Berlín (II): de Charlottenburg a Friedrichshain

Berlín (II): de Charlottenburg a Friedrichshain

La vida de Berlín se desarrolla en sus barrios y hay mucho que explorar más allá de Mitte. Si en la entrada anterior os contamos nuestro recorrido por el distrito de Mitte y la Isla de los Museos, en esta os destacamos lo más imprescindible de Charlottenburg, Tiergarten, Kreuzberg y Friedrichshain.

Las distancias en Berlín son enormes y, mientras que es imprescindible recorrer el centro a pie, desplazarse entre sus barrios requiere el uso del transporte público o, como alternativa, el alquiler de una bicicleta.

Transporte público en Berlín

Berlín posee una red de transporte público envidiable, pero los precios son algo elevados: 2,80€ el billete sencillo (1,70€ si se van a desplazar como máximo tres paradas). Según lo que queráis abarcar, es conveniente comprar billetes para el día entero, que cuestan 7€ por persona, ya que con 3 viajes ya sale más rentable.

Alquiler de bicicletas

En Berlín el terreno es prácticamente llano en todos lados, por lo que alquilar una bicicleta no es mala idea para recorrer largas distancias y, de paso, disfrutar de un paseo agradable si el tiempo lo permite.

Nosotros queríamos ir de Charlottenburg a Friedrichshain, de punta a punta de Berlín y sin la bicicleta nos habríamos pasado todo el día subiendo y bajando del metro, además de que nos habríamos perdido un montón de detalles del paisaje urbano de la capital.

Por las distancias de nuestro recorrido, optamos por la compañía de alquiler Fat Tire BikeRentals, con tiendas al lado de la estación de metro del zoo de Berlín, muy cerca de Charlottenburg, y justo debajo de la torre de televisión de Alexanderplatz, a una distancia más o menos aceptable del final de nuestro recorrido en Friedrichshain. El precio es de 14€ por bicicleta y día, aunque va bajando la tarifa cuantos más días se quiera utilizar la bici.

¡Empezamos!

Charlottenburg

Cogemos el metro hasta Zoologischer Garten por la mañana y recogemos la bicicleta de la tienda de Fat Tire, justo al salir de la estación y, desde allí, con la ayuda del mapa que nos proporcionan con el alquiler de la bici, nos dirigimos al Palacio de Charlottenburg: 3,8km que cubrimos siguiendo el carril bici en unos 15-20 minutos.

Llegamos al Palacio que, como no, está medio en obras, con una de sus alas prácticamente recubierta de andamios. Parece que hemos elegido el peor momento para visitar Berlín en cuanto a trabajos de construcción: ayer, Unter den Linden toda levantada, la Bebelplatz rodeada de andamios, el altar del Pérgamo en restauración…

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No tenemos intención de visitar el interior de este palacio, combinación de barroco y rococó, el más grande de Berlín (entradas a 10€), pero sí dejamos las bicicletas fuera para visitar los extensos jardines del palacio, cuyo acceso es gratuito. Al fondo, los jardines tienen un aspecto más natural, al estilo inglés, mientras que la parte más cercana al palacio destaca por su geometría y sus líneas rectas, más artificiosas.

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Recogemos la bicicleta y deshacemos nuestro camino aunque esta vez, en lugar de volver a la zona del zoo de Berlín, donde hemos recogido las bicicletas antes, nos vamos hacia la iglesia memorial del káiser Guillermo. La iglesia original fue prácticamente demolida en un bombardeo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, en 1943, y hoy solamente se mantiene en pie una torre, con su pináculo parcialmente destruido. Justo al lado, se ha construido una nueva torre, con más de 20.000 cristales, como parte del conjunto religioso que, como podéis ver, también estaba recubierta de andamios en el momento de nuestra visita (lo nuestro con las obras en Berlín ya es de guasa).

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La visita al interior de la torre antigua es gratuita y se pueden ver algunos preciosos mosaicos, además de una pequeña exposición sobre el edificio.

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Tiergarten

Nos volvemos a montar en la bici y esta vez nos adentramos en el Tiergarten, el corazón verde de Berlín. Siglos atrás, el Tiergarten fue diseñado como coto privado de caza en el siglo XVI, hasta que el káiser Federico Guillermo I, menos interesado por la caza que sus predecesores, le dio un aire más urbano, añadiendo boulevares y pequeños monumentos al jardín. De hecho, fue su hijo y sucesor como elector, Federico Guillermo II, quien hizo construir la Puerta de Brandenburgo como monumento de separación entre la arteria central del Nuevo Berlín, Unter den Linden, y el Tiergarten.

Por sus muchas transformaciones a lo largo de la historia, el pulmón de Berlín tiene áreas muy diferenciadas entre sí y un paseo tranquilo permite descubrir muchas de ellas: pequeñas plazas con esculturas, pabellones, lagos, zonas ajardinadas y otras más boscosas donde descansar a la sombra. Cabe destacar la céntrica columna de la Victoria, situada en una rotonda en medio del parque.

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Desde Charlottenburg a la Puerta de Brandenburgo al final del Tiergarten hay 6,7km, que en línea recta se pueden cubrir en 25 minutos, aunque nosotros recomendamos tomarlo con calma y desviarse a un lado y otro del parque para descubrir sus infinitos rincones. Nosotros le dedicamos aproximadamente 1h30.

Postdamer Platz y alrededores: un baño de historia

Llegados a la Puerta de Brandenburgo, salimos dirección a Postdamer Platz, donde se encuentra el moderno centro Sony, un centro comercial al que vale la pena echar un vistazo por su moderna arquitectura. En el exterior hay algunas placas de cemento armado del antiguo muro de Berlín. Nuestras siguientes paradas nos sumergen en la historia más oscura de Berlín:

        – El búnker de Hitler: un poco más al norte de Postdamer Platz e, irónicamente, a escasos metros del Memorial por los Judíos Asesinados en la Guerra, se encuentra el emplazamiento del búnker donde Hitler pasó sus últimas horas al final del conflicto y donde terminó suicidándose. El búnker fue completamente tapiado para evitar que se convirtiera en un lugar de peregrinaje para grupos neonazis y tan solo hay una pequeña placa explicativa.

        – Topografía del Terror: más al sur de Postdamer Platz, en un solar donde se alzaba el cuartel general de las SS y la Gestapo, se encuentra la Topografía del Terror, una exposición de paneles informativos gratuita donde vale la pena detenerse a conocer más sobre la historia del nazismo y la Segunda Guerra Mundial: desde cómo Hitler llegó al poder ganando unas elecciones generales hasta cómo se impuso el terror en la población. ¡Muy recomendable!

        – Checkpoint Charlie: nuestra próxima parada ciclista, la realizamos en este enclave en Friedrichstrasse. Cambio de época y de conflicto. Termina la Segunda Guerra Mundial y los Aliados se reparten el pastel, dividiendo Berlín en dos: el oeste, bajo influencia americana, francesa e inglesa; y el este, bajo el dominio comunista de la URSS. Y entre esos dos regímenes, se alza un muro que divide no solo la ciudad, sino a familias y amigos de la capital germana por décadas: el infame muro de Berlín. Checkpoint Charlie conmemora uno de los pasos fronterizos del muro, entre la zona americana y la soviética. Los soldados fotografiados enfrente de la caseta fueron los últimos dos guardas, americano en un lado y soviético en el otro, que custodiaron el paso. A día de hoy, siempre hay dos actores que hacen las veces de guardias americanos posando para la foto, aunque por mucho postureo que haya no hay que olvidar que mientras algunos tuvieron la suerte de evadir los controles de seguridad y cruzar el muro infranqueable, muchos perecieron en el intento al ser descubiertos o fueron encarcelados.

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Kreuzberg

Y sin darnos cuenta, en Checkpoint Charlie ya estamos en el barrio de Kreuzberg, que se extiende al sur de Mitte. El barrio en sí no tiene muchos monumentos o edificios importantes a destacar, pero vale la pena darse un paseo por la zona para capturar su ambiente. Mientras que al oeste predominan los edificios modernos, a medida que uno se adentra en Kreuzberg, se vuelve un barrio residencial, con una mayoría de población germana, pero con un alto porcentaje de habitantes de ascendencia turca.

Especialmente en los alrededores de Oranienstrasse, el barrio está repleto de tiendas vintage, pequeñas cafeterías, donde los precios se desploman en comparación con el céntrico distrito de Mitte, y se respira un aire de cultura alternativa. No en vano se trataba de uno de los barrios favoritos de estrellas del punk y del rock, como David Bowie o Iggy Pop. Para los amantes del arte callejero, en el extremo este del barrio podréis ver algunos de los graffitis de Blu, como el inquietante Big Baby. 

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Friedrichshain

Desde el extremo este de Kreuzberg, se puede cruzar el río Spree por el puente Oberbaumbrücke hasta Friedrichshain.

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Se trata del lugar ideal para comenzar una visita a la East Side Gallery, donde se conserva un fragmento de 1316m del Muro de Berlín. Sobre el muro encontramos hasta 105 muestras de arte callejero, testimonio de una época de cambios y de esperanzas de un futuro mejor. A causa de las constantes pintadas vandálicas, muchos de los murales se han repintado a lo largo del tiempo para garantizar su conservación. A continuación, os dejamos algunos de los murales más icónicos y los que más llamaron nuestra atención.

El más conocido es sin duda este mural que reproduce de forma satírica el beso fraternal entre Leonid Brezhnev y Erich Honecke en la celebración del 30 aniversario de la creación del estado soviético de la República Democrática de Alemania.

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Otro de los murales más conocidos es el del Trabant, el coche de la Alemania del Este por excelencia. Fueron muchos los que abandonaron sus coches en el Muro en sus intentos de huida y también fueron muchos los que celebraron la caída del Muro cruzando al Oeste de Berlín en sus Trabants.

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Otros murales que nos llamaron la atención fueron imágenes de fugitivos cruzando fronteras, una estampa lejana ya para los berlineses, pero de una desgarradora actualidad si pensamos en los muchos otros muros que siguen en pie o que siguen construyéndose alrededor del mundo y que barran el paso a refugiados de todos los rincones del planeta.

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Finalmente, algunos de nuestros murales favoritos fueron los más abstractos y coloridos.

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Fin del recorrido: Alexanderplatz

Cerramos nuestra ruta ciclista pedaleando hasta Alexanderplatz. Allí, justo debajo de la imponente Torre de Telecomunicaciones, devolvemos las bicicletas a otro de los locales de Fat Tire. Nos ha ido perfecto disponer de otra localización para dejar las bicicletas, ya que así hemos podido cruzar Berlín de punta a punta sin preocuparnos de regresar luego a devolver las bicicletas.

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Nos hemos recorrido medio Berlín por sus barrios en un día y estamos agotados. Nos damos un rodeo para ver el Ayuntamiento Rojo de Berlín, llamado así por el color característico de sus ladrillos para acostumbrar las piernas a la marcha después de tantas horas en bicicleta, antes de regresar a nuestro apartamento en Prenzlauerberg.

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La Kulturbrauerei de Prenzlauerberg

Dedicamos un apartado final al barrio de Prenzlauerberg, donde se encuentra nuestro alojamiento de Aribnb, al que no hemos incluido en nuestro recorrido en bicicleta pero sí aprovechamos para explorarlo en nuestro último día en Berlín. A pesar de ser un barrio eminentemente residencial, también alberga algunas joyas escondidas. En concreto, queremos hacer mención a la Kulturbrauerei, una antigua fábrica de cerveza reconvertida en centro cultural, con alguna que otra tienda, un cine, un biergarten y un museo.

El Museo de la Kulturbrauerei fue un descubrimiento casual para nosotros, ya que no lo teníamos previsto en nuestro itinerario y la verdad es que nos sorprende que haya tan pocas referencias a él en las guías de Berlín. Se trata de un museo totalmente gratuito cuyo objetivo es presentar la vida cotidiana en la RDA (República Democrática de Alemania). Si bien hay otro museo más famoso dedicado a la RDA cerca de la Isla de los Museos (9€ la entrada), lo que nos llamó la atención del Museo de la Kulturebrauerei fue que no se centraba en absoluto en el espionaje de la STASI, sino en el día a día de los habitantes de la Alemania del Este: las costumbres, cómo eran sus casas y los productos que consumían, la propaganda y la prensa soviética, incluso cómo y dónde viajaban. Y como debajo de una apariencia de prosperidad había severas carencias y deseos de libertad.

En resumen:

Interrail por Europa Central en 15 días



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