China Día 6: Pingyao – Ciudad Antigua

China Día 6: Pingyao – Ciudad Antigua
El tren llegó a Pingyao desde Datong como estaba previsto a las 7 de la mañana. No os vamos a edulcorar el viaje, después de una semana durmiendo poco y sumando millas, los días empezaban con sueño y dolor de pies. Por eso nos llevamos una alegría inmensa cuando salimos de la pequeña estación de Pingyao y vimos a un hombre sosteniendo un letrero con mi nombre escrito en él. Resultó ser el propietario del hostal donde nos íbamos a alojar que había venido a buscarnos (¡en coche!).

Dónde alojarse en Pingyao

Encontramos el alojamiento, Pingyao Jiaxin Guesthouse, en Booking. Os aseguro que después de dos noches de tren nos habríamos dormido en cualquier esquina, pero este hostal fue el mejor que podríamos haber encontrado: la dueña amabilísima (preguntadle lo que queráis: habla inglés y fue guía de la ciudad antes de abrir el hostal), servicio de recogida gratis y sin preguntar, platos de comida local casera más que decentes, ambiente tranquilo, habitación enorme con cama kang tradicional… Y todo a 5 minutos a pie de la puerta norte de la antigua muralla de Pingyao. La habitación triple nos costó 88元.

Qué ver

El centro histórico de Pingyao es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997. Está perfectamente conservado y sus calles son de por sí admirables para el visitante. Sus tres calles principales son Bei Dajie (norte), Xi Dajie (axis este-oeste) y Nan Dajie (sur) y desde ellas se articula la vida de la ciudad. Las calles de Pingyao, decoradas con farolillos de papel y linternas atraen a muchísimos turistas a diario, aunque las masas desaparecen a media tarde y están llenas de puestos de comida y tiendas de todo tipo, donde podréis encontrar hasta grillos de la suerte. Si queréis escapar del bullicio, alejaos de las tres vías principales, donde las calles siguen siendo de cuento y se respira más tranquilidad.
En el centro de la zona amurallada se alza la prominente Torre de la Ciudad, aunque en la actualidad no se puede subir.
Es en las calles principales donde podréis encontrar también los edificios históricos más emblemáticos. Se venden pases de tres días para visitar los sitios de interés de la ciudad. Valen 150, a mitad de precio para estudiantes. Con ello podréis acceder hasta a 17 atracciones. Algunas valen realmente la pena, mientras que otras carecen de interés para los que desconocemos las minucias de la cultura china. A continuación os damos nuestro punto de vista sobre los lugares que visitamos:                 – Rishenchang: Pingyao fue en su momento el centro financiero del país, a mediados del siglo XIX, cuando humilde comercio consiguió tanto éxito económico que se instauró como el primer banco moderno de China. Imprescindible por su importancia histórica y el entorno arquitectónico. Además, a diferencia de otras atracciones, tiene paneles informativos traducidos al inglés.

         – Banco de cheques Xietóngqing: Otro banco de finales del XIX. En este caso, quizás el edificio no sea tan imponente, pero tiene un bonito patio con salas de exposiciones y, lo más interesante, la recreación de las mazmorras donde de guardaban los lingotes. Muy explicativo y dinámico.

        – Casa del Antiguo Gobierno: se trata de un edificio gubernamental, donde aparte de la administración civil también se administraba justicia y se encarcelaba a los presos. Tiene diversas salas de exposiciones de herramientas de tortura y ejecución. Algunas partes de esta casa-museo se explican por sí solas, pero otras pierden atractivo por desconocimiento cultural y se agradecería un letrero en inglés o un guía. También es interesante subir a la torre de vigilancia del recinto, que ofrecen unas hermosas vistas a las antiguas calles de Pingyao.

        – Casa de la Escolta: se trata de una casa militar. Se puede ver en 10-15 minutos ya que la mayoría de salones carecen de relevancia desde nuestro punto de vista. Lo que más nos gustó fue el patio de entrenamiento.

        – Templo Taoísta del Dios de la Ciudad: fue el primer templo taoísta que visitamos y, quizás por eso, porque era muy diferente de cualquier otro nos sorprendió muy gratamente. El taoísmo se define por dos fuerzas opuestas, el yin y el yang, que no pueden existir la una sin la otra y se combinan en un todo: el Tao. Esta es la mística que se respira en los polvorientos salones del recinto.

        – Templo de Confucio: Comparado con el templo taoísta, que se encuentra justo enfrente, este templo es más sencillo y era el centro donde se realizaban los exámenes imperiales para acceder a los puestos de funcionario.

        – Muro de los Nueve Dragones: Al exterior del Templo de Confucio, no tiene nada que envidiar a los muros que podéis ver en la Ciudad Prohibida y el parque de Beihai en Pekín.

        – Museo de Cerámica: La más floja de las atracciones que visitamos, dos pisos en una casa antigua dedicados a piezas de cerámica de, suponemos, un famoso artista chino, de no sabemos qué época ya que no hay ningún panel explicativo en inglés.

        – Murallas de la ciudad antigua: imprescindible muralla con decenas de torreones desde donde tendréis una perspectiva envidiable de los tejados de la ciudad.

¡TIEMPO EXTRA! Con el pase de tres días os entra también el Templo de Shuanglin, a unos 7km a las afueras de la ciudad. Nosotros no tuvimos la oportunidad de ir, ya que sólo pasamos un día en Pingyao, pero se trata de un templo muy antiguo recomendado por muchos viajeros por su arte escultórico policromado. Ir hasta allí en taxi os costará 40元.

Qué comer

Pingyao es un buen lugar para probar los platos típicos de la província de Shanxi. Justo pasando la puerta norte de la ciudad proliferan los puestos de comida e incluso podréis ver algún cocinero preparando fideos caseros.
Por la mañana, vimos montones de puestos que vendían una especie de bollería alargada, alguna rellena soja dulce y otros venían sin nada, que fueron los que probamos al no ser muy fans del relleno de los doriyakis japoneses de Doraemon. Para la comida del mediodía, nos dejamos guiar por la Lonely Planet y fuimos a un restaurante de nombre Dejuyuan (en chino: 德居源) en Nan Dajie (NO confundir con el hotel-restaurante del mismo nombre que se sitúa en Xi Dajie. Allí pedimos un plato de fideos kao lao (se sirven en forma de panal de abeja, con diversas salsas), fideos de Pingyao (con un toque picante) y pollo con verduras. Todo, bebidas incluidas por unos 80元.
Por la noche decidimos cenar en el hostal y nos pedimos algunas raciones de gyozas de carne y verduras y una especialidad de la zona, la ternera al estilo Pingyao (una especie de ternera ahumada, riquísima) por 75元.
Pasamos la velada con un té buenísimo que pedimos también en el hostal mientras revisábamos los siguientes días del itinerario, antes de ir a dormir.

En resumen:

China en 21 días: itinerario



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