Oporto en un día

Oporto en un día

Oporto es la segunda ciudad de Portugal en número de habitantes. Tiene un centro histórico pequeño pero lleno de patrimonio y es fácilmente recorrible a pie. En un día intenso es posible explorar muchísimos de los atractivos que ofrece la ciudad. Dos días dan para una escapada tranquila o para entrar en algunos de sus museos.

Para nosotros, fue la segunda parada de un viaje a Portugal, después de 3 días recorriendo Lisboa y Sintra.

Cómo llegar a Oporto

Oporto tiene un aeropuerto (Francisco Sá do Carneiro) con buenas conexiones con el centro de la ciudad. De hecho, la línea E del metro conecta el aeródromo con la céntrica estación de Bolhao en 25 minutos por 2€ (Zona 4 del sistema tarifario).

Otra opción es el autobús. Flixbus es una compañía de buses de bajo coste que opera en Portugal, entre otros países europeos. Nosotros llegamos desde Lisboa en bus (unas 3h30), con precios a partir de 3€ por trayecto si se compra con antelación.

La misma compañía conecta también con diversas ciudades españolas. También hay una línea que conecta el aeropuerto de Oporto con el de Madrid – Barajas por 30€/trayecto. Se trata de un trayecto nocturno de unas 8h de duración.

Qué ver en Oporto en un día

Iglesia de San Idelfonso

Empezamos nuestro recorrido por la rua San Idelfonso, donde se encuentra nuestro alojamiento. En menos de 5 minutos llegamos a la iglesia de San Idelfonso, donde ya podemos admirar una de las fachadas de azulejos blancos y azules tan característica de Oporto.

Capilla de las Almas

Bajamos ahora por la vía más comercial de la ciudad, la Rua Santa Catarina. Pasamos frente al modernista Café Majestic y pronto llegamos a la Capilla de las Almas, cubierta de azulejos que representan la vida de San Francisco de Asís y Santa Catalina, a quiénes está dedicado el templo.

Mercado de Bolhao

Si vais a la capilla de las Almas, no os podéis perder un paseo por el mercado de Bolhao. Cuando nosotros visitamos Oporto (agosto 2021) estaba en plenas obras de rehabilitación y los puestos estaban reubicados en un centro comercial cercano. Por el colorido de sus puestos estamos convencidos de que debe ser un placer para los sentidos pasearse por su ubicación original.

Aliados

Continuamos andando hasta la avenida dos Aliados, flanqueada por majestuosos edificios modernistas. Ocupando la posición central se encuentra el ayuntamiento de la ciudad y, frente a él, un monumento conmemorativo al escritor romántico Almeida Garrett. En uno de los edificios de Aliados encontrarás un McDonald’s reconocido como el más bonito del mundo. No somos nada fans de la cadena, pero no se puede negar que por lo menos han preservado parte de esta antigua cafetería de los años 30.

Estación de Sao Bento

¡Próxima estación: Sao Bento! La estación de trenes de Oporto, ubicada en un antiguo convento de monjas, tiene un grandioso vestíbulo revestido de nada más y nada menos que 20.000 azulejos con escenas históricas y etnográficas de la vida en la ciudad. La mitad de la entrada estaba completamente andamiada y, a pesar de ello, nos pareció una pasada. Imaginaos cuando terminen las obras de restauración.

Aunque no vayáis a coger ningún tren, es parada obligada. De todos modos, si vais a Braga, Guimaraes o Aveiro en tren, pasaréis por aquí seguro. Nosotros la visitamos en nuestro itinerario por Oporto, pero también en nuestra excursión de un día a Aveiro y Costa Nova.

Iglesia y torre de los Clérigos

Desde la estación de Sao Bento, volvemos hacia Aliados y tomamos la praça Liberdade y cuesta arriba por la rua dos Clérigos, llegamos a la iglesia y la torre del mismo nombre. La entrada a la iglesia barroca es gratuita, mientras que subir a la torre cuesta 5€ y, aunque nosotros no subimos, al ser la torre más alta de Portugal, deducimos que desde sus 76m de altura se obtienen unas vistas espectaculares sobre toda la ciudad.

Librería Lello: ¿vale la pena?

Dando un paseo por los alrededores, subimos por la rua das Carmelitas y vemos una cola larguísima… ¿para qué será? Pues para la popular librería Lello. Que sea una de las librerías más bonitas del mundo no se puede negar. Que fuera inspiración para J.K. Rowling en la época que vivió en la ciudad para escribir Harry Potter queda en entredicho, ya que la propia autora ha negado que conociera siquiera la existencia de la librería. Verdad o mito, la publicidad ya está hecha y la tienda se ha convertido en reclamo turístico. Los motivos modernistas de la fachada, sus techos labrados y la escalera roja son algunos de los atractivos de la librería, tengan o no relación con la saga del mago.

Nosotros la teníamos apuntada como posible visita si al pasar no había demasiada cola, pero si ya de normal suele haber, con las restricciones de aforo del covid, es brutalmente larga. Se tienen que comprar entradas en línea para acceder. Son 6€ que se reembolsan en la compra de un libro, si es que se compra alguno.

Pasamos varias veces por la librería y ni a primera ni última hora vimos que hubiera menos gente. Además, se entra a cuentagotas y la gente pasa un rato largo dentro, imaginamos que sobre todo intentando la foto perfecta en una escalera por la que no cesa de pasar gente. Para gustos, colores, pero a nosotros pasarnos más de una hora haciendo cola para ver un lugar que es precioso seguro, pero que queda deslucido por la gran afluencia de gente… lo dejamos para otra ocasión. Quizás en otra época del año o entre semana, hay menos gente y se puede disfrutar de la visita.

Iglesia do Carmo

Continuamos ahora hacia la iglesia do Carmo, una de las más bonitas de Oporto. Su lateral está recubierto de azulejos, como otras muchas en la ciudad, mientras que la fachada es rococó. La entrada es gratuita. Está separada de la iglesia de los Carmelitas por la casa más estrecha de Portugal, que actualmente sirve de taquilla para la entrada a la iglesia de los Carmelitas.

Mirador de la Victoria

Regresamos hacia la torre de los Clérigos y descendemos por una calle empedrada, Campo dos Mártires da Pátria, que luego se convierte en rua de Sao Bento da Vitória. Esta calle desemboca en la iglesia del mismo nombre y, frente a ella, encontramos un bello mirador hacia la ciudad.

Palacio de la Bolsa, iglesia de San Francisco y mercado Ferreira Borges

Bajando las escaleras desde el mirador nos vamos aproximando a la praça do Infante don Henrique. Esta plaza está rodeada por edificios de interés: el palacio de la Bolsa (visitable con reserva), la bonita iglesia de San Francisco y el mercado Ferreira Borges, un antiguo mercado de estilo industrial reconvertido en turístico donde encontrar productos de artistas locales.

Rua da Pena Ventosa y Sé de Porto

Nos adentramos ahora en las calles más antiguas de la ciudad. Se trata de un pequeño entramado de calles empedradas, la más bonita de las cuales es la rua de Pena Ventosa.

Por estas pintorescas callejuelas, llegamos a la catedral de Porto. Si tenéis tiempo y os apetece, las paredes del claustro de la catedral están revestidas de azulejo y se puede visitar por 2€.

Comida en Casa Balsas

¿Tenéis hambre? Nosotros mucha después de patearnos media Oporto en una mañana. Encontaréis montones de lugares que ofrecen menú a mediodía. Nosotros nos decidimos por un plato de bacalao a Braga y otro de callos en Casa Balsas, un restaurante frecuentado por locales donde el menú cuesta 8€.

Puente de Luis I

Cuando pensamos en Oporto, una de las primeras imágenes que nos viene a la cabeza es sin duda el puente metálico que cruza el Duero conectando la ciudad con el distrito de Vila Nova de Gaia en la otra orilla. El puente Don Luis I se construyó en sustitución del anterior puente colgante cuando el comercio estuvo en auge en la ciudad a finales del siglo XIX.

Aunque en estructura nos recuerde un poco a la Torre Eiffel, un proyecto del ingeniero francés fue rechazada al solo tener un nivel de paso. El arquitecto alemán Seyrig propuso entonces el modelo actual, un puente en arco con dos plataformas. Se puede cruzar por arriba (trenes y peatones) y por abajo (coches y peatones).

Vila Nova de Gaia

Una vez que hemos cruzado el puente, justo a mano derecha está el mirador da Ribeira, desde donde se ve el perfil de la ciudad de Oporto sobre el Duero. Es un mirador muy popular para la puesta de sol.

Para una perspectiva distinta, podéis subir al mirador de la Serra del Pilar a la izquierda, frente al monasterio (unos 10 minutos a pie), donde obtendréis las mismas vistas desde mayor altura.

Vila Nova de Gaia se considera un núcleo urbano separado de Oporto. Aunque todo apunta a una fusión próxima de los dos municipios, fue la independencia de Gaia la que propició la proliferación de bodegas de vino de Porto, ya que no se pagaban impuestos en esta orilla del Duero. Desde la orilla de Porto se ven claramente todas las bodegas: Sandeman, Offley, Ferreira, Cálem, Ramos Pinto…

Las bodegas suelen ofrecer tours y degustación por entre 10 y 15€. Así mismo, muchísimos bares ofrecen degustación de distintos vinos de Porto. Nosotros preferimos reservarnos para probarlo después de la cena en algun restaurante.

Frente a la orilla se suceden los rabelos, pequeñas embarcaciones que se encargaban de llevar los barriles a la desembocadura del Duero, donde se cargaban en navíos más grandes para su distribución.

Otro de los atractivos de Gaia, mucho más moderno, es el conejo de Bordalo II, un artista lisboeta que se dedica a realizar figuras de animales con deshechos en una crítica a la cultura del usar y tirar y a la destrucción de la naturaleza. Ya os hablamos de él cuando vimos su obra del Mapache en el barrio de Bélem de Lisboa.

Paseo por la Ribeira

Cruzamos de nuevo el puente Dom Luís I. Esta vez, lo hacemos por la parte inferior. Llegamos así a la Ribeira de Oporto, la orilla del Duero en esta parte de la ciudad. Repleta de bares y restaurantes, ofrece un paseo muy animado e imprescindible en cualquier visita a la ciudad.

Tened en cuenta que la Ribeira está a un nivel mucho más bajo que el resto de la ciudad. Para volver a subir a la parte superior os esperan un seguido de largas cuestas y escaleras o un trayecto en funicular de 2,5€.

Jardines del Palacio de Cristal

Nosotros no solamente no usamos el funicular sino que decidimos seguir por la Ribeira hasta el final, para luego subir hasta los Jardines del Palacio de Cristal. Se trata de un paseo largo, con sus escalinatas y sus cuestas. La visita a estos jardines no es un imprescindible de la ciudad, pero no está mal si os queda tiempo en vuestra visita a la ciudad. Desde este parque urbano donde pululan docenas de pavos reales se obtienen vistas a la desembocadura del Duero.

La Francesinha

El regreso al centro es largo y lo hacemos sin pausa pero con calma. Llegamos justo a tiempo para ver un precioso atardecer desde la parte superior del puente de Luís I.

Tras esta puesta de sol, solo nos queda un imprescindible de Oporto. Uno que se degusta: la francesinha. Se trata de un sándwich contundente, relleno de jamón, salsichas, vacuno y chorizo. Por si fuera poco, está recubierto de queso, suele llevar un huevo y se riega con una salsa a base de cerveza.

Para zamparnos esta aberración de calorías tenemos reservada mesa en Cervejaria Brasao, con sucursales en Coliseo y Aliados. Nosotros probamos la de Coliseo, que estaba más cerca de nuestro alojamiento. Aquí sirven una francesinha un poco más «light», con los mismos ingredientes pero de calidad. Son muy populares también las del Café Santiago, justo enfrente. 

La francesinha vale unos 11€ en este local. Con hambre no diría que no pudiera terminarme una yo solita, pero pidiendo entrantes y postre con una compartida entre dos vale. Nosotros pedimos rissoles (de queso picante y de trufa). Son unas croquetas de arroz. Y de postre, un divino pastel de lima y una copa de Porto. Acompañamos la cena de cerveza y nos salió la cuenta por 30€.

Otra buena opción barata para comer son los sandes de carne y queso de oveja de Casa Guedes son muy sabrosos. Para algo más rápido y también económico, también podéis probar los cachorros (perros calientes) de la República dos Cachorros, aunque no esperéis nada muy típico.

Y hasta aquí nuestro día en Oporto. Al haber visitado los puntos más atractivos de la ciudad en una jornada, mañana improvisamos una excursión a Aveiro y Costa Nova en tren. Al regresar por la tarde, todavía tendremos tiempo para recorrer las calles de Oporto y disfrutar de otra puesta magnífica puesta de sol.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Portugal



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