Atenas en dos días (día 2)

Atenas en dos días (día 2)

Pensamos en Atenas y nos viene a la mente la Acrópolis. El día de hoy empieza precisamente con esta visita, pero Atenas es mucho más. Diseñamos nuestro recorrido por la ciudad con dos objetivos en mente: evitar el calor sofocante del verano en las horas de más sol y no saturarnos de ruinas antiguas dividiendo las visitas a éstas en dos días. Además, decidimos visitar el Museo de la Acrópolis antes que las ruinas para hacernos una mejor idea del sitio arqueológico.

A continuación, os explicamos qué visitamos el segundo día en Atenas en verano y con un bebé a cuestas. Si buscáis información sobre cómo llegar al centro de Atenas desde el aeropuerto, cómo moverse por la ciudad y dónde alojarse, además de un itinerario completo del primer día, visitad nuestra entrada anterior.

Qué ver el segundo día en Atenas

Visita a la Acrópolis

Empezamos el segundo día de nuestra visita a Atenas con la Acrópolis. En verano lo más recomendable es visitarla a primera hora de la mañana (a partir de las 8h) o al atardecer (cierra a las 20h). Los horarios en invierno son más limitados (8 a 17h). Ojo, que todo el mundo va a tener la misma idea y va a estar lleno vayáis cuando vayáis. Pero es que al mediodía, el calor es abrasador… Tened en cuenta que cuando hay olas de calor (y en Grecia son muy comunes), la Acrópolis cierra al público por temperaturas extremas en las horas de más exposición solar. Una visita tranquila requiere aproximadamente 2h.

Así que, a pesar de ser las 8h, entramos a la Acrópolis con gorra y crema solar. La entrada cuesta 20€ y hay que seleccionar una franja horaria de entrada. También se puede comprar la entrada combinada «Acrópolis and slopes» por 30€, que incluye cinco otros sitios arqueológicos del centro (el Ágora Antigua, el Ágora Romana, el Templo de Zeus Olímpico, la biblioteca de Adriano y el cementerio de Kerameikos). Este es el sitio oficial donde comprar las entradas.

Si viajáis con carrito de bebé, tened en cuenta que están prohibidos en la Acrópolis. ¡Pero no hace falta que dejéis el carrito en el hotel! Solo tenéis que entrar a la Acrópolis por la entrada principal, donde hay una consigna especial gratuita. Para esta visita y para circular por Grecia en general, os recomendamos que llevéis también un portabebés ergonómico para vuestra comodidad y la del bebé.

El acceso por esta entrada os conducirá entre las enormes columnas de los propileos hasta la parte superior de la roca de la Acrópolis. Durante la subida, podréis ver desde arriba el Odeón de Ático.

En la parte superior de uno de los lados de los propileos se encuentra el templo de Atenea Nike (Atenea victoriosa).

Según la mitología griega, Atenea y Poseidón se pelearon por la ciudad. Para ganarse el favor de los ciudadanos, ambos hicieron una ofrenda. Poseidón golpeó la roca de la Acrópolis con su tridente e hizo brotar una fuente de agua salada. Atenea, por su parte, regaló a la ciudad el primer olivo. El triunfo fue para Atenea y la ciudad tomó su nombre. El complejo de la Acrópolis se construyó para venerarla y los Juegos Panatenaicos se disputaban en su honor.

Desde tiempos antiguos, esta roca trapezoidal en el centro de la ciudad albergó templos y santuarios excavados en la roca. Pero los monumentos que se conservan hoy en día en su cima pertenecen a la segunda mitad del siglo V a.C.

La estrella es claramente el Partenón. Construido en mármol pentélico, albergaba una estatua colosal de 12m de la diosa Atenea. Como el templo de Hefesto en el ágora, el Partenón fue reconvertido en iglesia y mezquita. Esto contribuyó a su conservación, pero en 1678 los turcos lo usaron como depósito de munición. Un ataque veneciano causó una explosión y dañó el edificio dórico y sus esculturas.

Frente al Partenón, se encuentra el edificio del Erecteion, con diversos altares en el que se veneraban a diferentes divinidades: Zeus, Poseidón y Atenea. En uno de los laterales del templo se encuentra el mítico olivo que Atenea ofreció a la ciudad. En la fachada sur del edificio se encuentra el pórtico de las Cariátides. Las esculturas de estas mujeres (según algunas interpretaciones, danzantes) son réplicas. Las originales se encuentran en el Museo de la Acrópolis (menos una de ellas que está en el Museo Británico de Londres, ¡cómo no!).

La visita al Museo de la Acrópolis no está incluida en la entrada combinada. Sin embargo, como os comentamos en nuestra entrada anterior, su visita es muy recomendable. De hecho, sugerimos visitarlo antes de venir a la Acrópolis para tener una idea mucho más clara de cómo era el lugar y ver de cerca las piezas más relevantes de las excavaciones.

Finalmente, en el recorrido hacia la salida del sitio arqueológico, no os olvidéis de asomaros al teatro de Dioniso en la vertiente sur de la roca y el moderno edificio del Museo de la Acrópolis.

Ágora romana y biblioteca de Adriano

Son las 10h cuando descendemos de la roca de la Acrópolis y dedicamos el resto de la mañana a visitar el ágora romana y la biblioteca de Adriano. Ambos son sitios arqueológicos que se incluyen en la entrada combinada de la Acrópolis (30€) y están ubicados en el centro. Ayer visitamos también el ágora antigua y dejamos para otra ocasión el cementerio de Kerameikos, que también está incluido en la entrada. No está muy lejos, pero con bebé no nos alcanza a todo.

El ágora romana es posterior al ágora antigua, pues se construyó en el siglo I d.C. Era una zona eminentemente comercial. La construcción que más destaca por su singularidad es la torre de los Vientos.  En la parte superior de su diseño octogonal se pueden ver representaciones de los vientos. Se usaba como reloj de agua y marcador de la dirección de los vientos, lo cual enfatiza la importancia de la navegación en la época clásica.

La biblioteca de Adriano pertenece también a la época romana de Atenas. Fue erigida por orden del emperador Adriano en el siglo II d.C. Las ruinas son bastante modestas y es difícil hacerse una idea de cómo era la biblioteca original, aunque hay planos en el sitio que ayudan. Las salas se organizaban alrededor un gran patio central rodeado de columnas. En ellas se albergaban pergaminos y otros textos. Otras salas se dedicaban a la lectura y al estudio, de modo que la biblioteca fue también lugar de reunión para filósofos y eruditos. Las dimensiones de la biblioteca demuestran la importancia que se otorgaba al pensamiento y el conocimiento en la época clásica.

Mercado Central de Atenas

Con estas dos visitas, se acerca la hora de comer. Esta tarde vamos a visitar el Museo Nacional de Arqueología, que está algo alejado del centro. Así que elegimos un restaurante cerca del mercado central, a medio camino. Además, el camino para llegar nos permite recorrer algunas de las estrechas y empedradas calles del animado barrio de Psirri. A pesar de la arquitectura de este barrio, con muchos edificios decadentes y arte callejero, muchos comercios y restaurantes dan la sensación de que se está gentrificando.

El local que elegimos para comer, no obstante, es un clásico sin pretensiones. Tis Teatrou, cerca del mercado central, ofrece deliciosas tapas griegas. Las sardinas asadas son un manjar, los calamares frescos se funden en la boca. Aunque haya algunos turistas, lo frecuentan mayoritariamente trabajadores y residentes de la zona.

Después de comer, recorremos el mercado central y las bulliciosas calles que lo rodean, antes de seguir nuestro recorrido por una avenida principal y con poco interés hasta nuestra siguiente parada…

Museo Nacional de Arqueología

… que no es otra que el Museo Nacional de Arqueología. La entrada cuesta 15€ y, aunque visitaréis muchos museos en los sitios arqueológicos, este museo alberga piezas únicas y de distintas épocas y lugares de Grecia, de manera que viene muy bien si os queréis hacer una idea más global del arte antiguo y clásico.

Entre sus obras más importantes están la máscara de oro Agamenón, descubierta por el alemán Heinrich Schliemann en las excavaciones de Micenas. La máscara mortuoria en oro en realidad no perteneció al mítico rey, pero al encontrarla, el explorador pensó que tal joya debió pertenecer a un personaje de la talla de Agamenón y ha pasado a la posteridad con este nombre.

También podréis ver kouros, estatuas de piedra de la época arcaica que representan hombres jóvenes, impresionantes estatuas en bronze de un niño a caballo o el dios Poseidón, pequeñas figuras en mármol de las islas Cíclades, fragmentos de mosaicos, etc.

Stani

Stani no es una atracción turística en sí, pero si probáis sus yogures lo pondréis seguro en vuestra lista de mejores postres en Grecia. Esta tienda especializada en productos lácteos desde 1931 también tiene servicio de mesa. Podréis degustar distintos postres, como el galactoboureko o la baklava, y el tradicional yogur con nueces y miel. Está todo riquísimo. Hasta compramos el desayuno del día siguiente.

En resumen:

Ruta de 10 días en coche por Grecia continental

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