Atenas en dos días (día 1)

Atenas en dos días (día 1)

Pensamos en Atenas y nos viene a la mente la Acrópolis. Y sí, las ruinas sobre la colina dominan el centro de la ciudad, pero Atenas es mucho más. Os desgranamos un recorrido que hicimos bajo el calor sofocante del verano, intentando evitar las horas de más sol en el exterior y no saturarnos de ruinas antiguas dividiendo las visitas a éstas en dos días.

A continuación, os explicamos qué visitamos el primer día en Atenas en verano y con un bebé a cuestas. Y en nuestra siguiente entrada, seguimos con el itinerario del segundo día en Atenas.

Cómo llegar al centro de Atenas desde el aeropuerto y moverse por la ciudad

La manera más rápida de ir al centro en transporte público desde el aeropuerto de Atenas es la línea 3 del metro. Hay que seguir las indicaciones que ponen «Train» en la terminal. Une el aeropuerto con la céntrica plaza Sintagma en 40 minutos. La frecuencia es cada 36 minutos de las 6 de la mañana a las 23h30. El billete de ida cuesta 9€ (16€ la idea y vuelta). También es posible comprar un billete válido para todo el transporte público durante 72h por 30€. Si vais a ir y volver del aeropuerto en esas 72h (nuestro caso porque regresamos a recoger el coche de alquiler) y vais a moveros por la ciudad en transporte público, sale rentable.

La opción más barata, pero también más lenta y engorrosa es tomar el bus X95 entre las salidas 4 y 5 de las llegadas. Sale cada 40 minutos, cuesta 5,5€ el trayecto y tarda una hora en llegar a la plaza Sintagma. Sin embargo, si coincide con horas punta, se puede convertir fácilmente en hora y media…

Dónde alojarse en Atenas

Si podéis, quedaos en el centro, pero cerca de las atracciones turísticas. Si encontráis alojamiento cerca de las estaciones de Omonia o Metaxourgeio, muy céntricas, mejor que sea en las vías principales o cerca de ellas. Las calles secundarias no son peligrosas en sí, pero por desgracia hay mucha indigencia y drogas en los barrios del centro más alejados del turismo.

En caso que busquéis algo más económico, buscad alojamiento cerca de una boca de metro en las afueras. Nosotros nos quedamos en un apartamento justo al lado de la estación de Katehaki en la línea 3. De este modo tuvimos fácil acceso desde y hacia el aeropuerto. Aunque puede parecer lejos, estábamos a solo 10 minutos de trayecto de la plaza Sintagma.

Qué ver el primer día en Atenas

Plaza Sintagma

Nuestro primer día en Atenas empieza por una visita a la plaza Sintagma. ¡No, mentira! Empieza con una spinakópita (hojaldre de espinacas y queso feta) de la histórica panadería Ariston y nuestra primera toma de contacto con la gastronomía griega.

Ya en la plaza Sintagma coincidimos con una hora en punto y vemos el cambio de guardia de los Evzones, cuya indumentaria seguro que os llamrá la atención. Ocurre delante del Parlamento, un edificio neoclásico que es el principal atractivo de la plaza. Sintagma en griego significa «Constitución» y, de hecho, este espacio público es escenario de la gran mayoría de manifestaciones políticas en el país.

Detrás del Parlamento se extienden los Jardines Nacionales, muy recomendables para pasearse un rato a la sombra de sus frondosos árboles, un verdadero oasis de frescor en los calurosos meses de verano.

Estadio panatenaico

Nuestro paseo por los Jardines Nacionales tiene una meta: la del estadio Panatenaico. El estadio tiene su origen en el siglo IV a.C. y era la sede de los Juegos Panatenaicos. Aunque los Juegos Olímpicos tomaron su nombre de la ciudad de Olímpia, históricamente había juegos deportivos en la mayoría de polis griegas. Los Juegos Panatenaicos se celebraban cada cuatro años en honor a la diosa Atenea.

Evidentemente el estadio que se puede ver hoy en día no es el de la antigüedad, sino una reconstrucción en mármol de 1896 en el que tuvieron lugar los primeros Juegos Olímpicos modernos, que se celebraron en Atenas. A día de hoy, sigue siendo la meta de la maratón de Atenas.

Se puede ver por fuera, ya que está completamente al aire libre, pero también es posible comprar un ticket para subir a las gradas y acceder a un pequeño museo. La entrada cuesta 10€, muy cara en nuestra opinión si no sois muy fans de las Olimpíadas.

Olimpieion

A unos 10 minutos a pie se puede llegar al Olimpieion o templo de Zeus Olímpico (nosotros nos lo encontramos en obras). En las épocas helenística y romana fue el templo más grande de Grecia. Solo nos podemos hacer una idea de las dimensiones del templo a partir de las 16 columnas de 17m de altura (de las 104 originales) que permanecen en el sitio arqueológico. De ellas, solo 13 estan en pie. Empezó a construirse en el siglo IV a.C. y se termino bajo dominio romano en el siglo I d.C. En uno de los extremos del recinto hay un arco dedicado precisamente a Adriano, el emperador que promovió el fin de las obras.

La entrada al Templo de Zeus Olímpico está incluída en los billetes de «Acropolis and slopes» (30€ en la página oficial). Esta entrada sirve para la Acrópolis y 5 otros sitios arqueológicos del centro de Atenas.

Museo de la Acrópolis

Desde el Olimpieion, el moderno Museo de la Acrópolis queda a 10 minutos. No se incluye en la entrada del recinto arqueológica. Se tiene que comprar una entrada aparte, que cuesta 15€), pero sí es muy recomendable. Incluso os sugerimos que vayáis antes de ir a las ruinas, ya que el museo aporta muchísima información para entender y hacerse una idea de lo que era la Acrópolis en su momento de máximo esplendor. En las ruinas, los paneles explicativos son escasos y con el gran número de visitantes es más complicado ubicarse. Además, si podéis organizaros para visitarlo al mediodía como nostros evitaréis las horas de más sol en verano (¡y creednos que se agradece!).

El edificio, con vistas a la Acrópolis desde sus grandes ventanales, se organiza en varios niveles en los que las piezas expuestas sirven para arrojar luz a los modos de vida y tradiciones de los griegos en la antigüedad, el culto a los dioses, y a Atenea en particular, las distintas etapas de construcción de los templos de la Acrópolis, etc.

En el museo también podréis ver de cerca las esculturas y relieves de los frisos de los distintos edificios, entre las que se encuentran las cariátides originales (las que se encuentran en las ruinas del Erecteion son réplicas).

Una de las zonas más interesantes del museo es la última planta, donde se recrean los relieves de los frisos del Partenón dispuestos tal y como estarían colocados en el edificio. A la vez, es la más crítica: muchos de los relieves están en el British Museum de Londres y llevan años de negociaciones para que vuelvan a la ciudad de la que fueron expoliados.

Barrio de Plaka

Plaka es uno de los barrios más encantadores y pintorescos de Atenas. Se encuentra justo al pie de la Acrópolis. Sus calles son estrechas y empedradas, llenas de casas neoclásicas con balcones de hierro forjado. En definitiva, una pesadilla para circular con carrito de bebé (primera lección de viajar con bebés en Grecia). Por ello, y porque se nos ha alargado la visita al Museo de la Acrópolis y se nos ha hecho tarde, buscamos un sitio donde comer. Nos decidimos por To Kafeneio, bastante típico entre turistas por su ubicación, pero con platos contundentes y sabrosos. Las albóndigas en salsa son la estrella de la carta y se merecen el puesto.

Catedral, calle Ermou y plaza Monastiraki

En las ruinas no hay mucha sombra, así que hemos decidido dejar la visita del ágora antigua para última hora de la tarde. Por ahora, aprovechamos para recorrer algunas de las calles más concurridas de la ciudad. Desde Plaka, nos acercamos a la catedral que, a pesar de su estatus, no tiene mucho que ver. Sin embargo, justo al lado se encuentra la pequeña iglesia de San Eleuterio (Agios Elefterios), construida en el siglo XI y que se ha mantenido en pie incluso bajo dominio otomano, nuestra primera toma de contacto con los frescos y mosaicos ortodoxos.

A continuación, nos dirigimos a la calle Ermou, la más comercial de la ciudad. En ella se encuentra otra pequeña iglesia ortodoxa, la de la virgen de Kapnikarea. Es otro ejemplo de arquitectura bizantina, con un interior muy bonito y que contrasta con las tiendas de moda que se aglopan a su alrededor.

Siguiendo la calle Ermou se llega a la plaza Monastiraki. Aquí encontramos una tercera iglesia bizantina, la de Pantanassa, y una mezquita, la de Tzistarakis, ésta última reconvertida en museo. En el horizonte, de nuevo, el perfil de la Acrópolis que visitaremos mañana.

Ágora Antigua

Vamos a por la última visita del día: el ágora antigua. Esta zona a los pies de la Acrópolis era el centro de la vida pública de la polis griega. El acceso al sitio arqueológico se incluye en la entrada combinada de la Acrópolis (30€).

Aunque es tarde, el sol todavía aprieta. Por ello, empezamos la visita por la Stoa de Átalo. Se trata de una reconstrucción de una stoa, un pórtico cubierto donde los atenienses se reunían a socializar y comerciar. Actualmente, alberga un museo con objetos encontrados en las excavaciones del sitio.

En el ágora, hay restos de altares y edificios públicos, como el Bouleterion, donde se reunía el consejo de ciudadanos en la democracia ateniense.

Pero, sin duda, la estrella del recinto se encuentra en lo alto de una colina y es el templo de Hefesto, dedicado al dios de la herrería.

A lo largo de los siglos, se reconvirtió en iglesia y mezquita, lo cual contribuyó a su preservación. Así, se trata de uno de los templos mejor conservados de la Antigua Grecia. Desde el templo se obtienen bonitas vistas a todo el ágora y a la colina de la Acrópolis.

En resumen:

Ruta de 10 días en coche por Grecia continental

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