12 sitios que ver en Ibiza fuera de temporada

12 sitios que ver en Ibiza fuera de temporada

Fuera de temporada, Ibiza es tan tranquila que es la isla perfecta para desconectar. No todo es playa y fiesta en la mayor de las Pitiüsas. Además de su fabulosa costa, el interior también cuenta con atractivos imperdibles para los visitantes que huyen de la masificación. ¡Toma nota para tu próxima escapada!

1. Dalt Vila

Así es como se conoce la parte alta de Ibiza capital: una zona histórica amurallada, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO y cuyos baluartes dominan sobre la ciudad y el puerto.

Entrad por el Porta de ses Taules y, sin rumbo fijo, recorred las calles blancas y empedradas de Dalt Vila hasta la catedral. En invierno apenas os cruzaréis con gente en vuestro recorrido, mientras que en verano las calles se llenan de terrazas de restaurantes italianos y todo tipo de souvenirs (pseudo)hippies. En los días claros incluso podéis ver la silueta alargada de Formentera desde la explanada del balaurte de Sant Pere.

Fuera de la zona amurallada, un recorrido por el amplio paseo Vara del Rei hasta la zona del puerto y sus callejuelas también es muy recomendable.

2. Puig de Missa en Santa Eulària

Se trata de un pequeño montículo, de apenas unos 50 metros, pero suficiente para que domine sobre este pueblo costero. Arriba encontraréis una sencilla iglesia fortificada. Cuando fuimos no pudimos entrar a fisgonear, ya que el mismísimo obispo estaba oficiando una misa. Sin embargo, justo al lado de la iglesia hay un pequeño Museo de Etnografía. Se ubica en Can Ros, una típica casa payesa ibicenca. Además de las estancias (cocina, habitaciones, molino de aceite…), el museo alberga una exposición permanente de trajes tradicionales, instrumentos musicales, herramientas para el trabajo en el campo, etc. La entrada es gratuita.

3. Iglesias rurales

Si Can Ros nos permite hacernos una idea de cómo eran las casas en el campo ibicenco, la isla está salpicada de iglesias rurales. Sobrevolando Ibiza, uno se da cuenta de que la población de la isla vive desperdigada y que, aparte de los núcleos urbanos de Ibiza capital, Sant Antoni de Portmany y Santa Eulàlia, apenas hay casas juntas. Por ello, la mayoría de poblaciones que uno se va encontrando en la carretera consisten únicamente en una pequeña iglesia, un bar y un colmado. Antaño la iglesia era el lugar de reunión de las familias que vivían aisladas.

Todas las iglesias están pintadas de blanco impoluto y la mayoría de ellas cuentan con un soportal en la entrada. El interior suele ser sobrio, con pocos elementos decorativos. Algunas de las iglesias que podéis visitar se encuentran en Sant Carles de Peralta, Sant Llorenç de Balàfia, Sant Josep de sa Talaia, Sant Mateu d’Albarca y Santa Agnès de Corona.

4. Pla de Corona

Si visitáis el pequeño templo de Santa Agnès y tenéis la suerte de coincidir con la floración de los almendros, podréis disfrutar de uno de los paisajes más lindos de las Pitiüsas en el Pla de Corona. Se trata de una llanura de 3km² repleta de almendros, que suelen florecer entre finales de enero y mediados de febrero, tiñendo el paisaje de blanco. El Camí de Corona, que rodea la finca sale desde justo al lado de la iglesia de Santa Agnès.

Nosotros nos morimos de ganas de visitar Japón durante el hanami en primavera para ver los cerezos en flor. De momento, nos conformamos con el Pla de Corona, un paisaje más cercano e igualmente espectacular.

5. Les Portes del Cel

Oficialmente, el paisaje del que os hablamos ahora se llama Sa Penya Esbarrada. Sin embargo, a este paisaje de costa se lo conoce popularmente como “Las Puertas del Cielo”. Los acantilados sobre el mar azul marino y las vistas a los islotes de Ses Margalides bien le valen el nombre.

Está muy cerquita del Pla de Corona y del pueblo de Santa Agnès, así que es muy buena opción para completar la ruta por el norte de la isla. Apenas tendréis que caminar unos metros a través de un sendero boscoso al lado de un pequeño restaurante al borde de la carretera para llegar al mirador. En invierno, los atardeceres no se aprecian bien desde aquí, pues el sol se pone detrás de las rocas. Sin embargo, en verano, es un lugar muy popular para ver la puesta.

6. Faro des Moscarter

Siguiendo con enclaves en la costa norte, el paseo que conduce al faro de Moscarter puede ser muy agradable. PUEDE si no lo hacéis como nosotros, que quisimos acceder desde la carretera por el bosque y al final nos sentimos un poco Indiana Jones abriéndonos paso entre el pinar y llevándonos algún que otro arañazo (un machete habría ayudado). En cambio, desde la playa de Portinatx, el camino os llevará unos 20 minutos bordeando el mar.

El faro se alza sobre un acantilado de 41 metros y su torre mide 52 metros, que sumados lo hacen el faro más alto de las Islas Baleares. Aquí os encontraréis también en el punto más al norte de la isla de Ibiza.

7. Es Pou des Lleó

Seguimos pegados al mar pero esta vez nos vamos a la costa oeste, cerquita de Santa Eulària, a una pequeña cala de grava que en verano debe estar hasta los topes, pero que en invierno es un auténtico remanso de paz. Tanto en invierno como en verano, apenas hay servicios en la playa; tan solo una fonda famosa por el tradicional bullit de peix, un sabroso plato que se degusta en dos tandas: un arroz caldoso de pescado o arroz a banda seco de primero y, de segundo, el pescado que se ha usado para hacer el caldo servido con alioli. Muy rico, pero nada barato: puede salir entre 35 y 45€ por persona.

En la caleta, os recomendamos seguir el camino que asciende sobre los varaderos de la playa y continuar bordeando el mar hasta Sa Punta dels Llaüts, poco apta para el baño, pero con un bonito paisaje pétreo.

A la vuelta, podéis parar en Ca n’Aneta, en el pueblo de Sant Carles, un bar muy auténtico que tiene la fama de servir el mejor licor de hierbas ibicenco.

8. Puertas de Can Soleil

Salto a la costa opuesta, al oeste de la isla, para conocer uno de los atractivos más curiosos de Ibiza: las puertas de Can Soleil en Cala Llentia. Se trata de dos puertas con motivos árabes y sefardíes, situadas a los costados de una habitación al aire libre, delimitada por un muro bajo de piedras. Desde un ángulo determinado, la mística isla des Vedrà queda enmarcada en los marcos de las puertas abiertas.

A escasos metros de las puertas, se encuentra el monumento Time and SpaceEl fundador del Circo del Sol (Cirque du Soleil en francés), el canadiense Guy Laliberté, mandó la construcción de este misterioso conjunto formado por 12 columnas en círculo y una decimotercera, la más alta, en el centro, con una lámina de oro brillante en su extremo superior; una suerte de Stonehenge ibicenco que se ha interpretado como un reloj solar o incluso como una brújula para los extraterrestres. La obra es parte de una serie de land art del escultor australiano Andrew Rogers, con obras monolíticas similares repartidas alrededor del mundo.

Sea como sea, está a caballo entre un lugar de peregrinación para los hippies o una horrenda muestra de la destrucción del litoral ibicenco ya que, al parecer, se erigió sin permiso alguno en 2014.

9. Atardecer con vistas a Es Vedrà

La mítica isla que se aprecia desde las Puertas de Can Soleil no es otra que Es Vedrà, cuya fama proviene de la veneración del islote por parte del movimiento hippie en los años 60. El magnetismo de la isla, área natural protegida, congrega en los atardeceres de verano a todo tipo de gente y prácticas: la explanada-mirador sobre Cala d’Hort se llena de tambores y música, yogis, espirales de piedras, parejas enamoradas, cervezas entre amigos y el zumbido de los drones. Vamos, el lugar más apacible para disfrutar de una puesta de sol. Fuera de temporada, sin embargo, puedes disfrutar de la imagen prácticamente a solas.

10. Puesta de sol en las Salinas

Aunque la popularidad de Es Vedrà es bien merecida, para nosotros no hay mejor lugar en Ibiza para disfrutar de la puesta de sol que las Salinas, justo al sur del aeropuerto. En verano, el sol se pone por un lado sin más, pero en invierno cae sobre los bancales de agua, creando inigualables degradados rojos y anaranjados.

Además, al ser una Reserva Natural, es el lugar perfecto para el avistamiento de aves y, si tenéis suerte, flamencos.

11. Es Cavallet

No hace falta ir al Caribe para disfrutar de largas playas de arena blanca. Entre las playas cercanas a las Salinas de Ibiza se encuentra Es Cavallet. La larga extensión de arena tan solo está construida en un extremo, el resto son dunas.

En verano, como todas las playas de Ibiza, se pone hasta los topes. Fuera de temporada, podéis recorrer la playa hasta la torre de ses Portes, un refugio costero desde donde se ve Formentera a la perfección. Las casetas de embarcaciones bajo la torre son preciosas también.

12. Mercadillo hippie de Las Dalias

Poco queda del espíritu hippie que se apoderó de Ibiza en los 60 y el mercadillo de Las Dalias se ha convertido en un atractivo turístico más en el que los puestos de artesanía y los productos locales se codean con aquellos fabricados en serie en China. Aquí es posible comprar licor de hierbas ibicencas, zapatos de piel hechos mano o ropa y joyas de autor, así como camisetas de “I love Ibiza” y souvenirs baratos. Hay una zona de comida y refresco también, a precio de turista.

Los puestos están en pleno funcionamiento los sábados de abril a octubre, de 10 a 20h. Los meses de verano hay también mercado de octubre de domingo a martes.

¿Os han gustado nuestras recomendaciones? ¿Cuáles son vuestros rincones favoritos de la isla?

En resumen:



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