Rutas por el cabo Erquy y el cabo Fréhel en la Bretaña francesa

Rutas por el cabo Erquy y el cabo Fréhel en la Bretaña francesa

Cambio de costa, de sur a norte en nuestro cuarto día de ruta en coche de una semana por la Bretaña francesa. Hoy el día va de senderismo y costa. Entre los dos cabos, parada en la playa Saint Michel para comer y admirar la capilla conocida como el pequeño Saint Michel, construida sobre un islote solo accesible en la marea baja.

Cabo de Erquy

«Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor«. La aldea de Astérix y Obélix es obviamente fictícia, pero los mapas de los cómics indican que se encuentra en este rinconcito de Bretaña llamado Erquy. Otros pueblos se disputan el título de ser la aldea de la resistencia gala y los autores no lo han atribuido a ningún lugar en concreto. Sin embargo, nosotros vamos a decir que la ruta que os proponemos sigue los pasos del dueto galo y su perro Idéfix.

Dónde aparcar

Para realizar esta ruta de acantilados y playas en el cabo de Erquy, vamos a dejar el coche en el aparcamiento habilitado. Para encontrarlo, podéis marcar en el GPS rue de Plaine Garenne o rue de Lourtuais. Se encuentra en la encrucijada entre estas dos calles.

Ruta circular

En el mismo aparcamiento hay un mapa con distintas rutas que podéis seguir. La que escogimos nosotros se dirige primero hacia la izquierda hasta el punto geográfico del cabo de Erquy, sigue por la costa recorriendo varias playas y luego regresa entre el bosque y la landa hasta el aparcamiento. La ruta en cuestión recorre un fragmento del Sendero de los Aduaneros (GR34), que recorre toda la costa sur y norte de Bretaña (¡2000km!). El sendero le debe su nombre al hecho de que los aduaneros lo recorrían para vigilar la costa y evitar el contrabando en la región.

En nuestro caso la ruta cubre un total de 5km y se puede recorrer en 1h-1h30 sin paradas, pero podéis dedicarle una mañana entera si vais a parar en las playas. Tras algo más de 2km entre las rocas de los acantilados y el amarillo y el lila de la landa costera, llegamos a la playa de Lourtuais. 400m de arena fina bañada por el agua helada del Atlántico, apta para los menos frioleros.

Las siguiente playa es la de Portuais. Aquí podéis decidir si recortáis y seguís un sendero recto que se dirige hacia el interior (atravesaréis una zona boscosa que termina prácticamente en el aparcamiento) o si termináis la ruta circular yendo hasta la playa de Guen y regresando por la ruta señalizada.

Le petit Saint Michel

De regreso al coche, nos ponemos al volante tan solo 10 minutos para llegar a la playa Saint Michel. Se puede aparcar justo al lado de la playa sin problemas, ya que no es un lugar muy concurrido. Enmedio del mar se alza una pequeña capilla conocida como el pequeño Saint Michel, ya que está construida sobre un islote como la renombrada abadía de Saint Michel que visitaremos en los próximos días. El islote solo es accesible a través de una pasarela rocosa que se descubre en la marea baja. Si os interesa cruzar hasta la capilla, os dejamos esta página donde encontraréis un enlace a los horarios de las mareas en la parte inferior.

¿Pero a quién vamos a engañar? Esta parada tiene como principal objetivo probar las deliciosas moules frites (mejillones con patatas fritas) de Bretaña. Si habéis estado en Bélgica o en el norte de Francia, ya estaréis familiarizados con este platillo que sirven en todos lados. La diferencia es que en Bélgica se sirven mejillones de Zelanda, mucho más grandes, mientras que en Bretaña, los ejemplares son más pequeños (y, según dicen, más gustosos). Las comparaciones son odiosas, así que solo os vamos a decir que estuvieron riquísimas en el restaurante Le Petit Saint Michel, justo enfrente de la playa.

Hay muchos otros lugares donde probar los mejillones en Bretaña, pero nosotros escogimos este día para descansar y darnos un pequeño homenaje entre dos rutas senderistas. Otra opción es probarlos en la bahía de Saint Brieuc o incluso realizar un tour con degustación por una explotación de mejillones con la compañía Mytilus (imprescindible reservar).

Cabo Fréhel

Desde el faro a Fort la Latte

Y del cabo Erquy nos desplazamos al cabo Fréhel, donde nos esperan dos atractivos principales: el faro y el fuerte la Latte. Según el tiempo del que dispongáis y las ganas de andar que tengáis, se pueden unir los dos puntos siguiendo un sendero de costa (la ida y vuelta son unos 9km, aproximadamente 2h). También es posible visitarlos por separado, yendo en coche de un lado a otro (15min). El aparcamiento del faro cuesta 3€ (tarifa plana), mientras que el aparcamiento del fuerte es gratuito.

El faro de cap Fréhel mide 33m y está en funcionamiento desde 1950, cuando se reinauguró después de que fuera destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Si no vais a hacer ruta senderista, sí vale la pena darle la vuelta al faro y verlo desde sus distintas perspectivas, sobre los acantilados o entre los colores de la landa.

Fort la Latte es como se conoce hoy en día al castillo de la Roche Goyon, construido en el siglo XIV. Está completamente fortificado y muy bien conservado. Se puede visitar su interior por 7,8€ (adultos).

Otros destinos en la Bretaña francesa

Si estáis planeando una ruta en coche en la Bretaña francesa, no os perdáis nuestra sugerencia de itinerario en una semana. Podéis encontrar la siguiente etapa de nuestro viaje (Dinan, Cancale y Saint-Malô) en la próxima entrada.

En resumen:

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