Día 3: Tokio – Mercado de pescado de Tsukiji, Torre de Tokio, estación central, Odaiba

Madrugón que no nos ha costado nada por culpa del jet lag, así que a las 7h30 ya estamos en el metro dirección al mercado más conocido de Tokio: el mercado de pescado de Tsukiji.

Mercado de Tsukiji

Llegados a la estación de Tsukijichijo, salimos a la calle en dirección al mercado, a unos 10 minutos a pie. Quizás nos equivocamos de salida de metro (veréis que se puede salir por varios lados en cada estación) y lo hicimos por la salida que da al gran pabellón Tsukiji Hongan-ji. Entramos a curiosear y nos pareció bastante básico a nuestros ojos poco familiarizados con la historia nipona, pero para los japoneses, se trata de un lugar de peregrinaje, ya que el santuario custodia algunos objetos relacionados con un príncipe Shotoku, un personaje histórico sobre el que cuentan numerosas leyendas en Japón. IMG_6888-min Seguimos pues nuestro camino hacia el mercado y pronto llegamos a una calle donde pasan a toda velocidad carretillas de carga. Estamos en la zona del mercado y ya está todo a rebosar. La zona del mercado exterior está abierta desde muy temprano por la mañana, mientras que la zona interior de venta al por mayor abre al público general a las 10h, que también es la hora en que muchos puestos empiezan a recoger, pues ya lo han vendido prácticamente todo. Por ello,  lo ideal es llegar temprano y pasear por el exterior hasta la hora justa en que abren el mercado cubierto. El mercado al por mayor es también el lugar en que se pueden ver las famosas subastas de atún. Están abiertas al público en dos turnos  de 60 personas cada uno. Asistir al espectáculo de compra-venta es gratuito, pero requiere madrugar muchísimo o no irse a dormir directamente, con gente haciendo cola desde las 2 o las 3 de la madrugada para la subasta que empieza a las 6h. Para nosotros no era un imprescindible y preferimos descansar y aprovechar mejor los días que tenemos en Tokio, aunque debe ser toda una experiencia poder vivir la subasta en directo. Empezamos a pasear por las calles del mercado exterior y no salimos de nuestro asombro de la cantidad de pescado fresco, ahumado y seco que podemos ver. Muchos puestos dan a probar muestras de sus productos preparados: desde la piel de pescado seca que se hecha por encima de muchas sopas y platos japoneses a preparados a base de pescado, calamares, cangrejo y otros mariscos con salsas de todo tipo, además de productos envinagrados, pescado ahumado o seco, algas… Si ayer ya nos sorprendió el mercado de Ameyoko cerca del parque Ueno, lo de hoy lo supera con creces. tsukiji Justo en un lado del mercado de pescado hay un pequeño templo sintoísta dedicado a los pescadores, Namiyoke Inari Jinja, con pequeños altares, además de la exhibición de dos cabezas de dragón y una carroza, que los pescadores sacan en procesión en verano. shrine Nunca se me habría ocurrido desayunar de pescado, pero aquí os queremos hacer una recomendación. En una esquina justo enfrente del mercado cubierto hay un pequeño puesto donde la gente hace cola (señal de que está buenísimo) donde venden onigiris rellenos de pescado recién hechos. Se trata de una masa de arroz en forma triangular, con rellenos de todo tipo: huevas de pescado, atún, salmón, merluza… El pescado en el interior puede ser crudo o cocinado y los que probamos estuvieron extremadamente ricos. Incluso el alga que usan para envolver el onigiri, comestible también, estaba deliciosa y bien crujiente. Si tenéis la oportunidad de probarlos, no lo dejéis pasar. Nada que ver con los onigiri más bien secos que venden en cualquier supermercado. La mayoría costaban entre 200 y 250¥ (menos de 2€). Yo habría vuelto a hacer cola para comprar otro al terminarme el primero. IMG_6913-min Ya empieza a ser hora de ir hacia el mercado cubierto. Pedimos indicaciones en una oficina de información y así lo encontramos fácil. La verdad es que es una nave enorme, pero nosotros la buscábamos en dirección opuesta. Una vez allí, nos encontramos con las carretillas que hemos visto correr a toda velocidad por la calle antes, pero multiplicadas exponencialmente. Hay que ir con un sexto sentido para que no te atropellen. IMG_6919-min Dentro del mercado, hay cantidad de puestos colocados a uno y otro lado de estrechos pasajes. Pepinos de mar, pez globo, enormes lomos de atún, cangrejos, tortugas: algunos productos no sabemos ni qué son. Algunos puestos siguen en activo, mientras que otros ya han terminado la jornada y recogen, sin ningún tipo de miramiento hacia los turistas. Si tienen que tirar un cubo de agua para limpiar, ya te moverás tú. Y lo entendemos perfectamente: es su trabajo, los visitantes curiosos no les mantienen el negocio. De hecho, en muchas zonas de esta parte del mercado hay letreros que prohíben la fotografía e incluso hay gente contratada para controlar que se sigan las normas al pie de la letra. En otros lugares, en cambio, parece que incluso posan para la cámara. Usad el sentido común e intentad interferir lo mínimo con el trabajo de los pescaderos. IMG_6918-min Al salir del mercado cubierto, damos otra vuelta por la zona y nos encontramos con los famosos locales de sushi del mercado de Tsukiji que preparan el manjar con el pescado recién sacado del mar. Por lo visto, es una delicia, pero los precios son también altos: podéis contar casi 30€ por servicio (unas 10 piezas de sushi). Nosotros nos quedamos con el buen sabor de boca del sushi que nos comimos ayer en el Standing Sushi Bar de Shinjuku y pasamos por alto la experiencia, aunque si no vais justos de presupuesto (ni de tiempo, porque las colas son largas), ¿por qué no? IMG_6921-min

Torre de Tokio

Continuamos nuestras visitas del día y ahora nos vamos de nuevo a coger el metro hasta Roppongi. El barrio de Roppongi Hills no tiene nada particularmente interesante, pero sí unas vistas bonitas de la ciudad y de la torre de Tokio, que se pueden apreciar justo desde la base de la torre Mori justo a la salida de la boca de metro, sin necesidad de subir al mirador de pago. IMG_6935-min Aquí mismo podréis ver una gigantesca escultura arácnida, igualita a la que se puede ver delante del Guggenheim en Bilbao. IMG_6933-min En apenas 10 minutos damos por finiquitada la parada en Roppongi y volvemos al metro para bajar esta vez en Onarimon. Aunque hay varias paradas que también vienen bien (Shibakoen, Kamiyacho), nos decantamos por Onarimon porque queda muy cerca del templo Zozo-ji, que nos deja otra imagen del contraste de la tradición y la modernidad de la capital nipona. IMG_6939-min La torre de Tokio es una de las atracciones más visitadas de Tokio, junto al Skytree, para una panorámica de la ciudad desde las alturas. Nosotros optamos por la opción gratuita de subir a los miradores del ayuntamiento de Tokio en Shinjuku, pero tenemos que decir que subir a la torre de Tokio no es excesivamente caro: entre 900¥ (unos 5€) para el observatorio principal y 1420¥ (unos 9€) para el observatorio especial

Estación Central de Tokio

Nos vamos a la estación central y no precisamente para tomar un tren. ¿Y qué vamos a hacer en una estación si no nos vamos a ningún lado? La central de Tokio es un inmenso complejo de tiendas y restaurantes, con algunos pasadizos temáticos. Vamos a empezar con la comida y, para ello, nos vamos a la Tokio Ramen Street, una pequeña calle subterránea donde, como bien indica el nombre, se aglomeran los locales de sopa ramen. La idea era reunir los ocho mejores sabores de ramen en el mismo lugar, por lo que puede ser difícil elegir. Nosotros nos decidimos por Chiyogami, pero sin mucho criterio, porque sí. Lo curioso de todos estos restaurantes es que disponen de una máquina en la entrada, donde hacer el pedido y pagar. El tíquet se entrega luego al camarero y solo cabe esperar a que le sirvan a uno. La máquina puede ser un poco locura si solo está en japonés y, para esta vez, que era nuestra primera, el camarero nos ayudó a hacer el pedido muy amablemente. IMG_6962-min Comer ramen en Japón requiere ponerse delantal y todo. Al sentarte en la mesa ya te traen un delantal de papel y un montón de servilletas para que ensuciarse. Y no es que crean que os vais poner perdidos de sopa o que seáis unos guarretes, pero la manera de comer ramen de los japoneses aumenta bastante las posibilidades: se lo comen casi hirviendo y a ruidosos sorbos y eso hace que, a veces, sea inevitable que te salpiques con el caldo de los fideos. IMG_20171227_062358-min No sabemos cómo serán los demás locales de ramen de la estación o si justamente el tipo que pedimos no era especialmente sabroso, pero tenemos que decir que a pesar de que estuvo bastante bien, comimos ramen mucho mejor en Kioto. Además, por encontrarse precisamente en la Tokio Ramen Street, los locales tienen precios superiores a la media para la típica sopa japonesa, aunque no son abusivos tampoco. Pagamos 1800¥ (unos 14€) y seguimos nuestro recorrido por la estación. En concreto, lo que nos interesa es la Tokio Character Street, una zona de la estación dedicada a tiendas especializadas en personajes manga y anime. Las tiendas de Bola de Dragón, Shin Chan, Hello Kitty o las películas del estudio Ghibli son tan solo ejemplos. Joan se compró una caja de las famosas galletas que Shin Chan come todo el rato en la serie y yo me compré un adorable peluche de Totoro (una película que si no habéis visto, os recomiendo muchísimo porque es preciosa). IMG_6963-min

Palacio Imperial

Andando o a tan solo una parada en metro de la estación central está el Palacio Imperial. Solo pueden visitarse una parte de los jardines, porque el palacio permanece cerrado al público. El horario es de 9 a 16h y está cerrado los lunes y viernes, y del 28 de diciembre al 3 de enero. Nosotros no pudimos visitarlo por fechas, aunque si de verdad nos hubiera llamado la atención, lo habríamos metido en otro día del itinerario. IMG_6964-min

Odaiba

Es invierno y anochece temprano, así que antes de cenar, decidimos irnos a la futurística isla artificial de Odaiba. Para llegar, no vale con el bono de metro que tenemos: hay que hacerlo en un tren elevado de la línea Yurikamome. El transporte es una atracción en sí mismo, ya que el tren se desplaza en raíles colocados en las alturas entre altos rascacielos, pasa por debajo del Rainbow Bridge y después de dejar a un lado una inmensa noria, llega a la parada de Daiba. Viajar de pie al frente del vagón, sin conductor, deja unas vistas totalmente futuristas. El coste del billete es de 320¥ por trayecto (un poco menos de 2,5€). IMG_6967-min
Para los que ya tengáis el JR Pass activado, la línea Rinkai conecta Osaki, en la línea JR Yamanote, con Shin-Kiba, en la JR Keiyo.
Al llegar a Odaiba hace un viento frío terrible y más todavía cuando nos acercamos al mirador a observar el Rainbow Bridge y la réplica de la estatua de la Libertad. Parece que estuviéramos entre Nueva York y San Francisco con estas vistas. IMG_6969-min El viento se vuelve todavía más gélido al caer la noche y nos vamos a la plazoleta exterior del centro comercial DiverCity para otra de las mejores atracciones de Odaiba: el gigantesco robot de Gundam, de casi 20 metros de altura y que cambia de modo y color de iluminación a ciertas horas del día (cosas que solo se ven en Japón). IMG_6994
Hay muchos otros planes que hacer en Odaiba: subir a la torre de Fuji TV, muy llamativa arquitectónicamente; vislumbrar el futuro en el Museo de Ciencias e Innovación; relajarse en el complejo de baños termales de Oedo-Onsen Monogatari; ver las últimas novedades automovilísticas en el edificio de Toyota Mega Web… Se le puede dedicar prácticamente todo el día a la zona, aunque con un itinerario ajustado o en una primera visita a Japón, hay que escoger.

Okonomiyaki en Asakusa

Para nosotros, es hora de ir a cenar y a dormir. Para estar cerca de nuestro alojamiento en el Bunka Hostel, regresamos a Asakusa y buscamos un lugar donde comer en la zona. Escogemos un restaurante llamado Sometaro, especializado en okonomiyaki (una masa cocinada a la plancha con varios ingredientes) y fideos a la plancha. Tenemos que esperar un poquito a sentarnos, pero en menos de 15 minutos nos dan una mesa. El local es pequeñito y muy tradicional. Hay que dejar los zapatos a la entrada o meterlos en una bolsa y se come arrodillado en el suelo. Cada mesa tiene una plancha en el centro, en la que se cocinan los platos, con ayuda del personal. Elegimos okonomiyaki y una ración de fideos y pronto nos traen un bol en el que mezclamos la masa del okonomiyaki con los ingredientes (en nuestro caso: col, lechuga, panceta y setas) y luego de echarlo a la plancha, nos indican cuándo debemos girarlo y qué salsas hay que echarle después. Los fideos nos los prepara rápidamente uno de los camareros mientras nos repartimos el okonomiyaki. Todo estuvo buenísimo y nos costó la cena 1700¥ (aproximadamente 13€). sometaru Bien cenados, en apenas 5 minutos estamos de vuelta al hostal: a ver si el jet lag nos da tregua finalmente y mañana disfrutamos al máximo de nuestro último día en Tokio.

En resumen:

Itinerario: 12 días en Japón



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