China Día 2: Plaza Tianmen, Ciudad Prohibida, parque Jingshan…

China Día 2: Plaza Tianmen, Ciudad Prohibida, parque Jingshan…
Tras un primer día que nos llevó a conocer el Templo del Cielo y adentrarnos en un hutong tradicional, la Ciudad Prohibida era el plato fuerte de nuestro segundo día en Pekín, por lo que nos despertamos a las 6h30 de la mañana para llegar a la hora de apertura (8h30 en el verano) y evitar las aglomeraciones. A las 7, ya estábamos en la estación de Chongwenmen, y a pesar de ser hora punta, logramos subirnos al metro rápido. Sin embargo, no por mucho madrugar amanece más temprano, y nos hundimos un poco cuando salimos de la estación de Qianmen (línea 2) y vimos la cola para entrar a la plaza Tianmen. Esta experiencia fue bastante común en China: independientemente de la hora que saliéramos, una multitud estaba siempre allí antes que nosotros. Aún así, el mejor momento para las visitas, especialmente aquellas de fama mundial, es temprano por la mañana o al atardecer cuando desaparecen las hordas de tours guiados.

Plaza Tianmen

Tianmen es una de las plazas urbanas más grandes del mundo. Es muy conocida por la Puerta de la Paz Celestial, donde Mao Zedong proclamó la República Popular de China y, de forma más trágica, por la dura represión a las protestas que tuvieron lugar allí en 1989. A pesar de ser una plaza pública, el acceso a ella es bastante restringido con varios controles de seguridad, lo que provoca largas colas. Utilizad las salidas A o B en la estación de Qianmen y dirigiros hacia el norte para entrar a la plaza. Hay una cola para los tours y una para los turistas que van por su cuenta. Nosotros tardamos más de una hora en cruzar los controles. En el extremo sur de la plaza, se puede ver la torre de la puerta de Zhengyanmen; en el lado este, el Museo Nacional de China; y al oeste, un edificio del gobierno, el Gran Salón del Pueblo. El Monumento a los Héroes del Pueblo y el Mausoleo de Mao ocupan el centro de la plaza. Se forman largas filas para visitar el mausoleo, donde se exhibe el cuerpo del líder revolucionario. Nosotros no lo visitamos, pero si os interesa, sólo está abierto por la mañana (8-12h) y no se pueden entrar bolsos ni dispositivos electrónicos (hay un servicio de consigna de pago disponible en la plaza). Por lo general, el tiempo de espera oscila entre una y dos horas, por lo que deberéis planificar vuestro día en consecuencia.

Ciudad Prohibida

Después de pasear un rato por la plaza, cruzamos la Puerta de la Paz Celestial y llegamos a la Ciudad Prohibida. Eran las 9h cuando compramos las entradas. Cuesta 60 元 la entrada, pero de nuevo, utilizamos nuestra tarjeta de estudiante y pagamos 30 元. La residencia imperial de las dinastías Qing y Ming es una parada imprescindible en Pekín y se puede dedicar toda la mañana o toda la tarde a ella debido a su tamaño y su grandeza histórica. La guía Lonely Planet de China, incluye un mapa y un recorrido a pie que no está nada mal para orientarse. Nos llevó alrededor de 2 horas atravesar los tres edificios centrales, guardados por esculturas de grúas y tortugas, y rodeadas de grandes calderos de bronce que se llenaban de agua para apagar posibles incendios.
Para ver el Muro de los Nueve Dragones, tendréis que girar a la derecha después de cruzar el Salón de la Armonía Preservada y seguir los carteles hacia la Sala del Tesoro o el Palacio de la Tranquila Longevidad. Tendréis que comprar una entrada adicional para esta sección, que cuesta 10 元, a mitad de precio con tarjeta de estudiante en vigor.
Os harán falta una o dos horas más para echar un vistazo a los palacios y templos adyacentes, las exposiciones de cerámica y estatuas, y los silenciosos jardines ocultos. Cuando empezamos a visitar estas atracciones secundarias eran las 11h en Pekín y el calor era casi insoportable. Imprescindible llevar mucha agua y protector solar si vais en verano.
Eran cerca de las 13h cuando cruzamos los Jardines Imperiales y salimos de la Ciudad Prohibida pasando entre los elefantes arrodillados de la puerta del norte.
Tened en cuenta que el recorrido a través de la Ciudad Prohibida es de una sola dirección. Se entra desde la plaza de Tianmen en el sur y se sale por la puerta norte. Los conductores de tuk-tuk y los taxistas no oficiales son conscientes del hecho de que muchos turistas desean regresar a la plaza de Tianmen y ofrecen realizar el recorrido por los callejones estrechos de los hutongs circundantes. La insistencia es bastante agobiante, pero no os dejéis engañar, ya que estos paseos no dejan de ser un timo por el que os harán pagar mucho más dinero del acordado.

Parque Jingshan, Torres de la Campana y el Tambor

En lugar de esto, cruzad la calle y entrad en el parque Jingshan para unas vistas de la Ciudad Prohibida des de arriba. La entrada es de 10 元, a mitad de precio para los estudiantes. La subida es empinada, pero se puede llegar a la cima en menos de 20 minutos, donde hay un pequeño altar y esta impresionante vista en la que se puede contemplar la inmensidad de la Ciudad Prohibida.
Ya era hora de comer, así que salimos del parque desde el norte y caminamos hasta la Torre del Tambor (unos 15 minutos a pie). Justo a la derecha de la torre, antes de entrar en la plaza, encontramos un restaurante lleno de gente, Yaoji Chaogan (en chino: 姚 记 炒肝) donde pedimos sopa de fideos y baozi de carne (bollos de masa rellenos al vapor)La comida se pide en un mostrador y luego se entrega el ticket en la cocina, donde se sirven los platos. Nos recordó los bares de leche de Europa Central, y fue extremadamente barato. Tres estómagos llenos por 50 元.
Después del almuerzo, nos aventuramos en el hutong Nanluogu, que se extiende al norte y este de las Torres del Tambor y la Campana, siguiendo un recorrido a pie que recomienda la guía Lonely Planet. Sin embargo, fue bastante decepcionante, ya que la guía señala edificios de importancia histórica que pasan desapercibidos en el camino, ya que no se reconocen por su arquitectura ni hay ningún cartel que indique que el edificio es de interés cultural. Prácticamente no hay vida local y no vimos nada que nos llamara la atención. El itinerario acaba en la calle Nanluogu, un nido comercial de turistas. Si no tenéis mucho tiempo en Pekín, os recomendamos que vayáis a Dashilan, el hutong que visitamos en nuestro primer día, ya que es mucho más auténtico.

Parque Beihai

Eran alrededor de las 17h y, como hemos dicho, era un día muy caluroso en Pekín, por lo que decidimos tomar el metro desde Nanluoguxiang a Beihai Norte (línea 6) para tomar un helado y dar un paseo en el parque de Beihai. El precio de la entrada es de 10元, aunque tendréis que pagar 10 más si queréis subir a la pagoda blanca. Una vez más, a mitad de precio para los estudiantes.
Ya atardecía cuando nos fuimos del parque y queríamos recoger todos nuestros billetes de tren para asegurarnos de no tener sorpresas de última hora, así que antes de ir al apartamento, nos detuvimos en la estación de tren de Pekín (línea 2) y fuimos a las ventanillas de venta en el lado este de la estación. Tuvimos que esperar más de una hora, a pesar de que no parecía haber demasiada gente. Tuvimos que pagar una tarifa adicional de 5元 para que nos dieran los billetes de los trenes que no salían de Pekín, un precio razonable y preferible a tener que hacer cola en cada estación. Podéis leer más acerca de cómo reservar billetes de tren en línea aquí. Volvimos al apartamento para una ducha y fuimos a cenar. Pero después de la larga espera en la estación, la mayoría de los restaurantes de nuestra zona ya habían cerrado (sobre las 21h). Queríamos ir a la cama temprano, ya que teníamos que despertarnos a las 5h30 de la mañana del día siguiente para una de las principales atracciones del viaje, la Gran Muralla China y, por eso, nos pareció que tirar del McDonald’s sería la opción más rápida visto el panorama en la zona. Nada más lejos de la realidad, ya que no preveíamos el peor embrollo lingüístico de la historia para pedir. Las fotos del menú no funcionaban. Tampoco la aplicación del traductor del móvil ni señalar con el dedo. Incluso el gerente vino a tratar de averiguar lo que queríamos. Surrealista. Y aún más paradójico, en la cadena más globalizada de comida rápida.

En resumen:

China en 21 días: itinerario



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