Día 8: Luxor – Templo de Karnak y templo de Luxor

Día 8: Luxor – Templo de Karnak y templo de Luxor

Llegamos a Luxor desde Aswan. Hemos hecho este traslado por carretera con la agencia Aswan Individual, con paradas en el mercado de camellos de Daraw y los templos de Kom Ombo y Edfú.

Luxor es el nombre árabe (Al’Uqsur) de la antigua ciudad de Tebas. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1979 y no es para menos. Fundada alrededor del 3200aC, fue una de las capitales del Antiguo Egipto y el principal centro religioso del Imperio Nuevo.

Dónde alojarse en Luxor

Luxor es una ciudad más barata que Aswan y con mucha más oferta de alojamiento, tanto de lujo como para presupuestos más ajustados, a ambas orillas del Nilo. Si preferís calma, os recomendamos que os quedéis en la orilla oeste, del lado del Valle de los Reyes. Si os interesa poder pasear y tener más oferta de tiendas y restaurantes, lo mejor es quedarse en la ajetreada orilla este, donde se ubican los templos de Karnak y Luxor.

Nosotros nos quedamos en la orilla este. Nos alojamos en habitación doble con baño en un hostal barato (13€/noche) la habitación doble. Es de esos hostales que tienen varios nombres: lo reservamos como Sweet Hostel, el letrero ponía Everest Hostel. Se encuentra en un callejón que da a una de las avenidas principales y a 10 minutos andando del templo de Luxor. La habitación tenía lo justo para descansar y estaba limpia, que es todo lo que pedimos en un alojamiento barato.

Sea cual sea vuestra opción preferida, hay mucha oferta de embarcaciones para cruzar el Nilo. La carretera, por lo contrario, supone unos 45 minutos de rodeo, ya que el puente más cercano se encuentra bastante lejos.

Qué ver en Luxor: Templo de Karnak 

La visita más impresionante de la orilla este de Luxor es, sin duda alguna, el gran templo de Karnak. Considerado el mayor complejo religioso del mundo, se trata en realidad de un conjunto de templos construidos entre el 2000 y el 100aC. Aunque originario del Antiguo Egipto, el templo siguió en uso durante la era ptolemaica y también bajo el dominio de griegos, romanos y cristianos que les sucedieron en el tiempo. 

Los templos están dedicados a varios dioses egipcios. El templo principal está dedicado a Amón, dios del sol y el aire. Los otros dos mayores templos del recinto arqueológico están dedicados a Mut, la diosa madre de la Tierra, y a Khonsu, el dios de la Luna.

La entrada a los templos cuesta 200EGP. Hay que contar con unas 3h mínimo para visitarlo al completo. Si podéis, visitadlo antes de las 10, cuando empiezan a llegar los buses de los resorts del Mar Rojo que visitan Karnak y el Valle de los Reyes en un día. Llegan todos a la misma hora e inundan el recinto, quitándole parte del encanto a la experiencia.

Templo de Amón

A Karnak se entra por el templo principal de Amón. Dos hileras de carneros marcan el camino hasta el primer pilón, que da lugar a un patio abierto. A un lado se encuentra el templo de las barcas de Seti, mientras que al otro se encuentra el Templo de Ramsés III.

Sala hipóstila

A continuación de este patio y tras el segundo pilón, se encuentra la sala hipóstila del templo, la más grande de Egipto. Es imposible no emocionarse y sentirse diminuto aquí. Para que os hagáis una idea, la catedral de Notre Dame de París cabría entera en esta sala. Cuenta con 134 columnas, de las cuales solo las 12 centrales y más altas tenían la función de sostener el techo, mientras que las demás eran puramente decorativas. Los muros de la sala representan al faraón Seti y su hijo Ramsés II en diversas escenas de batalla. También pueden verse representadas barcas en procesión.

Los faraones tenían tendencia a apropiarse de los templos construidos por sus antecesores. Lo hacían modificando los relieves con los nombres y símbolos de los faraones anteriores. Ramses II hizo lo propio en Karnak, pero mandó cambiar el tipo de relieve para sus cartuchos. Los cartuchos eran representaciones de cuerdas anudadas en el interior de las cuales se inscribía el nombre del faraón. En lugar de ser un relieve que sobresalía, Ramsés II mandó que se grabara en la piedra, de modo que fuera más difícil de modificar. Así, se aseguró el paso de su nombre a la eternidad.

Obeliscos, santuario y el escarabajo sagrado

Pasando el tercer pilón, se encuentran los obeliscos de Tutmosis III y la reina Hatshepsut.

Finalmente, tras el cuarto pilón se encuentra el santuario. Y más allá, en la zona posterior del templo (en el salón de Tutmosis III) se celebraban pruebas de fuerza durante el festival de Hebsed. Estas festividades simbolizaban la renovación del poder y la energía del dirigente. 

A la derecha del recinto del santuario, se encuentra el lago sagrado del templo. En esta área del templo destaca una estatua de un escarabajo de granito rosa. Para los antiguos egipcios, los escarabajos simbolizaban protección tanto en la vida como en la muerte. De hecho, su representación está presente a la entrada de las tumbas del Valle de los Reyes. El número de vueltas que hay que dar a la estatua para que traiga buena suerte varía según los guías. Una al menos, por si acaso.

Templo de Mut

Dejamos atrás el escarabajo y siguiendo hacia la derecha del templo de Amón, llegamos al templo de Mut. La avenida principal entre los dos templos está en obras, por lo que hay que rodearlas. Este segundo templo es mucho menor, pero vale la pena verlo. Además, aquí es donde inicia la avenida de las Esfinges.

Avenida de las Esfinges

La avenida de las esfinges cubre los 2,7 km que separan los templos de Karnak y Luxor. Su restauración duró décadas y se inauguró a finales de 2021 en un desfile televisado con música orquestal, coreografías y efectos de luz. 

Nosotros visitamos Luxor tan solo 15 días después de este evento y, a pesar de la grandeza de la puesta en escena, no nos impresionó tanto la monumentalidad. Pensábamos que iba a haber esfinges a lo largo de toda la avenida, pero apenas hay unas pocas en los tramos más cercanos a los templos.

Templo de Luxor

La entrada al templo de Luxor cuesta 160EGP. Es mucho más pequeño que Karnak y se puede recorrer fácilemente en entre 1 y 2h.

El mejor momento para visitarlo es al atardecer, cuando las ruinas adquieren una tonalidad rosada muy bonita con los últimos rayos de sol. Nosotros madrugamos para ir al templo de Karnak por la mañana y al querer visitar Luxor al atardecer, dedicamos el resto del día a pasear por la orilla del Nilo, recorrer el bazar de la ciudad y descansar en el hostal. También nos acercamos al mercado de alimentación, cerca de la estación de trenes.

La avenida de las Esfinges acaba frente al primer pilón del templo.

El obelisco que falta en la puerta del templo fue un regalo a los franceses a principios del siglo XIX. Este obelisco se ubica todavía a día de hoy en la plaza de la Concordia de París. Como agradecimiento, los franceses les regalaron el reloj de la mezquita del Sultán Hassan en la ciudadela de El Cairo, que nunca funcionó.

Lo curioso del templo de Luxor es la mezcla de estilos y religiones que se pueden observar. Por un lado, tiene elementos propios del Antiguo Egipto y otros de características grecorromanas.

Por otro, han pasado diversos cultos por el templo. Sobre el templo se edificó una iglesia, sustituida luego por la mezquita Abu Hagag, operativa desde el 640dC

El templo de Luxor se consagró al rejuvenecimiento de los faraones. Era el lugar donde se «coronaban» los reyes del Antiguo Egipto. Algunos lo hacían de verdad, mientras que otros solo «conceptualmente». Es el caso de Alejandro Magno, quien para ganar poder creó el relato de que había sido nombrado rey en el templo de Luxor. Aunque no está documentado que fuera jamás al sur de la ciudad de Memfis en el norte del país, hay una sala en el templo de Luxor dedicada a su coronación.

Dónde comer en Luxor

En Luxor comimos en varios lugares que os podemos recomendar:

– Sofra: ¡empezamos por el mejor! Es un restaurante ubicado en una casa de estilo colonial y decoración arabesca. Sentarse en la terraza es muy agradable. Tienen un menú extenso hecho con ingredientes locales: entrantes fríos y calientes, tajines y otros platos elaborados. Aunque tiene pinta a turístico, pagamos lo mismo por la cuenta que en otros lugares de aspecto más local, que tienen tendencia a cobrar de más a los extranjeros de todos modos. Fuimos dos noches y la cuenta rondó 300EGP para dos entrantes, dos principales y bebidas. Es buen lugar para pedir un café turco de calidad, pero no os lo toméis de noche si queréis pegar ojo.

– Fl Fel: empata con el Sofra, pero en categorías distintas. Si el primero es un restaurante de una cierta categoría, Fl Fel es casi un puesto callejero. Sirven los mejores falafels que probamos en Egipto y al mismo precio para residentes y turistas (5EGP el pan de pita con falafel y verduras), un detalle muy de agradecer.

– Abu Gad. Este es de los restaurantes más «locales» donde tienen una carta en árabe y otra en inglés, con precios distintos. De todos modos, aquí comimos un tajine especial (que suelen cocinar durante el Ramadán) y shish tawook (pinchos de pollo con especias) espectaculares. El sitio se encuentra en la avenida Al Mahata, cerca de la estación de tren y nuestro alojamiento.

– Snack Time. Frente al templo de Luxor, no es buen lugar si queréis disfrutar de la comida, pero sí os podemos recomendar que subáis a la primera o segunda planta a tomar un refresco con vistas a las ruinas.

En resumen:

Luxor (segundo día): Valle de los Reyes

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