2 días en Birmingham – Día 2

2 días en Birmingham – Día 2

Birmingham es la segunda mayor ciudad del Reino Unido. Birmingham se forjó como ciudad en la Revolución Industrial. Pero aunque sus edificios son más bien modernos y la urbe no cuenta con iconos turísticos, tiene atractivos como para pasárselo bien un fin de semana.

A decir verdad, nosotros no contemplábamos ir a Birmingham ni por casualidad hasta que una amiga que conocimos en China cuando visitamos Fenghuang se fue a estudiar un máster allí y organizamos un reencuentro. Al final, la ciudad nos sorprendió para bien. La recomendaríamos si encontrarais un chollo para volar allí o como parada en un itinerario en Inglaterra o el Reino Unido (por ejemplo, entre Londres y Liverpool).

En esta entrada os contamos nuestro segundo día en la ciudad, en esta otra os contamos nuestro primer día en Birmingham, cómo llegar desde el aeropuerto y moverse por la ciudad y dónde nos alojamos.

Qué ver en Birmingham

DÍA 2

Back to Backs

Hoy nos permitimos dormir un poquito más y empezamos el día en los Back to backs a las 10h30. Se conocen como back to backs las casas adosadas con tres de las cuatro paredes compartidas. Habitualmente estas casas tenían una habitación por planta: salón-cocina y habitaciones en las plantas superiores. Se popularizaron durante la Revolución Industrial, cuando las familias trabajadoras se amontonaban a vivir en estas moradas con pobres condiciones de higiene y salubridad. Los baños eran compartidos entre toda la comunidad. Por otro lado, los propietarios maximizaban los beneficios del arrendamiento de esta manera.

Se calcula que había cientos de back to backs en Birmingham y en otros núcleos industriales del Reino Unido. Muchos perduraron hasta los 60 y los 70. Los que visitamos en particular son una restauración realizada por el National Trust. Las visitas son siempre guiadas. Son la segunda atracción turística más visitada en Birmingham y conviene reservar con antelación. El servicio de guías es voluntario, con lo cual pueden tardar un tiempo a contestar al correo electrónico. La entrada cuesta alrededor de 10£.

Sobre la visita, hay que tener en cuenta que se hace únicamente en inglés. Nuestro guía tenía un amplio abanico de anécdotas y datos que compartir sobre los back to backs, especialmente porque su abuela había vivido en una de estas casas. Sin embargo, su acento de Birmingham complicaba seguir la explicación. Yo, profe de inglés, tenía que estar con los cinco sentidos puestos. Si me despistaba un momento tenía que tirar de concentración absoluta para recobrar el hilo de la historia. Así que, ¡venid preparados!

La restauración de los back to backs se hizo de manera que cada casa reflejara el estilo de diferentes épocas (desde los inicios del complejo residencial hasta sus últimos habitantes). Además, en cada casa se cuenta la historia de la familia que la habitó. Incluso en una de las casas, se ha mantenido la planta superior como una cápsula del tiempo, dejándola en las mismas condiciones en que se encontraba antes de hacer la restauración, para que el visitante se quede con la idea del enorme trabajo que supuso pero también el estado demacrado de las casas cuando se desmantelaron los back to backs.

Lo que más nos gustó de la visita fue sin duda el nivel de detalle.

Según nuestro guía, la mayoría de críticas que reciben son de gente que de verdad vivió en los back to backs o bien porque les trae muy malos recuerdos y no entienden cómo pueden haberse convertido en atractivo turístico o bien porque consideran que la restauración ofrece una visión edulcorada de lo que fueron estas casas. En realidad, la gente terminaba quemando sus muebles para calentarse y cocinar en invierno, no se limpiaba, el papel pintado estaba lleno de mugre y había plagas de ratas, cucarachas y chinches. Algunas de estas cosas quedan representadas en detalles en las distintas estancias y los guías se esfuerzan en transmitirlo, pero la imagen que ha quedado tras la restauración es más bonita de lo que en realidad fue.

Chinatown

Salimos de la visita que ha durado 1h30 y paramos a visitar la tienda de golosinas que también forma parte de la restauración del National Trust. Vale mucho la pena aunque sea solo para verla. Las chuches están tremendamente buenas también.

Los back to backs se encuentran en el corazón de la Chinatown actual en Birmingham. Ya cenamos aquí cuando llegamos y hoy volveremos a comer en la zona, donde aprovechamos para recorrer algunas de sus calles y entrar en algún que otro supermercado asiático.

Formosa Izakaya

Este local es muy bonito y acogedor. Sirven comida asiática de todas procedencias, pero especialmente taiwanesa. Todo lo que probamos estaba para chuparse los dedos, pero destacamos las brochetas de bolas de arroz con bacon por encima de todo.

The Bullring

Después de la comida, nos vamos a la zona más comercial de Birmingham, el Bullring. Aquí se aglutinan tiendas de moda en las calles y un gran centro comercial, Selfirdges, cuyo edificio es una mole gigantesca que costó la friolera de 60 millones de libras. Su sinuosa fachada azul está recubierta por hasta 15000 discos de aluminio.

Contrastando con este armatoste se encuentra la iglesia de Saint Martin, recubierta de musgo verde. Cuando estéis frente a la fachada, alzad la vista. Además de gárgolas que se mofan de uno, hay una gárgola de William Shakespeare y otra de Winston Churchill, puro en boca. ¿Las encontráis?

Y al otro lado del Bullring se encuentra otro edificio futurista. Se trata de Grand Central, que alberga otro centro comercial además de la estación de trenes de New Street.

Catedral de Birmingham

Desde aquí damos un paseo por el centro hasta la catedral de Saint Philip.

No parece un edificio muy destacable por fuera, pero lo mejor es entrar y admirar sus cristaleras, obra de Edward Burne-Jones. Fijaos bien en el nivel de detalle de las ropas y el cabello.

Digbeth

Vamos a terminar la tarde en Digbeth. Para hacerlo, regresamos hasta el Bullring y nos dirigimos al este por High Street Deritend. El barrio es conocido por su animada vida nocturna y el arte callejero, que se concentra alrededor de The Custard Factory, una antigua fábrica reconvertida en galerías de arte. Al visitar en domingo, las tiendas y galerías estaban casi todas cerradas, pero pudimos disfrutar igualmente del arte en las calles.

No encontramos ningún recorrido marcado de arte callejero, pero os podemos decir que la mayoría de pinturas se encentran en las calles Milk, Floodgate, Gibb, Heath Mill Lane, Bromley y Hack.

Cae la tarde y nosotros tenemos que hacer tiempo antes de irnos al aeropuerto. Por ello, decidimos invertir 10£ en el Ghetto Golf. Es un circuito de minigolf divertido, con 18 hoyos en escenarios tan variopintos como un videoclub, un baño o incluso un viejo autobús. El ambiente es de lo más peculiar, con pintadas fluorescentes por doquier. Evitad las horas punta para no tener que esperar en cada hoyo a que el grupo anterior termine. Nosotros tuvimos que esperar un buen rato para empezar a jugar pero también es posible reservar online.

Merrymaid Bar and Grill

Después del golf, no podíamos dejar pasar la oportunidad de comer en algún restaurante indio, teniendo en cuenta que casi un cuarto de la población de Birmingham es de origen indio o pakistaní.

Por lo tanto, para cenar, elegimos un restaurante indio se encuentra a las afueras de Birmingham, aunque son 10 minutos en bus desde el Bullring o 30 minutos andando. Quizás os parezca que está lejos, pero vale la pena cada milla recorrida para probar comida india más auténtica y mucho más barata que en centro. El local se divide en dos partes: un bar con billares y, cruzando un pasillo, una sala trasera que sirve de restaurante. Las bebidas se ordenan y recogen en la barra, y la comida se pide en una ventanilla y se sirve en la mesa.

Los precios son muy económicos y las porciones son más bien desproporcionadas. Probamos el pakora de pescado, el delicioso pan naan (con queso y con ajo), un plato con diversas piezas de carne con diferentes sazones y, lo mejor para mí, entre otros currys que pedimos, el balti de cordero.

La cuenta nos salió por 17£ los dos, bebidas a parte. Pero es que la pinta de cerveza aquí cuesta menos que media pinta en muchos lugares del centro. ¿Una pinta de Guinness a menos de 4€ en Reino Unido? Aquí existe.

Terminamos la noche en la zona del bar, jugando al billar y siguiendo las indicaciones de un crack del billar que jugaba con una sola mano y se desesperaba al ver nuestros intentos frustrados de acertar alguna.

Finalmente, es hora de coger el autobús para ir al aeropuerto. Nuestra escapada de dos días termina aquí. Ha sido un fin de semana corto pero intenso, donde hemos reconectado con amistades viajeras y nos hemos dejado sorprender por un destino inusual que no entraba en nuestros planes.

En resumen:

Birmingham: Día 1

¡Importante! Hasta el 31 de diciembre de 2020 estáis cubiertos con la tarjeta sanitaria europea en Reino Unido. Sin embargo, si no sois ciudadanos comunitarios o en cualquier caso a partir de 2021, seria recomendable visitar el país protegidos. Nosotros siempre usamos los seguros de Mondo. A través de nuestro enlace obtenéis un pequeño descuento y nos ayudáis a mantener el blog activo. ¡Gracias!



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