Día 7: De Asuán a Luxor – Templos de Kom Ombo y Edfú

Día 7: De Asuán a Luxor – Templos de Kom Ombo y Edfú

En nuestro séptimo día en Egipto nos despedimos de Asuán rumbo a Luxor. Este trayecto es el que cubren los cruceros por el Nilo haciendo paradas en los templos de Edfú y Kom Ombo. Nosotros optamos por hacer lo mismo por carretera y personalizamos la ruta añadiendo una parada en el mercado de camellos de Daraw. Como el resto de visitas que no hemos hecho por libre en Egipto, hemos contratado este trayecto con Aswan Individual (nuestra crítica aquí).

Mercado de camellos de Daraw

Cruzamos desde nuestro alojamiento en la isla Elefantina hasta el embarcadero de Asuán en el ferry público (5EGP), donde nos encontramos con el representante de Aswan Individual. En pocos minutos llega el conductor que nos acompañará el día de hoy.

Nuestra primera parada, Daraw, está a 1h de Asuán. En Daraw se celebra cada sábado y domingo un gran mercado de camellos. Nada más aparcar el coche, nos encontramos con un camión descargando camellos para llevarlos al recinto del mercado.

No es una atracción turística y precisamente por eso es muy curioso de ver. Los vendedores van tomando posiciones con sus grupos de camellos y esperan a los compradores. Los camellos provienen de Sudán y se venden en Daraw. Algunos van a parar luego al mercado más grande del país, cercano a El Cairo, donde se venden para montar, mientras que otros terminan en la carnicería.

Los camellos caminan a tres patas, ya que les atan la cuarta para que no puedan correr (y escaparse). El trato es definitivamente mejorable, pero, al fin y al cabo, es una escena de la vida local egípcia.

A diferencia de los zocos, en este mercado ni os acosarán ni os harán caso, ya que la mercancía que ofrecen no está orientada a turistas. Por educación, habrá que pedir permiso para sacar algunas fotos y quizás os pidan una propina, aunque a nosotros nadie nos dijo nada, quizás porque fuimos con el conductor.

Templo de Kom Ombo

En 15 minutos desde Daraw llegamos al templo de Kom Ombo. Se trata de una construcción de la época grecorromana. El templo es simétrico y es el único del Antiguo Egipto dedicado a dos dioses: Haroeris (una de las formas de Horus) y Sobek (un dios local con cara de cocodrilo). La entrada al templo cuesta 140EGP. En el muro de entrada, del que tan solo se conserva la parte inferior, se pueden ver representados estos dioses junto a otras divinidades.

A continuación hay un patio de columnas de estilo grecorromano que lleva al vestíbulo y la sala hipóstila.

Podréis ver muchísimas representaciones del faraón recibiendo objetos de poder, como espadas o la llave de la vida. Las mujeres que lo acompañan son su hermana (a la que los reyes de Egipto desposaban) y su esposa Cleopatra.

A continuación vienen tres antecámaras. En la última de ellas, en la pared posterior entre las dos puertas (una para cada mitad del templo), se encuentra un relieve de Philometor con una capa, con Cleopatra a su lado. Ante él, el dios Khonsu (representado como un halcón) escribe el nombre del faraón sobre una hoja de palma, lo cual simbolizaría un largo reinado. Detrás de Konshu hay otros dioses, entre ellos, Sobek.

¡Buscad también el antiquísimo calendario egipcio en una de las paredes de estas antecámaras!

Al fondo del templo se pueden ver los dos santuarios, que aunque ahora estén juntos y al aire libre, estaban originalmente separados por una pared. 

En la pared exterior del templo, en la parte posterior del santuario se puede ver al emperador romano Trajano haciendo ofrendas. Además, hay unos curiosos relieves que muestran mujeres en sillas parideras y una serie de instrumentos médicos de la época.

Museo de las momias de cocodrilos

Como hemos dicho, la mitad del templo está dedicada a un dios cocodrilo. Cabe mencionar que los cocodrilos eran temidos y adorados a la vez y se les consideraba dioses. No es de extrañar pues que se momificaran estos animales. En la parte posterior del templo hay un pequeño museo con restos arqueológicos y una amplia muestra de cocodrilos momificados. Los hay también en el Museo Egipcio de El Cairo.

En las ruinas se encuentra también un lago artificial donde los sacerdotes guardaban los cocodrilos sagrados, que eran crías.

Templo de Edfú

Estuvimos aproximadamente 1h30 en Kom Ombo y luego pusimos rumbo al templo de Edfú, a 1h45 de camino. A este templo los cruceros suelen ir por la tarde y nosotros llegamos sobre las 14h y no encontramos gente. La entrada cuesta 180EGP.

El templo es de mayores dimensiones que Kom Ombo. Está muy bien conservado porque, por una parte, se construyó en una época tardía, y por otra parte, estuvo recubierto completamente de arena durante siglos. Está dedicado a Horus, que los grecorromanos relacionaron con el dios Apolo.

El primer edificio antes de llegar al primer pilono es el mammisi (casa del nacimiento de un dios), con características mucho más propias de la era romana.

El primer pilono es grandioso y se encuentra prácticamente entero. En la fachada podemos ver a Neos Dyonisos (Ptolomeo XII) agarrando a sus enemigos del pelo y ofreciéndolos a Horus en señal de victoria. A través de la puerta principal del templo entramos al patio. Dos representaciones de Horus en forma de halcón custodian la entrada a la sala hipóstila.

La barca

Lo que más llama la atención de esta sala hipóstila es el techo carbonizado. Estas marcas se deben a un incendio intencionado de los cristianos contra las imágenes paganas que, por suerte, no fue a mayores.

Le siguen dos antecámaras, donde se guardaban las ofrendas, antes de llegar al santuario. Este santuario contiene una representación de una barca (la original está en el museo del Louvre en París). Los egipcios creían que los muertos viajaban al más allá en barca. Por ello, hay relieves de barcas en casi todos los templos. Algunos incluso tenían una capilla donde guardaban una barca real o una representación, como era el caso en Edfú. Había desfiles de barcas en el Nilo y los sacerdotes sacaban también estas representaciones en procesión en algunas festividades.

Muro exterior

En el pasaje de la Victoria (en el muro exterior que rodea el templo) se puede ver una secuencia de caza en la que Horus y el faraón persiguen al dios Seth, señor del caos, representado como un hipopótamo. Al otro lado del templo y siguiendo el muro exterior se pueden ver unas escaleras descendientes: es un nilómetro. Se usaban para calcular las crecidas del Nilo y predecir si la cosecha sería buena. En consecuencia, se usaba también para calibrar la cantidad de impuestos que se podían cobrar en el reino.

Llegada a Luxor

Llegamos a Luxor sobre las 17h, después de unas 8h entre trayectos y paradas. Nos instalamos en la habitación del hostal (Sweet Hostel Luxor), dimos un paseo hasta el templo de Luxor y el bazar. Os contamos más sobre Luxor en nuestras próximas entradas: templos de Luxor y Valle de los Reyes.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Egipto sin crucero

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