Día 4: Pirámides de Teotihuacán y basílica de Guadalupe

Día 4: Pirámides de Teotihuacán y basílica de Guadalupe

Hoy sí nos vamos de excursión a las pirámides de Teotihuacán. El tour más típico desde Ciudad de México hasta las pirámides visita la basílica de Guadalupe a la vuelta y su precio ronda los 60 dólares americanos. Nosotros vamos a hacerlo por libre por mucho menos. ¡Os contamos cómo!

Cómo llegar

Lo primero que vamos a tener que hacer es ir de nuestro alojamiento en Ciudad de México hasta la terminal de autobuses del norte. Como queremos llegar a Teotihuacan a la hora de apertura, tenemos que coger el bus temprano. Nosotros salimos a las 6h20 de la colonia Roma y en media hora llegamos usando Uber. Como hay muchos taxis piratas, optamos por Uber las veces que necesitamos transporte privado rápido. Este trayecto nos salió por 150 pesos. Se puede llegar en transporte público pero en nuestro caso tardaba más de 1h y lo descartamos al ser tan temprano.

En la estación, hay que buscar el mostrador de los autobuses Teotihuacan. Salen buses cada 15 minutos y lo mismo de regreso. El billete cuesta 52 pesos el trayecto. Se puede comprar ida y vuelta directamente.

Los buses de Teotihuacan no tienen lujo alguno. Sin embargo, son lo suficientemente cómodos para una hora y poco de camino. Hacen dos paradas en el extrarradio de Ciudad de México y luego prosiguen directos hacia San Martín de las Pirámides. Dejan a los pasajeros a unos 300m de la entrada al recinto arqueológico. De regreso, paran delante de las distintas entradas.

Pirámides de Teotihuacán

La entrada al recinto arqueológico cuesta 75 pesos. Menos de 4€ que recordaréis muy fuerte y con mucho cariño cuando os cobren casi 500 pesos en Chichén Itzá.

La zona arqueológica de Teotihuacán corresponde a una de las mayores ciudades prehispánicas mesoamericanas. En su día, la habitaron entre 100.000 y 200.000 personas. Su trazado urbano se considera el más antiguo del continente. La ciudad no es maya ni azteca. Se cree que el pueblo de los mexicas ocuparon esta ciudad, que había sido construida por una civilización anterior a ellos. Los edificios de la ciudad datan del siglo III a VII.

Para visitarla, tened en cuenta que si hace mucho sol no hay ni una sola sombra. Conviene llevar protector y gorra. También es mejor visitar temprano. Evitaréis aglomeraciones y el sol del mediodía.

Templo de la Serpiente Emplumada

Si entramos por la entrada 1 empezaremos la visita por la Ciudadela. Se trata de un conjunto de 13 pirámides medio derruidas alrededor de una especie de plaza. En la que queda al frente, más alta, hay unas escaleras por las que se puede subir. Aparentemente no hay mucho más, pues a la pirámide del Sol y de la Luna también se puede subir y son mucho más altas. Sin embargo, no contamos con que después de subir, se baja, y aquí está la sorpresa.

Al otro lado de esta pirámide esta el templo de la Serpiente Emplumada. Está dedicado al dios Quetzalcoatl. De sus cuatro cuerpos escalonados salen cabezas de serpiente, alrededor de las cuales pueden apreciarse representaciones de plumas. Se puede ver una réplica policromada de este templo en el Museo Nacional de Antropología.

Calzada de los Muertos

Bajamos de la pirámide y salimos de la Ciudadela para recorrer la Calzada de los Muertos. Se trata de un ancho eje norte-sur que lleva desde la Ciudadela hasta la pirámide de la Luna. A ambos lados del camino se encuentran otros monumentos de la ciudad como las pirámides superpuestas o las plazas este y oeste. El tramo que se puede recorrer actualmente es de alrededor de 3,5km. Se calcula que la calzada proseguía pasada la Ciudadela y que originalmente recorría hasta 4km.

Pirámides del Sol y de la Luna

La pirámide del Sol es el mayor edificio del recinto. Mide 63m de alto y su base, casi cuadrada, es de 225m de lado. De hecho, es la segunda pirámide más grande del mundo, por detrás de la de Cholula, cerca de Puebla. Esta última no cuenta casi como pirámide a nuestro parecer, ya que está completamente recubierta de vegetación y se ha convertido en una colina con una iglesia encima. A diferencia de muchas otras pirámides en el país, a esta sí se puede subir.

Subir es arduo, pero factible. Los escalones están más reconstruidos en la parte inferior. Así como vas ascendiendo son más altos e irregulares. Están repartidos en 5 niveles y se puede parar a descansar. En los últimos, hay una cuerda para agarrarse. Desde la cima, se ve todo el recinto.

Bajamos de la pirámide del Sol y recorremos el último tramo de la Calzada de los Muertos. Nada a destacar a parte de los restos de unas pinturas murales en el lado derecho hasta llegar a la plaza donde se encuentra la pirámide de la Luna. La subida a esta pirámide es mucho más modesta y solo es posible hasta el primer nivel. Las pirámides del Sol y de la Luna parecen estar a la misma altura, pero en realidad la de la Luna es más pequeñita (unos 45m de altura) y la impresión se debe al desnivel del terreno.

Desde aquí se tienen las mejores vistas panorámicas a la Calzada de los Muertos y a la pirámide del Sol. Sin duda, si tenéis que subir solo a una pirámide, las vistas son mejores en la de la Luna. Estar aquí arriba, frente a la inmensidad de una ciudad prehispánica de estas proporciones es, sin lugar a dudas, uno de los momentos álgidos de este viaje.

Vestigios cercanos a la pirámide de la Luna

De camino a la salida del recinto, nos encontramos con otros edificios importantes. Por ejemplo, el palacio de Quetzalpapálotl exhibe un patio reconstruido a imagen del original. Se supone que a este lado de la plaza de la Luna se ubicaba la zona residencial.

Más allá, está el palacio de los Jaguares, donde se pueden ver claramente pinturas murales de este animal mítico para los mexicas. Este edificio fue habitado por sacerdotes. Finalmente, en los pasadizos del templo del Caracol Emplumado pueden apreciarse imágenes de aves quetzal, representaciones del dios del aire, y una puerta decorada con caracoles emplumados, de ahí el nombre.

Museo del sitio

Saliendo del recinto por la entrada 3 y girando a la derecha, después de unos 15 minutos andando llegamos al museo del sitio. Poca gente llega hasta aquí y, aunque no es imprescindible, es un buen lugar para ver de cerca los vestigios recuperados de las ruinas de Teotihuacan. Hay pinturas murales, esculturas, vasijas y otros objetos prehispánicos.

Desperdigados en los alrededores del recinto principal hay además otros restos de la ciudadela. Ejemplos de ello son los palacios de Yahualo y Zacuala y los barrios de Tetitla y Atetelco. Nosotros no fuimos porque son ruinas menores y por las distancias. Preferimos volver a Ciudad de México más temprano y tener tiempo suficiente para visitar la Basílica de Guadalupe. No obstante, si tenéis tiempo, estas ruinas destacan por sus restos de pinturas murales.

De regreso a Ciudad de México, esperamos en la puerta 3 del recinto y en menos de 5 minutos pasa un autobús. En hora y media (a la vuelta pillamos algo de atasco), llegamos de nuevo a la terminal de autobuses del norte.

La Basílica de Guadalupe

Cómo llegar a la basílica de Guadalupe

En la terminal, preguntamos como llegar a la basílica de Guadalupe en transporte público. Google Maps funciona a la perfección con el metro y el metrobus pero los números de los autobuses son un misterio absoluto. Frente a la terminal hay trabajadores del bus que van indicando y os ayudaran. Eso sí, los buses en comparación al metrobus, dejan mucho que desear y parece que se van a desmontar a cachos por momentos. Para llegar a la basílica desde la terminal, hay que transbordar de estos buses al metrobus en la línea 6, desde la parada Instituto del Petróleo hasta La Vila.

La Basílica

Lo primero que hacemos a las 15h de la tarde es ir a comer. Fuimos al sitio cercano más barato y la comida estuvo bien pero sin más. Unos tacos insulsos con bebida que nos costaron 102 pesos los dos (menos de 5€).

Luego, ya estamos listos para visitar la basílica. Nosotros pensábamos que eran dos iglesias, la antigua y la nueva, pero en realidad es un complejo de templos inmenso al que puedes dedicarle media tarde fácilmente.

La antigua basílica de Guadalupe está terriblemente dañada por el hundimiento del suelo que ya apreciamos en nuestra visita al centro histórico de la ciudad.

A un lado de la plaza en la que está ubicada está la nueva basílica de Guadalupe: un edificio moderno de proporciones dantescas. Se trata de un centro religioso tan concurrido que le hace la competencia al mismísimo Vaticano en cuanto a número de visitantes. Está abierta a diario de 8 a 20h.

Lo más flipante de este lugar es que han instalado una cinta cual aeropuerto para pasar bajo la imagen de la virgen. Así controlan los tiempos y evitan aglomeraciones.

La virgen de Guadalupe es toda una institución en el país. Se trata de una imagen que se le apareció al indígena Juan Diego hasta tres veces en el cerro que se encuentra en el recinto religioso actualmente. La historia cuenta que la imagen de la basílica es el manto de Juan Diego, en la que quedó grabada en su tercer milagro. Este relato fue esencial en la conversión de los indígenas al catolicismo en el siglo XVI.

Pero la imagen transciende el sentido religioso para los mexicanos. Uno de los padres de la independencia del país, el cura Miguel Hidalgo, tomó una bandera de la virgen del santuario de Atotonilco en las proximidades de San Miguel de Allende y se convirtió en el estandarte de los insurgentes. Este estandarte está en el Museo Nacional de Historia en el castillo de Chapultepec.

Antigua parroquia de Indios

Esta parroquia fue designada para el culto a la virgen de los indígenas. Bajo el actual edificio se encuentran los cimientos de un primer templo que supuestamente mandaron construir en el lugar que Juan Diego señaló como el de la primera aparición de la virgen. También es el primer lugar donde se ubicaron el manto del beato antes de trasladarlo a la antigua basílica. Albergó también durante un tiempo el estandarte de Miguel Hidalgo.

Templo del Pocito

Esta capilla es preciosa por fuera y por dentro. Se llama del Pocito porque justo en la entrada tiene un pozo aparentemente de aguas milagrosas (que en realidad emanan un ligero olor a alcantarilla). De hecho, cuando solo estaba el pozo recibía la visita de miles de peregrinos que bebían de él o lavaban sus heridas. Resultado: fue una fuente de infecciones bestial en la época. Ahora está la boca del pozo, pero no se tiene acceso al agua.

Cuando estábamos en el interior llegó el diluvio universal a la Ciudad de México y a mí personalmente me hizo pasar un momento de mucha angustia. Os cuento. La capilla tenía un boquete anexo de como 2 o 3m de profundidad (con tan solo cintas para prohibir el paso) en un costado, debido al hundimiento del suelo. Se puso a llover tan fuerte que veíamos como el boquete se iba llenando de agua y, además, el techo goteaba por mil grietas en el interior. Me pasa esto en casa y ya salgo corriendo, imaginaos el pánico al derrumbe en un templo centenario sobre un suelo lacustre e inestable. Me dio tanto miedo que aprovechamos un momento en que amainó para regresar a la parroquia de Indios, que por lo menos daba más sensación de seguridad.

El Cerrito

En época de lluvia llueve prácticamente cada día en Ciudad de México. Fue el caso los cinco días que estuvimos. Normalmente, no duraba más de 20-30 minutos. En la basílica llovió como una hora. Así pues, cuando subimos al cerro de Tepeyac la capilla de San Miguel ya estaba cerrada (cierra a las 17h). Aun así, valió la pena el paseo por las escaleras decoradas, la fachada del templo y las vistas a la Plaza de las Américas, donde se encuentra la basílica.

Total gastos excursión

Hasta aquí llegaría la típica excursión. Sumando transporte (Uber, bus y metrobus) y entradas por libre nos salió por 165 pesos por persona (unos 12€). En un tour organizado ronda los 60 dólares americanos (más de 55€ al cambio durante nuestra estancia). Haced cálculos de la cantidad de tacos que os podéis comer con la diferencia y animaros a hacerlo por libre. Las instrucciones paso a paso ya las tenéis 😉

Regreso a la colonia Roma

Desde aquí, andamos unos 15 minutos hasta la parada Deportivo 18 de Marzo de la línea 1 del metrobus y en media horita de trayecto llegamos a la colonia Roma. Descansamos un rato en nuestro alojamiento en las Habitaciones Monterrey y salimos a cenar por los alrededores. Cenamos en un lugar llamado Tortas al Fuego, que escogimos por la buena pinta que tenía la carne al pastor (con piña) que tenían en la entrada y fue un acierto a 7 pesos el taco. Muy recomendables las aguas frescas que sirven aquí también.

En resumen:

Itinerario de 24 días en México



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