta casa de principios del siglo XX, que destacan por los coloridos tintes de sus vitrales, los materiales y la incipiente modernidad y funcionalidad de los muebles en las diversas estancias.


Pont de les Peixateries Velles

Este puente de metal, pintado de un color rojo muy vivo le da un toque parisino a la ciudad, ya que fue construido por nada más y nada menos que el arquitecto Gustave Eiffel. Se trata de una construcción muy peculiar, desde donde se tienen unas vistas únicas a las coloridas casas sobre el río y la catedral, que se alza sobre el perfil de la ciudad.

Museu del Cinema

Para aquellos interesados en el séptimo arte, cruzando el puente de les Peixateries Velles a la parte nueva de Girona, encontraréis el Museu del Cinema, una colección particular de artilugios relacionados con la cinematografía desde sus inicios hasta los años 70. La entrada cuesta 5€.

A nosotros particularmente, nos llama más la atención el cine en sí y las series, así que no visitamos el museo sino que nos decantamos por visitar una exposición sobre las producciones de cine que se han rodado en Girona (Girona Plató), que estaba abierta al público justo enfrente de la catedral durante nuestra visita. En ella, se encontraban fotografías de rodajes además de ropa y accesorios utilizados en los diferentes sets.

Rambla de la Llibertat y Pont de Pedra

De regreso a la parte antigua del río y bajando por la Rambla de la Llibertat, llegamos al extremo sur del casco histórico, donde encontramos el Pont de Pedra. La Rambla en sí no tiene un encanto especial. Se trata de la típica vía principal donde proliferan las tiendas multinacionales y las terrazas de bares y restaurantes con sus cartas (y precios) enfocados al turista desprevenido.

Pujada de Sant Domènec

Las escalinatas y los arcos de esta cuesta hacen que sea probablemente el cruce de calles más fotografiado de Girona. De hecho, es uno de los lugares preferidos de los directores de cine y televisión para sus puestas en escena en la ciudad. De hecho, es la calle donde se desarrolla la persecución de Arya y la Niña Abandonada en Bravos en la serie Juego de Tronos.

Muralla medieval

En uno de los laterales de la Universidad de Girona se encuentra un acceso para subir a la muralla medieval que delinea el barrio antiguo al norte. El recorrido total de la muralla será de apenas unos dos kilómetros con tramos mejor y peor conservados y otros reconstruidos. En algunos puntos se puede subir a las torres de vigilancia, desde donde se tienen vistas panorámicas a toda la ciudad.

Es un paseo muy recomendable al atardecer. Podéis llegar hasta el extremo más al norte de la muralla en apenas 20 minutos y bajar muy cerca de los baños árabes.

En resumen:

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