Escapada a Formentera

Escapada a Formentera

Hacía ya algunos años que teníamos la espinita de viajar a Formentera. Es una isla de precios prohibitivos. Sumado a la doble insularidad que se come tiempo y dinero en los trayectos, habíamos estado en Ibiza fuera de temporada, pero jamás en la pequeña de las Pitiusas.

Así que justo a principios de mayo nos fuimos a descubrir una isla que encontramos sumida en la calma, ya que todavía no se había levantado el estado de alarma ni los cierres perimetrales de muchas comunidades.

Cómo llegar

Nosotros llegamos a Ibiza en ferry desde Palma. En la zona portuaria nos recogió un bus que nos llevó hasta los pies de Dalt Vila, desde donde salen las embarcaciones (más pequeñas) que realizan el trayecto de 30 minutos hasta Formentera. Lo hicimos todo con la compañía Balearia, aunque este último tramo del trayecto lo hacen otras compañías también, como Transmapi, con frecuencias cada hora.

Los precios para llegar a Ibiza dependeran de vuestro origen, si vais en barco o en avión, y de si sois residentes en Baleares o no. Pero la ida y vuelta entre Ibiza y Formentera suele rondar los 40-45 euros sin descuento residente.

Dónde alojarse

Nosotros elegimos alojamiento por precio, más que por ubicación y nos quedamos una noche un apartamento del Paya II, en Els Pujols. Se trata de una playa urbanizada al norte de la isla, justo a 5 minutos en coche desde el puerto de La Savina. Por el tiempo que estuvimos tan solo empleamos la cama y el baño, pero los apartamentos son amplios y la cocina viene totalmente equipada, ideal para estancias más largas. Nos costó tan solo 36€. El mismo apartamento a principios de junio se reserva por 112€, para que os hagáis una idea de los precios en la isla.

Transporte

Se puede llevar coche a Formentera, pero hay un techo de vehículos establecido y hay que pedir permiso previo. Tenéis todos los detalles aquí. De todos modos, no es lo más recomendable. Además del incremento en el precio del pasaje en barco, el aparcamiento en los puntos turísticos es bastante limitado.

Lo mejor es pasarse a las dos ruedas y optar por moto o bicicleta. Numerosas agencias las alquilan en el mismo puerto de La Savina. Nosotros reservamos en Motorent Pujols una moto de 49cc que, aunque seriamente destartalada, cumplió su función. Nos costó 13€ al día (+4€ diarios por seguro a todo riesgo). Casi todas las agencias ofrecen descuentos por reservas anticipadas en línea.

Qué visitar

Pasamos una noche y dos días en Formentera. Recorrimos toda la isla, pero también es verdad que al ser mayo, nuestras paradas en las playas eran breves. Chapuzón, secado al sol y de vuelta a la moto. La carretera más larga de Formentera son 20km, pero si la idea es disfrutar de la playa, un mínimo de dos noches y tres días dan más margen para conocer la isla con calma.

Si la visita es una excursión dentro de un viaje a Ibiza, también se puede ir simplemente a pasar el día. Para poneros un ejemplo, la playa más popular de Formentera, ses Illetes, está tan solo a 4km del puerto de llegada.

Primer día: Ses Illetes

Empezamos nuestra visita precisamente en esta larguísima lengua de arena de más de 450m. En un entorno natural protegido y con aguas turquesas poco profundas, no es de extrañar que sea una de las predilectas entre los visitantes.

En su extremo se encuentra la isla del Espalmador, a la que se puede acceder a pie si la marea es suficientemente baja o, de lo contrario, a nado o en kayak.

El acceso es gratuito en bicicleta y a pie, de pago en motocicleta o coche. El sistema tarifario y control de acceso se ponen en marcha desde mediados de mayo a mediados de setiembre, con distintos precios dependiendo del momento de la temporada. Los máximos en 2021 eran 6€ por coche y 4€ por moto.

Cala Saona

Nos dirigimos hacia el faro más septentrional de las Islas Baleares, pero nos desviamos antes a Cala Saona. Esta playa al oeste de la isla es conocida por sus aguas transparentes. Se trata del único arenal en la costa occidental, dominada por acantilados. Si bien es cierto que un gigantesco hotel desluce la primera línea, es una playa bonita con escars, varaderos de los tradicionales llaüts.

Far de Barbaria

Llevas varios kilómetros por la zona más deshabitada de la isla, casi sin rastro de los pinos que abundan en el resto del territorio, y de golpe ves el faro sobre el mar al final de una larga carretera. Un paisaje austero que es sobrecogedor y bello a la vez.

Además del encanto propio del lugar, el faro es conocido por salir en el cartel y la película de Julio Médem, Lucía y el Sexo. Es también un lugar muy concurrido al atardecer. En temporada, el acceso está controlado y debe dejarse el coche en un aparcamiento de 60 plazas a unos 2km andando.

Caminando unos metros sobre los acantilados a la izquierda del faro llegamos a la Torre des Garroveret.

A la derecha, en un espacio delimitado con cuerdas veréis unas escaleras de madera que descienden por un agujero en el suelo. Llevan a la cova foradada y salen a una especie de balcón natural sobre el mar. No es un imprescindible bajar, pero es una vista curiosa.

Esta fue la última parada de nuestro primer día en la isla.

Segundo día

Salimos de Els Pujols, donde estábamos alojados y nos acercamos a la playa, que no tiene nada de especial pero sí es quizás la playa con más servicios de la isla, pues está totalmente urbanizada.

Cogimos la moto, hicimos parada para desayunar en Sant Ferran y de allí cogimos la carretera más larga de la isla, y fuimos haciendo paradas a lo largo de sus 20km, en los que además pudimos ver sus curiosas higueras centenarias. Las ramas de estos enormes árboles reposan sobre estalons, troncos que ayudan a sostener la copa.

Caló des Mort

Nuestra primera parada de la mañana es en el caló des Mort. Aunque el nombre no es muy alentador, esta pequeña cala es todo lo que imaginamos cuando pensamos en Formentera. Se encuentra en la costa sur. Para acceder, hay que dirigirse a la urbanización Maryland y aparcar cerca del restaurante Casa Blanca. La cala se encuentra a menos de 10 minutos andando por una pista arenosa.

La bajada a la playa es empinada. Hay una escalera de piedra muy gastada y una cuerda a un lado como ayuda. Sus pequeñas dimensiones hacen que sea difícil disfrutarla en pleno verano por la afluencia de visitantes. Conviene madrugar para visitarla con algo de calma.

Far de La Mola

Seguimos dirección a La Mola. Formentera es prácticamente llana, pero se eleva en su extremo más occidental hasta los 120 metros. Después de unas curvas se llega a un restaurante-mirador, desde el que puede verse el istmo de la isla, y a lo lejos también Ibiza y la isla de Es Vedrá. Si vais a pasar un día de playa, desde aquí podréis ver perfectamente el oleaje en ambos lados de la isla.

La carretera sigue luego cruzando el pequeño pueblo de La Mola hasta el faro. No tiene el encanto que tiene el far de Barbaria, pero si vale la pena alejarse un poco por la costa para ver el faro sobre los acantilados.

Caló de Sant Agustí y Ses Platgetes

De regreso por la misma carretera paramos esta vez en el caló de Sant Agustí. Este pequeño puerto cuenta con una gran cantidad de escars o varaderos de barcas y no está permitido el baño. Sin embargo, una pasarela discurre bordeando un conjunto de playas conocidas como Ses Platgetes, justo a la izquierda.

En temporada podréis ver en el caló de Sant Agustí como se prepara el peix sec, un sabroso preparado de pescado típico de Formentera que podréis probar si pedís la ensalada pagesa.

Los pueblos: Sant Francesc Xavier y Sant Ferran

Formentera tiene unos 12000 habitantes en total. Sus principales pueblos son Sant Francesc Xavier y Sant Ferran.

Sant Francesc Xavier es el pueblo más grande y cuenta con una plazuela con la típica iglesia blanca y el único ayuntamiento de la isla. Hay también numerosas tiendecitas que nosotros encontramos cerradas, pues estan mayoritariamente enfocadas al turismo, que todavía no había llegado. En este pueblo hay también un supermercado Eroski abierto de todos los días de la semana, perfecto para abastecerse si vais a cocinar en un apartamento, por ejemplo.

El pueblo de Sant Ferran es todavía más pequeño y fue el núcleo de reunión de hippies en los setenta. Algunos locales son a día de hoy testimonios de ese espíritu. La fonda Pepe es un vestigio de la época que todavía permanece abierto. Al girar la esquina, el taller de Formentera Guitars funciona desde 1988, creando su propia marca de instrumentos y ofreciendo cursos al cliente para construir sus propias guitarras y bajos. Ambos locales, la fonda Pepe y Formentera Guitars, los conocíamos por la canción «Islas Baleares» de los mallorquines Antònia Font.

Dónde comer en Formentera

Nosotros optamos por traernos comida para el primer mediodía e hicimos un picnic en la playa de ses Illetes nada más llegar. Comimos en restaurantes la cena del primer día y desayuno y comida del día siguiente. No fue fácil, en nuestro caso no solamente por buscar precios asequibles, sino porque al no haber empezado la temporada, la mayoría de lugares de restauración permanecían cerrados.

Pizzería Macondo (Sant Ferran o Punta Prima)

El sábado por la noche nos recorrimos Sant Ferran en busca de algún lugar para cenar. Sin embargo, las pocas terrazas que había abiertas (las restricciones de la pandemia no permitían la apertura de interiores en la tarde-noche), tenían todas las mesas reservadas. Nos acercamos a la famosa pizzería Macondo, cerrada a cal y canto, pero con un cartel que indicaba que tenían abierto su local de Punta Prima. Comprobamos el mapa y estábamos a 2 minutos en moto. Llamamos y nos quedamos con una de las únicas dos mesas que les quedaban libres.

La pizzería Macondo es conocida por sus precios moderados y el tamaño ingente de sus pizzas. Dos pizzas y dos cervezas nos salieron por 30€.

Blat Picat (Sant Ferran)

El domingo queríamos desayunar comprando algo en el horno de Sant Ferran. Sin embargo, a pesar de lo que indicaba Google, también estaba cerrado, así que en la misma calle que cruza el pueblo paramos en Blat Picat, un local vegetariano. El ambiente es acogedor, los cafés saben bien y las tostadas estan riquísimas. Las pedimos de burrata y el queso estaba espectacular. Al ser receptores de tanto turismo italiano, los productos que sirven de este país son de bastante calidad. Los precios de Blat Picat son elevados: los cafés rondan 2-3€ y las tostadas entre 7 y 10€.

Can Rafalet (caló de Sant Agustí)

En el caló de Sant Agustí llegamos a la hora de comer y aprovechamos para tomarnos unas cervezas prácticamente sobre las rocas frente al mar en Can Rafalet. Aquí probamos la ensalada pagesa (13€), que lleva el preciado peix sec, el pescado que puedes ver secar al sol en la misma cala.

Bar Centro ( Sant Francesc Xavier)

En Sant Francesc Xavier podéis tomar algo en el histórico Bar Centro frente a la plaza de la iglesia, con precios razonables para la isla. Aquí nos quedamos con las ganas de comer flaó, una particular tarta de queso con hierbabuena que es nuestro postre preferido de las Pitiusas.

La Mukkeria (Sant Francesc Xavier)

Así que para suplir la necesidad de postre y justo a unos 200 metros, una heladería italiana que está a la altura de las de Italia, la Mukkeria. Somos fanáticos del helado y fue parada obligatoria los dos días que estuvimos en Formentera. El de pistacho es una delicia, ¡pero es que todos los sabores que probamos valen la pena!

Y hasta aquí nuestra escapada exprés a Formentera. ¡Os dejamos un mapa de las localizaciones que visitamos!

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