Día 9: Llegada a Puebla – Cholula y alrededores

Día 9: Llegada a Puebla – Cholula y alrededores

Nuestros primeros días fuera de Ciudad de México han sido al norte, en San Miguel de Allende y Guanajuato. Este noveno día empezamos nuestra ruta hacia el sureste. Puebla es nuestro punto intermedio en ruta hacia Chiapas y la península yucateca. Estuvimos en Puebla y sus alrededores dos días, pero con un día nos hubiera bastado porque de estos dos días apenas nos quedamos con un par de visitas que consideramos muy top. Si tenéis poco tiempo en México, a nuestro parecer, podríais prescindir de esta parada.

Cómo llegar

Llegamos a Puebla desde Guanajauto a las 4h de la madrugada. El trayecto duró 6 horas en las que, por la comodidad del bus de Futura, dormimos prácticamente del tirón. Era la única compañía que realizaba este trayecto directo, sin tener que cambiar de bus en Ciudad de México o en Querétaro. No habíamos encontrado muchas referencias de esta compañía en Internet, de hecho ni nos permitía comprar los billetes con anticipación con una tarjeta de crédito que no fuera mexicana. Los compramos el mismo día que cogimos el bus a las pirámides de Teotihuacán en la terminal de autobuses del norte en Ciudad de México y no sabíamos muy bien qué tipo de bus íbamos a tomar. No obstante, el servicio está a la altura del que ofrece Primera y muy por encima de los autobuses de Ado regular y OCC.

De todos modos, la escapada a Puebla más típica es de un día desde Ciudad de México. El trayecto desde la capital es de alrededor de 1h30-2h (dependiendo del tráfico). Aunque hemos comentado que Puebla se puede ver fácilmente en un día, tenéis que valorar si os vale la pena la ida y vuelta o si preferís tener ese día extra en Ciudad de México o en otra región del país (nosotros se lo habríamos añadido sin lugar a dudas a Chiapas).

Dónde alojarse en Puebla

La gran incógnita a nuestra llegada a Puebla era qué hacer de las 4h de la mañana hasta la hora del check-in. Habíamos preguntado en el hotel si podíamos dejar las mochilas por lo menos y nos habían contestado que sin problema. No obstante, nuestras peripecias el año pasado cuando llegamos a Cuzco nos han hecho desconfiar incluso con confirmación por email.

El servicio de bus desde la estación de autobuses y el centro histórico no empezaba a operar hasta las 6h de la mañana, así que tiramos de Uber y por 51 pesos nos deja en la puerta del Hotel Frida. Las luces están apagadas, pero nuestros miedos de quedarnos tirados fuera se disipan cuando nos vienen a abrir enseguida. Para nuestra sorpresa, el recepcionista nos dice que nuestra habitación está libre y que podemos entrar ya. ¡Alucinante! Nos duchamos y caímos rendidos en la cama hasta las 10h, rompiendo la racha de levantarnos temprano cada día del viaje hasta ahora.

La habitación doble con baño y aire acondicionado nos salió por 23 euros una noche.

Alrededores de Puebla

Tras unas horas de sueño reparador, damos un paseo por algunos de los puntos más destacados de Puebla, pero os lo contamos todo en la siguiente entrada. Nuestro paseo de hoy es breve y a mediodía nos vamos al Mercado de Sabores, a unos 20 minutos andando del zócalo. Este mercado es un recinto dedicado únicamente a puestos de comida que sirven especialidades mexicanas y poblanas en particular.

Nosotros nos decantamos por unas cemitas del As de Oro. Se trata de unos panecillos enormes que llevan quesillo, aguacate, chiles y cebolla. El ingrediente principal suele ser la milanesa de ternera, pero los hay de pollo o carne enchilada, entre otros. Las cemitas aquí no son baratas: 75 pesos (casi 4€) la torta, pero están muy buenas y la cantidad alimenta a base de bien.

Cholula

Hemos comido en el Mercado de los Sabores porque las combis a Cholula salen a dos manzanas. No tienen horario, simplemente salen cuando están llenas, pero hay bastante frecuencia. El pasaje son 7,5 pesos. A la ida tardamos unos 40 minutos en llegar, mientras que a la vuelta fueron casi 1h15 porque pillamos un atasco horrible.

El bus nos deja a una manzana del zócalo de Cholula. Hemos venido a esta localidad principalmente para ver la pirámide más grande del mundo, pero nos quedamos con sus iglesias. La pirámide de Cholula es el edificio principal de un yacimiento arqueológico prehispánico, que se puede visitar por 75 pesos. Lo más destacable de la visita es que se atraviesan unos túneles en el interior de la pirámide que permiten observar las distintas capas de construcción de la misma. Esto se debe a que las pirámides prehispánicas, contrariamente a las egipcias, estaban completamente rellenas por dentro. Cuando querían agrandar la construcción, edificaban otra capa sobre la anterior y listos, como pudimos ver en el Templo Mayor de Ciudad de México.

Nosotros obviamos la visita y recorrimos los alrededores en su lugar. La pirámide en sí no nos impresionó. A pesar de ser la más grande del mundo, está totalmente recubierta de vegetación y parece una mera colina. La parte de abajo, visible entre los restos arqueológicos, es una reconstrucción. Tras darle la vuelta al recinto por fuera, subimos a la cima de la pirámide, donde se encuentra el santuario de la Virgen de los Remedios, con vistas a todo el valle y un volcán. Además, hoy 14 de agosto, víspera del día de la Asunción, podemos ver tapices de arena de colores por muchas de las iglesias de la región.

Cholula cuenta con tantas iglesias que se la apoda la Roma de Anáhuac. Al bajar de la pirámide, echamos un vistazo al templo de San Gabriel, frente a la plaza central y luego pedimos indicaciones para llegar a nuestra próxima parada: la iglesia de Santa María Tonanzintla.

Santa María Tonanzintla

Sin exageraciones: solo por este templo consideramos que valió la pena ir a Puebla. La combi para llegar hasta aquí cuesta 6 pesos por persona y para a unos 300m de la iglesia, que trascurren por una calle solitaria que no anticipa para nada lo que estamos a punto de ver.

Hoy es 14 de agosto y es la víspera de la fiesta mayor de este pueblo. No hay nadie en la calle porque todo el mundo está en la iglesia. La parte buena es que visitamos este templo decorado con una preciosa alfombra de arena de colores y flores por doquier. Un grupo numeroso de chicas del pueblo hacen las veces de coristas dándole el toque musical al festejo. La parte mala es que este día precisamente no se permite fotografiar el interior del templo que, a nivel arquitectónico y decorativo, es uno de los más exuberantes que hemos visto en el mundo. Absolutamente todas las paredes y el techo están recubiertas de ángeles indígenas con penachos de plumas y motivos florales y frutales. Esta combinación de elementos prehispánicos y cristianos hacen que parezca que esta iglesia fluctúe entre dos mundos.

Si estáis en Puebla, esta sería nuestra recomendación número uno. Después de pasar un buen rato en el interior salimos y con tan solo un cruce de miradas sabemos que no podemos irnos sin volver a entrar una vez más.

San Francisco Acatepec

De Santa María Tonanzintla y después de un curioso granizado de maíz con chocolate que compramos frente a la iglesia, nos vamos a San Francisco Acatepec. Son 20 minutos andando por una zona bastante maltrecha entre dos pueblos pero, sinceramente, no vimos ningún bus.

Santa María es preciosa por dentro, San Francisco de Acatepec lo es principalmente por fuera. Sin menoscabar el interior, os quedaréis con la fachada recubierta de azulejos de talavera y ladrillos rojos. Es tan reluciente que parece hecha enteramente de porcelana.

Regreso a Puebla y cena

Si estáis cansados de subir a pirámides y caminar de iglesia a iglesia, la buena noticia es que los buses de regreso a Puebla pasan justo delante de San Francisco Acatepec. Nosotros apenas lo tuvimos que esperar 5 minutos, aunque la vuelta fue un poco caótica. Hora punta, atasco del copón y el bus abarrotado no, lo siguiente. Sobre las 19h llegamos a las inmediaciones del Mercado de Sabores y, de ahí, vamos hacia el zócalo.

Si bien hemos dormido a gusto en el bus y esta mañana en el hotel, los traslados son cansados y vamos a cenar temprano a un restaurante en el mismo zócalo pero bastante económico: El Comal. Aquí probamos las chalupas (deliciosas tortillas con carne y salsa verde o roja), los esquites (una sopa de maíz y mayonesa, rara pero rica) y el pipián rojo (una salsa a base de semillas de calabaza sobre pollo y arroz). La cuenta nos salió por 254 pesos (unos 12€ los dos).

Ahora sí, ¡a descansar y hasta mañana!

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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