Día 11: San Cristóbal de Las Casas

Día 11: San Cristóbal de Las Casas

El bus de ADO que abordamos en Puebla anoche a las 22h nos deja en la pequeña terminal de San Cristóbal de Las Casas sobre las 9h30. Hemos llegado a Chiapas, una región mexicana que nos enamoró por la fuerte identidad indígena de sus pueblos y una naturaleza exuberante. Pasaremos 2 noches en San Cristóbal de Las Casas, desde donde visitaremos el Cañón del Sumidero y el pueblo indígena de San Juan Chamula. Después de una noche en bus nocturno, llegaremos a Palenque. En los dos días que pasaremos aquí, nos bañaremos en cascadas paradisíacas y visitaremos ruinas prehispánicas. Pero vamos por orden. Primero, San Cristóbal.

Dónde alojarse

Nada más bajar del autobús, nos colgamos las mochilas a la espalda y echamos a andar hacia el hostal. Nos alojaremos las próximas dos noches en Le Gite del Sol, un alojamiento que a pesar de no ser céntrico, se ubica a 2 minutos de la calle peatonal principal de San Cristóbal. Este alojamiento viene recomendado por la Lonely Planet. Consta de dos edificios. El primero parece tener habitaciones más nuevas y es donde se ubica la recepción. El segundo está cruzando la calle y cuenta con habitaciones muy básicas con baño compartido. Evidentemente, nosotros elegimos las segundas porque con un mínimo de comodidad nos conformamos. En este caso, pagamos 20€ por la habitación doble dos noches, desayuno incluido. Única crítica, que más bien es una advertencia: el servicio es algo lento, así que si vais de excursión, id a desayunar temprano.

Qué ver en San Cristóbal de Las Casas

Las visitas que comentaremos a continuación se dividen en dos días. Sin embargo, contando que el primero empezamos a recorrer el pueblo a media mañana y luego tuvimos que refugiarnos de un chaparrón eterno (que incluyó volver al hotel a cambiarnos de arriba a abajo) y que el segundo fue la tarde después de la visita a San Juan Chamula, al final queda en un día más apretado. No obstante, San Cristóbal es para quedarse a vivir, no tanto por el pueblo en sí sino por todos los atractivos que lo rodean. Si en algún lugar hay que desacelerar el ritmo del itinerario, definitivamente es en Chiapas.

Catedral de San Cristóbal

El centro de San Cristóbal es su catedral. Durante nuestra visita, el templo estaba completamente rodeado de vallas, a la espera de restauración por los daños sufridos en el terremoto de 2017.

El templo se ubica entre la plaza del zócalo (31 de marzo) y la plaza de la Paz, ambas muy animadas de noche. En el quiosco central de la primera hay música en vivo por las noches, mientras que en la segunda se monta un increíble mercado de textiles al atardecer.

Palacio Municipal

Al lado de la plaza de la Paz veréis una fuente y un edificio con arcos. Se trata del Palacio Municipal, donde se encuentra el Museo de San Cristóbal. La entrada es gratuita y consta de varias salas de exposición sobre la historia de la región y la defensa acérrima del legado indígena.

Para que os hagáis una idea, en 1992, cuando se cumplían 500 años de la llegada de Colón a América, un grupo de campesinos zapatistas tumbó a martillazos la estatua de Mazariega, colonizador y fundador de la ciudad. En la región existen un número considerable de poblaciones zapatistas, comunidades autogestionadas que reniegan del estado mexicano y funcionan de forma totalmente independiente, algunas con más éxito que otras, con más o menos conflictos con el gobierno. En los próximos días os contaremos sobre la comunidad de Roberto Barrios.

Mercado de Dulces y Artesanías

No muy lejos se ubica el mercado de Dulces y Artesanías. Los puestos de dulces son los mínimos, pero los que hay brindan abundancia de colores y sabores. Aquí compramos grano de café recubierto de chocolate y estos dos productos no decepcionan. En cuanto a las artesanías, la verdad nos pareció que en todos lados tenían lo mismo…

Real de Guadalupe

Real de Guadalupe es la vía peatonal principal de San Cristóbal. Desde el zócalo, esta vía cruza el pueblo entre restaurantes, cafeterías y tiendas. Hacia el final, deja de ser peatonal y empieza a hacerse cuesta arriba. En esta parte encontraréis locales menos frecuentados por turistas y, por ende, más auténticos y baratos.

Al final de la calle empiezan unas escaleras que llevan hasta la iglesia de Guadalupe. Las vistas no están mal, pero por la posición del sol, os gustarán más la del templo de San Cristobalito, del que os hablamos más adelante en esta entrada.

Casa Na Bolom

Las calles al norte de Real de Guadalupe están llenas de rincones que descubrir. Mención especial se lleva la Calle Tapachula. Venimos por aquí hasta la iglesia del Cerrito y de ahí nos desviamos hacia la Casa Na Bolom.

La Casa Na Bolom es uno de los atractivos más desconocidos de San Cristóbal. Pocos turistas llegan a las puertas de esta curiosa casa reconvertida en hotel y museo. La entrada cuesta 60 pesos por persona. Abre de 9 a 19h.

Un explorador danés, Francis Blom, y una fotórgrafa suiza, Gertrude Duby, fundaron esta institución en 1950 en un antiguo edificio seminarista. Como exploradores, ambos europeos realizaron expediciones para conocer los pueblos indígenas de la selva lacandona, de los altos de Chiapas hacia la frontera guatemalteca.

Principalmente, la institución pretende dar a conocer y preservar la cultura de estos pueblos y eso pasa por defender el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Actualmente, la institución sigue colaborando en proyectos de conservación de estas comunidades.

 

Una visita a la casa lleva al visitante a través de algunas de las estancias originales, como el comedor, la biblioteca o la capilla. Otras son salas de exposiciones con fotografías de las comunidades indígenas, téxtiles, objetos rituales y de la vida diaria de los pueblos, y algún que otro vestigio precolombino. A pesar de no ser muy grande, es un lugar sumamente interesante.

Iglesia de Santo Domingo de Guzmán

Desde la Casa Na Bolom, pasamos delante del templo del Cerrito y continuamos hasta la iglesia de Santo Domingo de Guzmán. De nuevo, esta iglesia quedó dañada tras un terremoto y la entrada está restringida. Sin embargo, a diferencia de la catedral de San Cristóbal, se puede visitar algunas horas por la mañana.

Frente a la iglesia y en las calles adyacentes hay montados montones de puestos de artesanías: textiles y bisutería, principalmente.

Mercado José Castillo Tielemans

Nosotros visitamos este mercado de regreso de San Juan Chamula porque los colectivos a esta población tienen su terminal no muy lejos. Se trata de un mercado de víveres cubierto, con docenas de puestos instalados también en el exterior. Si llegáis hasta aquí os parecerá que habéis salido de San Cristóbal. Las bonitas calles empedradas y paseos turísticos dejan paso aquí al desorden, la suciedad y los fuertes olores, sobre todo en las zonas de carnes y pescado. Aun así, estos son los lugares que nos gustan, los que nos demuestran que no hay que alejarse demasiado de los circuitos típicos para echar un vistazo a la vida real de los lugares que visitamos.

San Cristobalito

Para terminar un día intenso en San Cristóbal es ideal subir a la iglesia de San Cristobalito. Que no os desanimen las escaleras de subida, las vistas son gratificantes.

Después de esta visita, no os queda más que pasear y perderos. Pasear por la plaza de la Merced, donde se encuentra el museo del Ámbar (nosotros no lo visitamos), dar un rodeo hasta el arco del Carmen, tomar cafés ecológicos o probar brebajes precolombinos a base de chocolate y maíz.

Dónde comer en San Cristóbal

Y evidentemente, entre tanto paseo, hay que comer. Os dejamos una reseña de los lugares que probamos en San Cristóbal.

Tok Tok Wok

Entre el Cerrito y la Casa Na Bolom se encuentra este pequeño local regentado por un europeo expatriado en Chiapas. Cocina woks riquísimos que se monta uno mismo eligiendo entre una gran variedad de ingredientes y salsas. Si os quedáis con hambre, tienen unas barritas de chocolate que están riquísimas también. Los precios son ajustados, con raciones entre 35 y 55 pesos.

El Caldero

Por las noches en esta zona refresca y apetece una buena sopa. ¿Y dónde mejor que en un local especializado en sopas? El Caldero está muy cerca del zócalo de San Cristóbal y ofrecen una amplia variedad de sopas calentitas y reconfortantes en raciones contundentes. Dos sopas con dos cervezas nos costaron 248 pesos (unos 12€).

Cacao Nativa

Por la mañana o a media tarde, tenéis que darle una oportunidad a las bebidas de chocolate de origen prehispánico. Un ejemplo de ellas es el pozol de cacao, a base de cacao y maíz fermentado. Otro es el tascalate, con los mismos ingredientes pero sin fermentar. Yo elegí probar esta última combinación en Cacao Nativa, con una sucursal en la Real de Guadalupe y otra cerca del Arco del Carmen. Además de servir deliciosos chocolates y tartas, entre otros, Cacao Nativa se abastece de ingredientes chiapanecos de comercio justo, un gran punto a favor.

Achiote Cochinita Pibil

La cochinita pibil, un plato de carne de cerdo deshilachado que se cocina al horno marinado con zumo de naranja, es uno de los pecados gastronómicos a los que hay que sucumbir en México. Este pequeño local, con apenas unas mesas solo cocina cochinita pibil y la sirve en múltiples formatos: tamales, tacos, tortas, panuchos, gorditas, gringas, etc. No os contamos qué es cada uno porque se nos han olvidado ya la mitad, pero los precios son económicos y da para probar varios, ¡así que id combinando! Nos costó la cena 165 pesos.

Marquesitas callejeras

Regresando a nuestro alojamiento, no pudimos resistirnos a compramos una marquesita de chocolate y nueces por la calle. Hay muchos puestos ambulantes de crepes y marquesitas, una especie de barquillo que se sirve enrodillados con rellenos dulces y salados.

La Lupe

Contamos este restaurante entre los más concurridos de la turística calle Real de Guadalupe. Los precios son algo más elevados pero sin pasarse. La comida está bien, pero no es de las mejores a pesar de las buenas críticas. Eso sí, las raciones son grandes y hay un mostrador de salsas ideal para probar distintos grados de picante. Nosotros fuimos por conveniencia la última noche antes de tomar el bus a Palenque. Ya íbamos con las mochilas a hombros y no nos apetecía complicarnos la vida buscando otro lugar para comer. La cena nos salió por 258 pesos.

Mezcalería Puro Mexicano

Si bien el tequila es la bebid alcohólica a mexicana más conocida fuera de sus fronteras, el mezcal es también toda una institución en el país. Ambas bebidas provienen del agave, pero su preparación es distinta. Nosotros aprovechamos para probarlo en San Cristóbal, donde hemos bajado un poco el ritmo del itinerario. En particular, fuimos a una mezcalería, Puro Mexicano, donde docenas de variedades de este destilado es lo único que sirven. Es un trago fuerte y lo mejor es dejarse aconsejar por el camarero. Por ejemplo, nosotros probamos el Papamotl, algo más suave, y el Arrochero, con toques ahumados. Si preguntáis os sabran aconsejar según vuestros gustos.

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *