Un día en Sintra

Un día en Sintra

Desde la ocupación musulmana en el siglo VIII y luego bajo distintos dominios portugueses, Sintra ha sido una villa de palacios, conventos y aristócratas. No es de extrañar pues que en 1995 la localidad entera fuera declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Qué ver en Sintra en un día

En realidad, Sintra da fácilmente para dos días, ya que cuenta con numerosos edificios de interés histórico. Sin embargo, la mayoría pasamos por la ciudad como excursión de un día desde Lisboa. En este caso y siendo la primera vez, nuestra elección entre todos los atractivos es clara: la Quinta da Regaleira y el Palacio da Pena.

Cómo llegar a Sintra

Es la excursión de un día predilecta de los visitantes de Lisboa. La mejor manera de llegar es en tren: desde la estación de Rossio salen trenes cada media hora que tardan unos 40 minutos en llegar a Sintra, última parada de la línea. Los precios son económicos: el billete de ida y vuelta sale por 4,5€. No es necesario comprarlos con antelación, pero sí se forman colas para comprar billetes, así que conviene llegar con tiempo a la estación.

A tan solo 25km de la capital, el coche a priori no parece mala alternativa. Sin embargo, hay poquísimo aparcamiento en la ciudad. Y mucho menos en las inmediaciones del Palacio da Pena, donde los coches aparcan en el casi inexistente arcén.

Cómo moverse por Sintra

Sintra tiene un núcleo urbano pequeñito. De la estación al centro, hay unos 10 minutos a pie. Hasta la Quinta da Regaleira, unos 25 minutos. Pero el Palacio da Pena está a unos 5km encima de una colina. Nosotros somos bastante excursionistas y andamos un montón en nuestros viajes, pero 1h de subida y otra de bajada no encajan en un plan de visitar Sintra en un día.

Por suerte, existen buses turísticos con paradas en la estación, el centro histórico, el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena con salidas cada 15 minutos. Un billete sencillo vale 3,9€, pero al final vais a querer realizar dos trayectos (ida y vuelta, por lo menos). Entonces, os valdrá la pena comprar el billete de un día, que sale a 6,9€.

Centro de Sintra

Ahora sí, empezamos la visita. Desde la estación de tren nos vamos al centro de la ciudad. Hemos llegado temprano y la Quinta da Regaleira no abre hasta las 10h. Por lo tanto, tenemos tiempo de dar un paseo por el pequeño casco antiguo. Desde el Palacio Nacional y sus dos inmensas chimeneas cónicas, es fácil perderse por las calles adyacentes.

Y casi por casualidad (guiño, guiño), das con pastelerías tan top como la Casa Piriquita sin haber desayunado… Aquí podréis probar muchos de los dulces típicos de Sintra. Nosotros nos quedamos sin probar las queijadas: a primera hora no estaban hechas y a última hora ya no quedaban. Sin embargo, sí probamos los tradicionales travesseiros y el pastéis da Cruz Alta, además de una tartaleta de almendra de la que no supimos el nombre. Los dulces cuestan entre 1 y 1,5€ la unidad.

Quinta da Regaleira

Se acercan las 10 de la mañana y nos vamos hacia la Quinta da Regaleira. Llegamos antes de la apertura y hay algo de cola ya. De todos modos, al abrir las barreras, la cola se divide entre quienes deben adquirir el billete y quienes ya lo han comprado en línea (10€ en la página oficial). El horario de apertura es de 10h a 17h30 a diario.

Con el billete ya comprado, entramos y enseguida nos dan un mapa del sitio. Y como sabemos que el pozo iniciático es el punto álgido de la visita, nos vamos directos hacia allí antes de que se formen colas. A pesar de que nos perdemos por el camino y damos varias vueltas, llegamos al pozo de los primeros y podemos disfrutarlo casi sin gente.

Hay que tener en cuenta que la Quinta fue residencia de Antonio Carvalho Monteiro, un acaudalado heredero de comerciantes portugueses nacido en Brasil. Viajó a Portugal para asentarse y contrató al italiano Luigi Manini para que le diseñara un palacio y unos jardines que combinaran distintos estilos arquitectónicos y mucha simbología y mística.

El pozo iniciático es uno de esos caprichos. Se trata de una torre invertida que cuenta con 9 niveles, se dice que en alusión a los niveles del infierno de Dante. Actualmente se recorre al revés: se entra por la parte superior y se baja por una escalera de caracol que da a un túnel oscuro que conduce a la salida. Originalmente, el simbolismo del pozo consistía en entrar por el túnel, cuya oscuridad representaría la ignorancia y se irían subiendo distintos niveles hasta alcanzar la parte superior, la sabiduría.

Jardines y palacio

Pero la Quinta no es solamente el pozo que aparece en todas las fotos. Sus jardines tienen otros muchos atractivos: túneles laberínticos, pequeñas cascadas, el portal de los Guardianes, fuentes, torreones… Con el plano del sitio en mano, no os perderéis ningún detalle.

Finalmente, visitamos el palacio y la capilla, que ocupan una esquina de los terrenos. El palacio en sí no es muy grande, pero es curioso ver los distintos estilos que se entremezclan en sus salas.

Palacio da Pena

Tras un bocado rápido para comer, nos dirigimos ahora al Palacio da Pena. Tenemos entradas reservadas para las 15h, ya que calculamos que pasaríamos la mañana entera en la Quinta da Regaleira y podríamos subir al Palacio da Pena después de comer. Y no nos ha sobrado tiempo, la verdad es que el recorrido por Sintra queda bastante ajustado.

En el bus turístico, tardamos unos 15-20 minutos en llegar a las puertas del recinto. Luego, quedan unos 10 minutos hasta la entrada del palacio. Las entradas cuestan 14€ (palacio + jardines) y dan la opción de shuttle hasta el palacio por un precio adicional. Por distancias, la verdad es que no es necesario. El horario de apertura diario es de 9 a 18h30.

El palacio

El palacio da Pena fue residencia de verano de la realeza portuguesa en el siglo XIX. Lo mandó construir el príncipe Fernando, esposo de la reina María II de Portugal sobre las ruinas de un antiguo monasterio que había quedado destruido tras el terremoto de 1755.

El resultado de las obras es este conjunto de estilos y colores que, juntos, le dan un aire de fantasía al palacio.

A los estilos gótico y mudéjar, se le suman elementos mitológicos, como el pórtico del Tritón.

Atravesándolo, se llega al patio de los arcos, donde se ubican la capilla y la torre del reloj.


Se puede recorrer la muralla exterior del castillo, desde la que se obtienen buenas vistas a las ruinas del Castelo dos Mouros, restos de una fortaleza islámica.

La visita al interior del castillo toma alrededor de 1h. El recorrido pasa por diversos salones usados para recepciones, estudios y dormitorios reales. Además, atraviesa el claustro manuelino del antiguo convento, que fue restaurado.

Los jardines

Alrededor del palacio da Pena se extienden vastos jardines, zonas boscosas y estancos. Nosotros visitamos tan solo una pequeña parte y decidimos subir hasta la cima de la Cruz Alta. Aunque pudimos ver un poco el palacio desde lo alto, las vistas están mayormente tapadas por las copas de los árboles, así que no vale mucho la pena. Por lo visto, se puede observar mucho mejor y sin impedimentos desde el Castelo dos Mouros, si vais a visitarlo.

Regresamos a la entrada del recinto y nos subimos al bus turístico para regresar al centro de Sintra. Damos un paseo mientras esperamos que sea la hora del tren y volvemos a Lisboa, donde todavía nos queda un día de visita por el espectacular barrio de Bélem.

En resumen:

Itinerario de 10 días en Portugal



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