Qué ver en Meteora

Después de explorar Atenas en dos días (día 1 y día 2), nuestro itinerario en coche por Grecia continental prosigue en Meteora, al norte del país.
Cómo llegar a Meteora
Meteora no tiene aeropuertos «cercanos». Desde Atenas, son unas 4h de trayecto en coche. Aterrizando en Thessaloniki, al norte del país, tan solo adelantaréis una hora. La opción de alquilar un coche es la más conveniente si Meteora es una de las paradas de vuestro itinerario en Grecia. Tened en cuenta que las carreteras son de peaje (unos 24€ de Atenas a Meteora).

Existe la opción de llegar a Meteora desde Atenas en transporte público. En este caso, deberéis tomar el tren. El trayecto desde la estación central de Atenas hasta el pueblo de Kalambaka, el pueblo más grande a los pies de los acantilados de Meteora, tarda unas 5h y cuesta alrededor de 30€ por trayecto. Podéis consultar horarios y reservar vuestros billetes en la web oficial.
También es posible visitar Meteora en un tour guiado, aunque si solo es de un día, pasaréis la mayoría del tiempo en el bus (8h entre la ida y la vuelta). Hay tours de dos días y otros que combinan la visita a Meteora con las ruinas de Delfos en dos o tres días.
Dónde alojarse
Los pueblos principales a los pies de los acantilados de Meteora son Kalambaka y Kastraki. Kalambaka es el pueblo más grande, con más servicios y opciones de alojamiento y gastronomía. Kastraki es algo más pequeño, pero ideal si buscáis un entorno más tranquilo.
Nosotros nos quedamos en el Guesthouse Arsenis en las afueras de Kalambaka. Ubicado en la misma carretera que sube a los monasterios, nos permitía estar en menos de 10 minutos en los principales miradores. Así, pudimos acercarnos a ellos tanto por la mañana como al atardecer.
Kalambaka y los miradores de Meteora
Al viajar con un bebé de seis meses, nosotros dedicamos un día entero de nuestro itinerario para llegar a Meteora entre recoger el coche del aeropuerto, trayecto, previsión de paradas… Sin embargo, todo fue rodado y llegamos a la hora de comer. Aprovechamos la tarde para visitar la iglesia de la Virgen Dormida de Kalambaka, un templo del siglo XI cuyos frescos no os dejaran indiferentes.

Luego, pudimos descansar en nuestra habitación del Arsenis Guesthouse antes de ir a ver el atardecer desde el mirador principal al valle (marcado en el mapa como Main Observation Deck). Importante llevar calzado adecuado, ya que hay que subirse a la roca (¡fácil!) para obtener las mejores vistas. Si no encontráis sitio en este, hay otro con vistas muy parecidas un poco más adelante.
Os dejamos indicados los dos principales miradores de Meteora en el mapa al final de esta entrada. Tanto de uno como de otro se obtienen vistas similares a las de la cabecera de esta entrada. De todos modos, no hay pérdida: hay poquito sitio para aparcar… así que donde veáis coches aparcados en el arcén, señal de que hay buenas vistas. O, si os adelantáis un poco a la multitud y seguís las indicaciones en el mapa, podréis aparcar en las plazas habilitadas. Para el atardecer, considerad llegar una hora antes en temporada alta o media.

Los miradores ofrecen vistas a un paisaje único de formaciones geológicas de más de 60 millones de años. Estas rocas estaban en el fondo de un mar poco profundo que cubría la zona durante el período paleógeno. Distintos terremotos a lo largo del tiempo hicieron emergen estas rocas a la superficie y a lo largo de los milenios, el mar que las cubría también se fue retirando. Todo este proceso explicaría la singularidad de Meteora.

Los monasterios de Meteora
Dedicamos el día siguiente a visitar los monasterios de Meteora. Hay un total de 6 monasterios visitables. Podéis consultar esta página para ver los horarios de apertura actualizados. La entrada a cada uno de los monasterios cuesta 3€. Se pueden visitar todos en un día bien organizado, pero nosotros nos decidimos por visitar los dos más grandes (el Gran Meteoro y Varlaam) y uno de los más pequeños, el monasterio de la Santísima Trinidad.
El acceso a los monasterios es a través de escalones esculpidos en la roca en la década de 1920. Antes de esta fecha, los monjes (y víveres) solo podían llegar a lo alto de las rocas trepando o con un sistema de poleas y cestas o redes. En la mayoría de monasterios esto significa MUCHOS escalones, excepto en el monasterio de San Esteban, al que se llega cruzando una pasarela.
Otra consideración a la hora de visitar los monasterios es la vestimenta. Hombros y rodillas deben quedar cubiertos. Además, en el caso de las mujeres, deben llevar falda larga (no están permitidos los pantalones). En muchos monasterios ofrecen telas para cubrirse si se llevan pantalones, pero mejor ir preparados.
Gran Meteoro o monasterio de la Metamorfosis
Se calcula que ya en el siglo XI, los monjes habitaron cuevas esculpidas en las rocas de Meteora. Pero la fundación de los grandes monasterios se remonta al siglo XIV, cuando San Atanasio inició la construcción del monasterio de la Metamorfosis (Gran Meteoro), que se prolongó siglos.

El katholikón (iglesia principal) posee frescos de martirios y del Antiguo Testamento (no se permite la fotografía en el interior. También es posible ver la antigua cocina de los monjes, el refectorio y la campana. En el recinto se encuentra también un museo de iconos y reliquias, y una galería de fotografías antiguas y pósteres de Meteora.

Todos los tours paran en el Gran Meteoro. Por este motivo, es recomendable llegar a la hora de apertura para evitar los buses.
Varlaam
El monasterio de Varlaam es el segundo en tamaño. Aunque su fundación por el monje Varlaam es casi coetánea al Gran Meteoro, quedó muy pronto abandonado y en ruinas. En el siglo XVI se reanudó su construcción en pleno auge de los monasterios de Meteora. Hubo hasta 24 monasterios, edificados en zonas de difícil acceso deliberadamente para proteger las comunidades de monjes cristianos de los ataques de los turcos.

Para subir los materiales de construcción de Varlaam, se incrustaron escalones de madera suspendidos en la roca. Posteriormente, los monjes subían al monasterio con una red. Hoy en día hay una reproducción de la red y el sistema de subida en el monasterio, además de un vídeo de principios del siglo XX en la zona museística.
El katholikón del monasterio está decorado con pinturas murales de martirios, como el del Gran Meteoro. En días contados, se abre la capilla de los Jerarcas a los visitantes, pero nosotros nos la encontramos cerrada.

Santísima Trinidad
El monasterio de la Santísima Trinidad (Agia Triada) es el más pequeño de los que visitamos. Reposa sobre una columna solitaria.

Para acceder a él hay una subida empinada de unos 140 escalones y alguna que otra cuesta. La parte positiva del esfuerzo físico es que es uno de los menos visitados por los turistas.

El monasterio cuenta con una capilla dedicada a San Juan Bautista y una iglesia cruciforme con frescos ortodoxos del siglo XVII.

Dónde comer
En las inmediaciones del Gran Meteoro y el monasterio de Varlaam hay furgonetas que venden las típicas empanadas de espinacas y feta, entre otros snacks. Los precios son similares a los que uno se encuentra en las panaderías del centro de las ciudades: no son muy económicos, pero tampoco es un precio elevado por ser un lugar turístico. A nosotros nos vino bien para comer algo entre monasterios.
En Kalambaka, intentamos escapar de los locales para turistas y probamos el Fortunis. Precios razonables y comida abundante, pero sin más. Al día siguiente al mediodía fuimos a una cafetería muy auténtica, Ta Chasapakia, donde comimos de las mejores mezzes (tapas) del viaje. Mención especial a las salsichas (típicas de la región) y el tzaziki.
Y si os apetece una experiencia super auténtica, entonces os sugerimos coger el coche y conducir 20 minutos (desde Kalambaka) por la campiña hasta O Gousios. Regentado por una familia, sirven carne a la parrilla directa de la granja a la mesa. En concreto, riquísimas costillas de cordero de su propia explotación. Las porciones son enormes, podríamos habernos dado por satisfechos con la ensalada griega sola. Las patatas fritas, de otro mundo. 100% recomendable.

En resumen:
Ruta de 10 días en coche por Grecia continental
¡Viaja con seguro!
No olvides pedir la Tarjeta Sanitaria Europea antes de viajar por la Unión Europea. Además, por ser lector, pincha en la imagen y disfruta de 5% de descuento en tu seguro Heymondo para viajar a Grecia o cualquier otro destino que tengas en tus planes.


