Día 2: Viena – Palacio Hofburg, la Ringstrasse, el Museo Kunsthistorisches y el Prater

Día 2: Viena – Palacio Hofburg, la Ringstrasse, el Museo Kunsthistorisches y el Prater

Segundo día en Viena y probablemente el más completo. Batallando contra el sueño de habernos ido a dormir tarde por la Nochevieja, nos espera un día repleto de historia, arquitectura, arte e incluso un parque de atracciones. ¿Empezamos?

Palacio Hofburg

Si ayer visitamos el palacio y los jardines de Schönbrunn, la residencia veraniega de los Habsburgo, hoy nos toca visitar su residencia habitual en el centro de la ciudad. Para llegar, si no accedemos a pie desde el centro, la parada más cercana de metro es Stephansplatz. El palacio abre sus puertas al público a diario de 9 a 17h, horario ampliado a las 18h en verano.

Sisi Ticket

La entrada únicamente al Hofburg cuesta 15€. Nosotros optamos por comprar el Sisi Ticket, que nos permitía también el acceso al palacio Schönbrunn, la residencia de verano de los emperadores, por 34€. Si vais a hacer el tour completo de Schönbrunn y visitar el Hofburg, compensa comprar esta entrada combinada. Además, incluye el Hofmobiliendepot, un museo de muebles de la época imperial (nosotros no fuimos).

En cambio, si vais a hacer el tour básico de Schönbrunn (en retrospectiva, suficiente a no ser que os interese muchísimo el arte y la historia de la época) os sale más barato comprar las entradas por separado. Eso sí, compradlas en línea con antelación y os ahorraréis larguísimas colas.

El palacio

La entrada del Hofburg incluye acceso a la colección de platería, el museo de la emperatriz Sisi y los apartamentos imperiales. El acceso se realiza por la platería, donde podréis ver una colección infinita de vajillas y utensilios de cocina. Hay tantos que nosotros empezamos con la visita detenidamente y terminamos yendo a los puntos marcados como objetos estrella de la colección.

A continuación, la visita continúa por el museo de Sisi. Sisi fue la esposa del emperador Francisco José y fue una mujer poco convencional para su época y estatus. Como mujer, se suponía que no debía entrometerse en asuntos políticos y, sin embargo, lo hacía. Llevaba una dieta extrema para mantener su esbelta figura, viajaba y pasaba largas temporadas fuera de Viena, en Hungría. Murió apuñalada por un anarquista italiano en un viaje a Génova a la edad de 60 años.

El museo recoge objetos relacionados con la emperatriz desde su infancia a su asesinato, pasando por su coronación. La exposición clarifica que Sisi no fue muy querida por la opinión pública en vida. Su fama nació posteriormente con las múltiples adaptaciones de su vida a la gran pantalla.

Finalmente, el recorrido continúa por los apartamentos imperiales, una visita que es casi espejo de la visita a las salas del palacio Schönbrunn. La visita al completo del palacio toma aproximadamente 2h30.

El centro y la catedral

A la salida del Hofburg nos encontramos en pleno casco antiguo de Viena. Es un buen momento para visitar el Ayuntamiento, opción que descartamos porque ya estuvimos durante la Nochevieja. Por ello, decidimos recorrer ahora las calles del centro de día, siguiendo por Kohlmarkt y girando en Graben. Aquí hacemos una parada para visitar la barroca iglesia de San Pedro (entrada gratuita).

Continuamos por Graben hasta que llegamos a Stephansplatz, a los pies de la catedral de San Esteban (Stephansdom). La visita es gratuita. El horario es de los más amplios de las atracciones de la ciudad: de 6 a 22h. Ayer la visitamos repleta de gente y no pudimos verla entera porque había misa, pero hoy podemos verla con más calma.

Sí, la catedral anuncia relojes. Son unos modernos los austriacos.

¡Hablando de relojes! A escasos pasos de la catedral tenéis que pasar por delante del reloj Anker. Se trata de un reloj sobre una pasarela entre dos edificios que vale la pena por su cuidada ornamentación. Cada día a mediodía, el carrusel de personajes históricos da la vuelta entera. El resto del día, un personaje marca cada hora.

No muy lejos está también la Judenplatz, centro neurálgico del antiguo barrio judío.

Otros museos y sitios de interés en el centro incluyen la Biblioteca Nacional a escasos pasos del Hofburg (entrada: 8€) y la cripta de los Capuchinos, donde se encuentran enterrados los Habsburgo (7,5€).

La Ópera, la Filármónica y Karlskirche

Desde la catedral, damos un paseo por las calles adyacentes y luego vamos hacia el edificio de la Ópera. Hoy es día 1 de enero y, por supuesto, en las pantallas exteriores emiten en directo el famoso concierto de Año Nuevo y nos quedamos un rato viéndolo.

Pero el concierto no tiene lugar en el edificio de la ópera, sino en el de la Filarmónica, a unos 10 minutos andando, y para allá que nos vamos. Se considera que este edificio tiene una acústica prácticamente perfecta. Las entradas para asistir al concierto están muy cotizadas: las hay a partir de 35€ y hasta más de 1000€. El mes de febrero, la web de la filarmónica pone en marcha un sistema de registro donde los usuarios introducen sus datos y el tipo de asiento que desean. Al final del período de inscripción, se sortean las entradas.

El despliegue mediático alrededor del edificio es de ver. Creo que salimos de fondo en la tele japonesa.

Cerca de la Filarmónica se encuentra la iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche). Solo visitamos esta iglesia barroca y las dos columnatas que flanquen su cúpula por el exterior. La entrada al templo cuesta 8€. Abre de 9 a 18h de lunes a sábado y de 12 a 19h los domingos y feriados.

La Ringstrasse

Regresamos hacia el edificio de la Ópera donde vamos a empezar un recorrido a pie por la calle más famosa de Viena: la Ringstrasse. En realidad, se trata de un conjunto de avenidas que forman un cinturón alrededor del centro histórico de la ciudad y se caracteriza por la magnificiencia de la arquitectura de los edificios colindantes. Podéis recorrer estas avenidas a pie o en cualquiera de los tranvías que circulan por ella.

Nosotros solo recorrimos el tramo entre la Ópera y el barrio de los museos, nuestra siguiente parada en el itinerario. Pasamos por el Burgarten, donde se alza una estatua conmemorativa a Mozart, y también delante del parlamento austríaco. Otros atractivos de la avenida son el Parque de la Ciudad (Statdpark, que visitamos junto a la Hundertwasserhaus) y el Ayuntamiento.

Kunsthistorisches Museum

Llegamos a la plaza de María Teresa, completamente vallada porque están desmontando el mercado de Navidad. No obstante, lo que nos interesa son los museos que se congregan a su alrededor y, en concreto, el Kunsthistorisches Museum. La entrada general cuesta 16€. En caso de que haya una exposición temporal interesante, cuesta unos 20€ en total (exposición temporal y permanente). El museo cierra los lunes. Los demás días abre de 9 a 18h, excepto los jueves que alarga su horario hasta las 21h.

El Kunsthistorisches posee una de mayores colecciones de arte de Austria. Eso sin contar que solo por el edificio vale la pena.

Sus exposiciones incluyen obras de Van Eyck y Rafael de Urbino, el autorretrato de Rembrandt y los conjuntos de retratos con flores, frutas y hojas de Arcimboldi, entre otros. El museo dispone también de una amplia colección de arte egipcio, griego y romano, además de arte decorativo.

En nuestra visita coincidimos con una exposición monográfica temporal de Bruegel. El Kunsthistorisches tiene en su colección permanente La Torre de Babel, entre otras obras ilustres el pintor. En la exposición temporal, también se podían ver obras del artista cedidas por otros museos europeos. Estas exposiciones suelen tener aforo limitado y conviene comprar las entradas con antelación.

Prater

Salimos del museo y cambiamos de aire totalmente para ir al parque de atracciones Prater, al otro lado de la ciudad. Se puede acceder en metro: las líneas 1 y 2 paran en Wien Praterstern.

Inaugurado en 1895, el Prater es considerado el parque de atracciones más antiguo del mundo. Pasear por sus callejones es sumergirse en un ambiente entre lo retro y lo moderno, la decadencia y la nostalgia. Las atracciones son de lo más variadas: las que ofrecen adrenalina pura, antiguos tiovivos, trenes del terror… Sin lugar a dudas, la estrella es la noria, uno de los símbolos de la ciudad desde 1897. Hasta quince de sus cabinas son todavía las originales. El acceso al parque es gratuito y se paga para subir a las atracciones individualmente. La noria cuesta 12€, mientras que el resto de atracciones rondan entre 2 y 5€.

Frente a la noria nos encontramos uno de los mercados de navidad que permanecen abiertos hasta los primeros días de enero en Viena. Este solo ofrece comida, algo cara, y no es gran cosa pero es un buen lugar para probar el glühwein, el tradicional vino caliente especiado. Nuestro veredicto: es rarísimo al gusto, pero hace su efecto contra el frío.

Hora de cenar: nos vamos a una típica gästhaus no muy lejos del Prater llamada Kopp, donde probamos el schnitzel y otros platos típicos. ¡Tenemos una entrada especial de comida en Viena así que no os contamos más! Luego toca descansar: mañana nos marchamos a Salzburgo durante 2 días. Tenemos pendientes muchas cosas en Viena para la vuelta: la Hundertwasserhaus, el parque de la ciudad, el Belvedere y una noche en la ópera por 4€, ¡no os lo perdáis!

En resumen:

Viena y Salzburgo en 6 días

Dónde comer en Viena



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