China Día 5: Datong – Cuevas budistas de Yungang y Templo de Huayan

China Día 5: Datong – Cuevas budistas de Yungang y Templo de Huayan
Eran las 6h30 de la mañana y tal como estaba previsto, el tren llegó a Datong. Sintiéndolo mucho os anunciamos sin edulcorantes que esta ciudad es insuperable en fealdad. Y no sólo eso, es el epítome de una práctica grotesca y sin embargo común en China de reconstruir monumentos milenarios que fueron destruidos previamente para erigir pisos y apartamentos. Y, evidentemente, como estos pisos de estética comunista ahora molestan, los han derrumbado y han talado un bosque entero para reconstruirlos un poco más lejos. Lógica pura. El centro de la ciudad de Datong es el ejemplo más claro de esto, con una muralla sin terminar, así como pagodas y templos «antiguos» en construcción. Con esta descripción, ¿no valdría más descartar esta parada del itinerario? ¡De ningún modo! En la ciudad se mantienen intactos algunos templos contados que contrastan con el entorno por su belleza. Y aún más dignas de una visita, son las cuevas budistas de Yungang fuera de la ciudad.

Cómo llegar a las cuevas de Yungang por vuestra cuenta

Lo primero que hicimos cuando salimos de la estación fue buscar el guarda-equipajes. No teníamos alojamiento, ya que salíamos de nuevo en tren nocturno hacia la antigua ciudad de Pingyao esa misma noche. Lo encontramos en el lado derecho de la estación y el precio fue de 10元 por mochila. Cruzando la calle, hay varias paradas de autobús delante de un edificio de China Post. Para llegar a las cuevas de Yungang, tendréis que esperar allí el bus 603, cuya última parada es precisamente en las famosas grutas budistas. El precio del bus es de 3元 y tarda aproximadamente 25 minutos en llegar desde la estación a las cuevas budistas. Una vez allí, compramos entradas por 60元 presentando el carnet de estudiante, el precio normal es de 120元. Pasando la entrada, encontraréis un camino con columnas en cada lado, así como algunas estatuas budistas y un templo. Esta primera sección no tiene nada que ver con la historia de las grutas de Yungang, ya que es un templo de nueva construcción.
A pesar de la sensación de cartón-piedra del templo, pudimos ver una ceremonia budista que se estaba llevando a cabo en uno de los altares. Para llegar a las cuevas milenarias, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, construidas en el siglo V, deberéis continuar hacia la derecha del templo. En unos pocos pasos, empezaréis a ver filas de cuevas esculpidas en la ladera de la montaña, que a su vez contienen alrededor de 50.000 budas tallados en la piedra.
La primera cueva de grandes proporciones que vimos fue esta, con un juego de claroscuros que pone los pelos de punta.
En sus orígenes, las grutas de Yungang eran un complejo de altares, por lo que se construyeron templos de madera delante de cada cueva. En la actualidad, solo se conservan dos restauraciones delante de las cuevas 4 y 5, que contienen estatuas y relieves policromados.
Y finalmente, uno de los budas más fotogénicos en la cueva 20, un gran buda sentado de orejas colgantes de 13 metros de altura al aire libre.
El conjunto también cuenta con un museo bastante informativo sobre el proceso de construcción de las grutas por el monje Tan Yao y auspiciadas por la dinastía Wei hace más de 1500 años. La salida de las cuevas es, como es usual en cualquier sitio turístico en China, un complejo de restaurantes, souvenirs e incluso un mercadillo donde había algunos artesanos.
Pero al contrario de lo que pasa en muchos otros lugares, los precios no son necesariamente más altos por su ubicación. Ya eran las 13h, por lo que nos paramos en uno de los locales de comida, que servía platos generosos, y pedimos sopa y diferentes tipos de arroz y pollo picante por 60元, nada mal para tres personas.

Qué más ver en Datong

Muchos visitantes aprovechan la parada en Datong para visitar el monasterio colgante de Xuankong Si, en el monte Hengshan. Nosotros lo tuvimos que descartar a la fuerza, ya que el templo estuvo cerrado  unos meses por desprendimientos en la roca por precaución. En todo caso, tenemos toda la información que necesitáis si queréis visitarlo. La entrada cuesta 130元 (suponemos que la mitad para estudiantes al ser un sitio de interés cultural) y aquí tenéis cómo llegar:         1. En autobús. Las cuevas de Yungang y el monasterio colgante se encuentran en direcciones opuestas respecto de Datong. Por lo tanto, si vas a visitar ambas atracciones por tu cuenta, conviene madrugar. El recorrido des de la estación de autobuses de Datong dura unas 2h30 y cuesta 30元. Los últimos 5km hay que recorrerlos en taxi.         2. Contratando un tour de CITS. Cada día a las 6h30 de la mañana (corroborado en blogs y por nosotros mismos, que nos lo encontramos), el señor Gao de la compañía CITS interpela a los turistas que llegan en perfecto inglés para ofrecerles el tour del monasterio+cuevas budistas que empieza a las 9 de la mañana. Generalmente no recomendaríamos un tour que no hemos probado, pero una búsqueda rápida en Google os remitirá a decenas de blogs y foros de viajeros que pintan al tal Gao como una institución, así que si vais justos de tiempo, puede ser una buena opción. La mayoría de bloggers coinciden en un precio de entre 90 y 100元 por el transporte privado, entradas aparte. En el caso de no dar con el hombre en la estación o de querer informaros con antelación, aquí tenéis su tarjeta.
Nosotros investigamos un poco qué hacer en caso de no poder visitar el monasterio colgante y nos decantamos por ver el Templo de Huayan, un templo construido en el siglo XI, en el centro de la ciudad casi-amurallada. Volvimos a coger el bus 603 y nos bajamos cerca de la muralla. La entrada al templo cuesta 80元, 40元 para estudiantes. Es un templo bastante grande, con incontables salones, donde destacan sus estatuas policromadas y las pinturas murales. También cabe mencionar la pagoda del templo, a la que se puede subir por unas estrechas y empinadas escaleras de madera. Las vistas al templo no dejan de ser bonitas, pero más allá de las paredes del recinto, el poco atractivo de Datong no mejora desde arriba.
Sobre las 18h acabamos la visita y la lluvia que había empezado a caer mientras visitábamos el templo no cesaba. Para colmo, nos enteramos de que los buses públicos interrumpen el servicio precisamente a las 18h. Así que armados de nuestros paraguas, decidimos andar en dirección a la estación y pararnos a cenar a medio camino. Pronto salimos de la zona amurallada y buscamos un local que habíamos visto en Tripadvisor, llamado Sunji Baozi Pu (en chino: 孙记包子铺(操场城店). Tiene estética de local de comida rápida y está lleno a rebosar. Se pide en el mostrador y luego te traen el plato a la mesa. Los baozi (bollos rellenos) son la especialidad del restaurante y tienen bastante variedad. Nosotros pedimos baozi, fideos y pollo gonbao (pollo con pimientos y cacahuetes, con un toque picante), probablemente mi plato de cocina china preferido.  Cuando terminamos de cenar, todavía era temprano y había parado de llover, así que decidimos acabar el recorrido hacia la estación a pie en lugar de parar un taxi. Al llegar, recogimos las mochilas y pasamos los controles de pasaporte y de seguridad. Nuestro tren salió para Pingyao las 23h bien puntual y pronto encontramos el sueño de nuevo en un vagón de literas duras.

En resumen:

China en 21 días: itinerario



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